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Yael Trepy: De la tragedia a la recuperación

Durante varios días, en Cagliari el fútbol dejó de importar. Lo único que contaba era la vida de Yael Trepy. Hoy, el joven delantero francés ha abandonado el Santissima Annunziata de Sassari en buen estado general y el club, su familia y la afición pueden, por fin, soltar el aire.

El susto fue mayúsculo. El 16 de agosto, en una villa de la zona de Baja Sardinia, cerca de la Costa Smeralda, unas vacaciones se convirtieron en pesadilla: Trepy estuvo a punto de ahogarse en una piscina. Sin la reacción inmediata de los equipos de emergencia, el desenlace habría sido devastador. El jugador fue evacuado en helicóptero al hospital universitario de Sassari, donde comenzó una carrera contrarreloj.

Ingresó directamente en la UCI, sedado y en coma inducido durante 48 horas. Dos días en los que todo quedó suspendido. Después llegó el primer giro: despertó, respondió al tratamiento y empezó una recuperación lenta, vigilada al milímetro, que le llevó posteriormente al área de neumología para completar la fase más delicada.

Los médicos confirmaron que no había daños físicos graves. Una frase sencilla, pero que lo cambia todo para un futbolista de 19 años al que el destino estuvo a punto de arrebatarle la carrera antes incluso de despegar.

No es un milagro, es un sistema que funciona

La evolución de Trepy emocionó también al personal sanitario. El profesor Pietro Pirina, director del departamento de neumología clínica e intervencionista del hospital universitario de Sassari, lo explicó con serenidad pero sin ocultar la carga humana del caso en declaraciones a Sky Sport: el jugador se marcha “en buenas condiciones clínicas generales”, tras un proceso marcado por “una recuperación gradual y marcada”.

Pirina detalló que las pruebas realizadas durante el ingreso mostraron una mejoría constante, suficiente como para programar el alta “con tranquilidad”. Y dejó un mensaje claro: quienes han hablado de milagro, dijo, pasan por alto algo igual de poderoso. Para él, lo sucedido demuestra “el trabajo de un sistema que ha mostrado su eficacia”. Coordinación, rapidez, protocolos. Detrás del alivio de hoy hay ciencia, preparación y muchas guardias sin foco mediático.

Sonrisa, despedidas y el siguiente paso

Trepy abandonó el hospital con una amplia sonrisa, acompañado por su madre. Se detuvo para despedirse del personal sanitario, del director general y del director médico del centro. Gesto sencillo, pero elocuente: sabe mejor que nadie qué se jugó en esas paredes blancas.

La historia, sin embargo, no termina en Sassari. Continúa en Arco, en la provincia de Trento, donde el delantero seguirá ahora un programa específico de rehabilitación. Allí empezará otra batalla, menos dramática pero igual de exigente: recuperar el cuerpo de atleta después del golpe físico y emocional.

Más adelante, una batería de pruebas detalladas dictará sentencia sobre su futuro competitivo. Solo entonces los médicos podrán darle o no el apto definitivo para volver a jugar. Hasta ese día, la pregunta flotará en el ambiente: ¿volverá Yael Trepy a pisar un campo profesional con la camiseta de Cagliari?

Lo que ya ha ganado, y eso no se mide en estadísticas ni en minutos, es algo más grande: la posibilidad de seguir escribiendo su historia. Ahora le toca decidir cómo quiere que su carrera responda a este primer gran desafío.