Alexander Zverev persigue a Jannik Sinner: el número uno no oficial del tenis
Alexander Zverev ha olido la sangre en la parte alta del ranking. Con el título del US Open bajo el brazo y Jannik Sinner parado por una lesión de rodilla, el alemán se ha metido de lleno en la carrera por destronar al italiano del número uno del mundo antes de que termine la temporada.
Sinner manda en la clasificación ATP desde abril, cuando recuperó por tercera vez la cima tras coronarse en el Masters 1000 de Montecarlo, donde derrotó a Carlos Alcaraz en la final. Parecía un liderazgo sólido. Parecía. La retirada del italiano del US Open abrió una puerta que Zverev ha cruzado con decisión en Nueva York.
Hoy, la tabla dice que Sinner aventaja a Zverev por 1.810 puntos. Pero el calendario, los puntos en juego y la forma del alemán cuentan otra historia.
El veredicto de Greg Rusedski: “el número uno no oficial”
Greg Rusedski, finalista del US Open en su día y voz autorizada del circuito, lo ve claro. Para él, la sensación del momento no es el italiano, sino el alemán.
“Para mí, en mi opinión y desde mi punto de vista, Zverev probablemente debería acabar número uno del mundo, pero tendrá que jugar muy bien al final de la temporada”, explicó en la última edición de su pódcast. No es un elogio vacío: los números de 2026 le dan la razón.
En lo que va de año, Zverev ha sumado 700 puntos más que Sinner. La lucha por el número uno de final de curso se decide por la “Race”, y ahí el alemán va por delante. Rusedski lo resume con una etiqueta que pesa: “Desde mi punto de vista, el número uno no oficial es Zverev porque lo ha hecho mejor en los grandes, pero todavía tiene que ganárselo”.
La ecuación es clara. Quedan entre tres mil quinientos y cuatro mil quinientos puntos por repartirse. Zverev solo aventaja a Sinner en 750 en esa carrera específica, y nadie sabe con certeza cuándo regresará el italiano a pleno rendimiento. El margen existe, pero el colchón es fino. Muy fino.
Si lo consigue, Zverev entraría en un club mínimo para el tenis alemán. Hasta ahora, solo Boris Becker ha logrado ser número uno ATP en individuales, durante 12 semanas repartidas en dos tramos en 1991. Tres décadas después, el relevo está al alcance de la mano.
Dos temporadas brillantes… pero muy distintas
La batalla por el trono no se entiende sin comparar sus años. Ambos han firmado una temporada de élite, aunque por caminos diferentes.
Zverev ha ganado más partidos que Sinner en 2026. El volumen está de su lado. Sin embargo, el porcentaje de victorias favorece al italiano, derrotado únicamente tres veces en toda la temporada. Cada vez que ha entrado a pista, Sinner ha sido casi una garantía.
En títulos, el italiano también va por delante en cantidad. Pero el alemán golpea donde más duele: los Grand Slams. Zverev ha conquistado Roland Garros y el US Open, dos coronas que pesan muchísimo en cualquier debate sobre quién ha sido el jugador del año. Ahí se apoya Rusedski para hablar de “número uno oficioso”.
Hay, sin embargo, un dato que descoloca toda narrativa que sitúe a Zverev por encima de Sinner sin matices: el cara a cara. En 2026, el italiano ha ganado los cinco duelos directos entre ambos. Cinco de cinco. Y no es una racha puntual: Sinner encadena diez victorias seguidas frente al alemán. Zverev no le gana desde el US Open de 2023.
Es el gran contraste. La carrera por puntos favorece al alemán, la autoridad en los grandes también, pero cada vez que se miran a los ojos en pista, el que manda es Sinner.
Beijing, el próximo gran juicio
Tras perderse el US Open por la lesión de rodilla, Sinner tiene marcado en rojo su regreso: el China Open, en Beijing. Allí defenderá título. Allí se cruzan casi todas las tramas de este final de temporada.
En el cuadro también figura Novak Djokovic. Y, por supuesto, Zverev. El escenario es perfecto: el número uno del mundo que vuelve de una lesión, el perseguidor en su mejor momento y una leyenda que nunca se puede descartar.
Para Sinner, Beijing no es solo un torneo más. Es una muralla que debe proteger. Defiende los puntos de campeón y, con Zverev al acecho, podría necesitar levantar de nuevo el trofeo para conservar el número uno.
Para Zverev, cada ronda es una oportunidad de seguir recortando –o incluso de dar el sorpasso si el italiano tropieza– y de consolidar esa etiqueta de “número uno oficioso” que le ha colgado Rusedski.
La temporada entra en su tramo decisivo. Los números, los títulos y los duelos directos cuentan una historia compleja, llena de matices. La pregunta, ahora, es sencilla y brutal: ¿será suficiente la autoridad de Sinner sobre Zverev en la pista para resistir el asalto de un hombre que ya se ha adueñado de los grandes escenarios?






