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West Ham aplasta 6-0 a Wrexham y retoma el liderato

El London Stadium se convirtió en un parque de atracciones para West Ham. Goles, confianza, fútbol fluido y una goleada de esas que marcan territorio: 6-0 a Wrexham, cuarto triunfo liguero consecutivo y regreso a la cima del Championship. El proyecto de Nuno Espírito Santo, tras un arranque dubitativo en la segunda categoría, empieza a sonar a candidato serio.

Seis goles, seis goleadores distintos. Un mensaje claro al resto de la liga.

Un inicio perdonador… hasta que apareció Bowen

West Ham salió a mandar desde el primer minuto y pudo abrir el marcador casi de inmediato. Taty Castellanos tuvo la primera gran ocasión: cabezazo franco, solo en el área pequeña tras un centro preciso de Manor Solomon, y el balón se marchó por encima del larguero. Aviso serio.

El asedio no se detuvo. Jarrod Bowen se filtró en el área tras un saque de banda rápido y soltó un disparo potente que Anthony Patterson desvió con un reflejo felino al larguero. En el córner posterior, Konstantinos Mavropanos se elevó en el segundo palo y cabeceó rozando el poste. Wrexham apenas respiraba.

Joël Piroe, sin embargo, protagonizó la peor de la tarde para los locales: solo, con tiempo, se echó hacia atrás y mandó la pelota a las nubes, muy por encima de la portería y directa a la grada visitante. Un fallo grosero.

Y justo entonces, Bowen decidió que bastaba de perdonar. Morato avanzó por la derecha y puso un centro medido al corazón del área pequeña. El capitán apareció con el tiempo perfecto, se adelantó a Jacques Ekomié y guió el balón al segundo palo. 1-0 y el partido, por fin, se inclinaba en el marcador como ya lo hacía en el juego.

Wrexham, al borde del empate… y castigado al contragolpe

Wrexham tuvo una única ventana para cambiar la historia. George Dobson encontró un resquicio y superó a Mads Hermansen, pero Mavropanos apareció sobre la línea para sacar el balón y apagar el susto. Fue la ocasión más clara —y prácticamente la única— del conjunto galés.

Ese aviso terminó siendo la última chispa visitante antes del desplome. West Ham respondió con frialdad y velocidad. Castellanos atacó el espacio, midió el desmarque para no caer en fuera de juego y, ya mano a mano, decidió no ser egoísta: pase raso al corazón del área y Piroe, esta vez sí, empujó el 2-0 antes del descanso. Gol sencillo, pero letal para la moral de Wrexham.

El encuentro se fue al entretiempo con una sensación nítida: había un solo equipo en el campo.

La avalancha tras el descanso

Nada más volver de vestuarios, West Ham pisó el acelerador de nuevo. Solomon se plantó ante Patterson en los primeros compases de la segunda parte, pero el guardameta salió rápido y tapó el disparo bajo del atacante, manteniendo con vida a los suyos por unos segundos más.

Porque el tercer gol llegó de inmediato. Menos de un minuto después, córner lanzado por Bowen, desajuste total en la defensa de Wrexham y Mavropanos, completamente libre en el área pequeña, cabeceó a placer. 3-0 y el partido, prácticamente sentenciado.

West Ham olió sangre. Bowen, encendido, recortó hacia dentro y sacó un disparo cruzado que se marchó por centímetros. Wrexham ya no defendía, resistía como podía, cada vez más hundido en su propio campo.

El cuarto nació, paradójicamente, de un córner a favor de Wrexham. El balón colgado al área fue pobre, fácil para la zaga local, y Kyle Walker-Peters lo recogió para iniciar una contra vertiginosa. Conducción larga, pared rápida en campo rival y asistencia medida a Castellanos, que definió raso al palo largo. Un contraataque de manual para el 4-0.

Banquillo protagonista y goleada redonda

Con el partido roto, Nuno movió piezas sin perder colmillo. Mohamadou Kanté saltó al césped y no tardó en dejar su huella. Solomon, muy activo entre líneas, lo habilitó al espacio y el recién ingresado firmó un gran gol: carrera limpia hacia portería y remate alto, potente, imposible para Patterson. 5-0 y fiesta total en las gradas.

Faltaba la rúbrica, y se la quedó Solomon. El internacional israelí cerró la cuenta con un disparo que tocó en un defensor, se estrelló en el poste y terminó dentro. Un tanto con fortuna, pero acorde a la superioridad aplastante de los londinenses.

El 6-0 no solo refleja una tarde perfecta de West Ham. Habla de un equipo que, tras tres jornadas sin ganar tras el descenso, ha encontrado ritmo, automatismos y, sobre todo, pegada. Si mantiene este nivel, el Championship no tardará en asumirlo: en el London Stadium se está gestando un aspirante que no piensa pasar demasiado tiempo fuera de la élite.