logo

Alexander Zverev: dos Grand Slams y el asalto al número 1

Alexander Zverev necesitó más de una década para conquistar su primer grande. El segundo ha llegado en menos de un año. El título en el US Open no solo cambia su propia historia: ha provocado un seísmo en el circuito ATP que puede marcar el 2027 de arriba abajo.

La temporada 2026 arrancó con una etiqueta incómoda para el alemán: enorme talento, cero Grand Slams. Hoy la conversación es otra. Ya suma dos grandes, más que Juan Martín del Potro y Dominic Thiem, y alcanza a nombres históricos como Lleyton Hewitt y Pat Rafter. El salto es evidente. La pregunta, inevitable: ¿hasta dónde puede llegar cuando Carlos Alcaraz y Jannik Sinner vuelvan sanos y a pleno rendimiento?

Zverev ha dejado claro qué piensa de su propio nivel actual. Las sensaciones le colocan en la cima. La clasificación, todavía no.

Un campeón del US Open… pero aún número 2

El nuevo ranking ATP, publicado tras su coronación en Nueva York, dibuja un escenario tan llamativo como tenso. El gran relato ahora gira en torno a una sola cuestión: ¿está Zverev realmente más cerca de destronar a Sinner como número uno del mundo?

Sobre el papel, el US Open ofrecía una oportunidad de oro. Sinner no disputó el torneo y defendía la final del año pasado. Un vacío de puntos brutal para el italiano. Y, sin embargo, la aritmética mantiene el statu quo: Zverev sigue segundo, todavía a 1.810 puntos del líder.

La brecha se reduce, pero no desaparece. Y el alemán lo sabe: ha entrado en la zona en la que cada torneo, cada ronda, cada juego, puede inclinar el trono hacia un lado u otro.

Por detrás, el paisaje también se ha movido. Alcaraz, que regresaba tras casi cinco meses sin competir y cayó en cuartos de final en su primer torneo de vuelta, paga caro el parón. Continúa tercero, aunque ya siente el aliento en la nuca.

Ese aliento tiene nombre: Ben Shelton. El estadounidense ha irrumpido con fuerza, se ha metido en su primera final de Grand Slam y escala cinco puestos hasta el cuarto lugar. La recompensa es enorme: se coloca a menos de 1.000 puntos de Alcaraz y se instala de lleno en la conversación de la élite.

El efecto dominó alcanza a casi todos. Felix Auger-Aliassime cede una posición. Daniil Medvedev sube dos y se asienta en el sexto escalón. Flavio Cobolli, silencioso pero constante, se cuela en la séptima plaza.

Y aparece una sonrisa especial: Frances Tiafoe. Derrotado por Shelton en semifinales, pero reforzado por una actuación sobresaliente, el estadounidense regresa al top 10. Vuelve como número 8 del mundo, un lugar que parecía haberse alejado y que ahora recupera con un tenis agresivo y carismático.

Alex de Minaur y Taylor Fritz cierran el selecto grupo. La otra gran noticia, esta vez amarga, la firma un gigante: Novak Djokovic. Eliminado de forma sorprendente en primera ronda, el serbio abandona el top 10 por primera vez en más de ocho años. Hoy mira la clasificación desde el puesto 12, un dato que hace solo unas temporadas habría parecido ciencia ficción.

El asalto al trono: por qué el número 1 está al alcance de Zverev

El escenario es claro: Zverev todavía no ha alcanzado a Sinner, pero ya juega a distancia de zarpazo. Si completa el trabajo, se convertirá en el trigésimo jugador de la Era Abierta en coronarse número uno del mundo. No es una estadística menor. Es el tipo de línea que define una carrera.

Y, esta vez, no se trata de un sueño remoto. La ecuación le favorece de forma evidente.

Entre hoy y el final de la temporada, Sinner defiende 3.550 puntos. Zverev, solo 1.080. La diferencia es abismal. El italiano arrastra el peaje de un tramo final de 2025 perfecto: campeón en el China Open, en el Vienna Open, en el Paris Masters y en las ATP Finals. Un póker de títulos que ahora pesa como una losa en el ranking.

Cualquier tropiezo de Sinner en esos torneos abre una grieta. Si el italiano no repite esa racha casi impecable y Zverev es capaz de transformar algunas de sus semifinales del año pasado en títulos, la consecuencia es directa: el alemán terminará el año como número uno del mundo.

No hay demasiadas interpretaciones posibles. El margen de error de Sinner es mínimo. El margen de ambición de Zverev, enorme.

La dinámica reciente apunta en una sola dirección. Zverev ya tiene los grandes que le faltaban, el tenis para dominar pista dura y la confianza de quien, por fin, ha roto su techo mental. La clasificación todavía no lo refleja, pero el circuito ya lo siente: el trono de Sinner está bajo asedio.

La batalla por el número uno ya no es una hipótesis. Es el argumento central del final de temporada. Y ahora la pelota está, literalmente, en la raqueta de Zverev.