Zidane ya manda: Francia inicia una nueva era
El relevo estaba escrito desde hace años, pero el impacto ha sido inmediato. Zinedine Zidane ya es el dueño del banquillo de la selección francesa y, en apenas unos días, ha dejado claro que esto no es una simple continuidad tras Didier Deschamps. Es un giro de volante.
Oficializado el 28 de julio, el mito de Real Madrid llegó el lunes a Clairefontaine y el ambiente cambió de temperatura. Nuevo tono, nuevas reglas, nueva mirada. El inicio de un ciclo táctico y cultural distinto.
“Romper con el pasado”
En declaraciones a La Provence, el presidente de la FFF, Philippe Diallo, no se anduvo por las ramas. Describió a un Zidane decidido, con un plan nítido y sin miedo a cortar amarras con la herencia de Deschamps, que se extendió durante 14 años.
«Creo que tiene ideas muy claras sobre lo que quiere hacer, sobre cómo quiere gestionar a esta selección francesa. Lo han visto, está rompiendo con el pasado. Es una página realmente nueva», explicó Diallo.
No se trata solo de matices. Zidane ha empezado a desmontar el viejo patrón pieza a pieza.
Una lista, una declaración de intenciones
La primera prueba llegó con su primera convocatoria para la Nations League, frente a Turquía, Bélgica e Italia. Un detalle aparentemente menor reveló el cambio de era: el anuncio no se hizo en el tradicional jueves, sino en viernes. Otro ritmo. Otro pulso mediático.
Más importante todavía fue el tamaño de la lista. Nada de las amplias convocatorias de 26 hombres que tanto utilizó Deschamps. Zidane llamó a 23. Un grupo más compacto, más manejable, más competitivo en el día a día.
Diallo lo señaló como un mensaje directo: «Tomó 23 jugadores en lugar de 26. Es una primera señal. Va a hacerles jugar. Tomó nombres, quizá, que no esperábamos. No tomó a algunos que sí podíamos esperar. Creo que está en su proceso, con el deseo de romper. Una ruptura en la gestión de su grupo».
La sacudida es doble: en la forma y en el fondo. Se quiebra una inercia y se abre un espacio nuevo para los que vienen empujando… y un aviso claro para los que se sentían intocables.
Mismo objetivo, otro camino
El método cambia, el objetivo no. Francia sigue mirándose en el espejo de los títulos. Diallo insistió en que esta revolución no es estética, sino competitiva. Zidane quiere desmontar para reconstruir algo más fuerte.
El vínculo emocional con la camiseta pesa. El presidente de la FFF lo resumió en una idea poderosa: el exmediocampista quiere devolver como seleccionador todo lo que la selección le dio como jugador y como hombre.
«En todo lo que va a hacer, creo que quiere cambiar cosas. Cambiar cosas con un objetivo claro, que es ganar. Su deseo más profundo es devolverle a la selección francesa, como entrenador, lo que ella le aportó en su vida, en su vida de jugador y en su vida de hombre: ganar para dar placer y orgullo a todos», continuó Diallo.
De la solidez al dominio
La era Deschamps se construyó sobre una palabra: consistencia. Finales, semifinales, presencia continua en las últimas rondas de los grandes torneos. Una selección fiable, casi siempre competitiva, rara vez brillante de forma sostenida.
Con Zidane, la apuesta sube un escalón. Se espera que tome esos cimientos y los convierta en algo aún más intimidante. No basta con estar en la pelea; se le pide que incline la balanza y convierta la regularidad en dominio.
Diallo lo dejó claro: «Creo que Zinedine es el más indicado para prolongar esta edad de oro para nosotros. Y no solo para permitir que la selección francesa llegue, como siempre espero, a la Final Four… sino quizá ir un poco más allá, ir a ganar títulos. Y creo que, en cualquier caso, ha venido para eso».
La página ya se ha dado la vuelta. La pregunta ahora no es si Francia será competitiva con Zidane. Es otra, mucho más exigente: ¿está preparada Europa para una selección francesa con el sello completo de Zizou?






