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Yaya Touré lleva al Slovan Bratislava a la Champions

Yaya Touré necesitó apenas unos meses en los banquillos para firmar su primera gran sacudida en Europa. El excentrocampista de Manchester City y Barcelona ha llevado a Slovan Bratislava a la fase principal de la Champions League, culminando la gesta con un triunfo de enorme peso en el campo de Celje, un rival con fama de casi inexpugnable en casa en competiciones europeas.

No fue una victoria cualquiera. Fue un ejercicio de autoridad táctica lejos de casa, ejecutado con una madurez impropia de un equipo guiado por un técnico debutante a este nivel. Slovan se plantó en un ambiente hostil, leyó el partido con frialdad y desarmó a un Celje acostumbrado a mandar ante su público.

Touré, sin embargo, rehusó cualquier atisbo de protagonismo personal. Nada de “yo”. Todo “ellos”.

En la sala de prensa, el marfileño se encargó de repartir méritos: jugadores, cuerpo técnico, todos dentro del vestuario. Subrayó la resiliencia del grupo, la capacidad para ceñirse al plan en el juego abierto y la disciplina para aguantar los momentos de sufrimiento sin perder la idea.

Y se acordó de los que viajaron. De los hinchas que se tragaron cuatro horas de autobús para transformar un campo ajeno en algo muy parecido a un estadio propio. Ese detalle, para él, pesó tanto como cualquier ajuste táctico.

Antes del partido, Touré fue directo con los suyos: los aficionados habían hecho el esfuerzo por verlos, el equipo tenía la obligación de devolverles el gesto con una noche feliz. El mensaje caló. Sobre el césped, Slovan respondió con una actuación que su técnico no dudó en calificar de fantástica.

Con el billete a la fase principal ya asegurado, el horizonte cambió de golpe. De la presión por entrar al cuadro grande, al vértigo ilusionante de imaginar noches de glamour europeo en Bratislava. Touré no lo ocultó: le seduce la idea de medir a su Slovan contra los gigantes que marcaron su carrera.

Lo dijo sin rodeos: le encantaría ver a Barcelona en Bratislava. También a Manchester City. Respeto máximo por esos colosos, sí, pero ni rastro de complejo. El deseo es enfrentarse a ellos para saber, con crudeza, dónde se sitúa realmente su equipo en el mapa competitivo del continente.

El sorteo de la Champions se encargó de devolverle al presente con una mezcla de fascinación y dureza. Slovan, debutante en el cuarto bombo, se encontró con un calendario que no concede respiro.

Desafíos en Casa y Fuera

En casa, el menú es de élite: Paris Saint-Germain, Roma, Lille y LASK visitarán Bratislava. Una serie de partidos que, por sí sola, justificaría toda una temporada para cualquier club emergente.

Fuera, el desafío se multiplica: viajes a los campos de Inter Milan, Real Betis, Shakhtar Donetsk y VfB Stuttgart. Estadios con peso, equipos con experiencia, contextos que ponen a prueba tanto la pizarra como el carácter.

El cuadro es brutal. También irresistible.

Touré, pese al ruido que genera un calendario así, insiste en mantener los pies en el suelo. No hay espacio para la euforia desmedida en un vestuario que, de golpe, se asoma al examen más exigente de su historia reciente. El mensaje es claro: disfrutar del escenario, sí, pero sin perder de vista el trabajo diario que les ha llevado hasta aquí.

Slovan Bratislava ya está en la Champions. Ahora falta saber si este equipo de la mano de Yaya Touré ha venido solo a mirar el espectáculo o a reclamar su propio sitio en él.