Wessam Abou Ali y la realidad de Zamalek
Ahmed Shobier no necesitó adornos ni rumores para encender el debate. En su programa de radio, el exguardameta de Al-Ahly puso nombre y apellidos a dos historias que hoy marcan el pulso del fútbol egipcio: la casi utópica vuelta de Wessam Abou Ali al campeón africano y el final, por fin, del culebrón Juan Bezerra en Zamalek.
Wessam Abou Ali, el regreso que todos quieren… menos Columbus Crew
El nombre de Wessam Abou Ali volvió a colarse en las conversaciones de los aficionados de Al-Ahly. Se habló de sondeos, de contactos iniciales, de una posible operación en el próximo mercado de invierno. Shobier fue directo al grano.
“Hubo comentarios publicados ayer de que Al-Ahly había empezado a tantear el regreso de Wessam Abou Ali, y si Columbus Crew aceptaría su salida o no”, explicó. Él mismo reconoció que su reacción inicial fue de deseo puro: “Dije: ojalá, porque fue un jugador que marcó una diferencia enorme con Al-Ahly”.
Ahí se acaba el romanticismo. La realidad llega desde Estados Unidos.
Según relató Shobier, el técnico de Columbus Crew fue tajante: Wessam Abou Ali es “el futuro del club”. Nada de puertas entreabiertas, nada de cesiones salvadoras. No hay opción de salida. El entrenador, siempre según la versión del exguardameta, subrayó que la lesión del delantero había afectado al equipo y que su regreso a los terrenos de juego será pronto.
El mensaje es claro: en Ohio no están dispuestos a desprenderse de un jugador al que consideran pieza central de su proyecto.
Shobier, aun así, no quiso apagar del todo la ilusión de la grada roja: “Si hay aunque sea media posibilidad de que vuelva a Al-Ahly, le digo al club: no dudéis”. Y acto seguido, la sentencia que devuelve a todos a tierra: “La idea de su regreso es casi inexistente, pero es importante soñar y pensar”.
Sueño sí. Operación real, hoy por hoy, no.
Ammouta aprieta filas y un vestuario herido reacciona
Mientras el nombre de Wessam Abou Ali flota en el aire como un deseo colectivo, el día a día de Al-Ahly pasa por algo mucho más tangible: el rendimiento inmediato.
Shobier desveló que el técnico marroquí Hossein Ammouta reunió al grupo en una charla larguísima, “muy, muy larga”, en sus palabras. No fue una sesión táctica al uso. Fue catarsis.
Jugadores hablando a corazón abierto, reproches convertidos en autocrítica, compromiso verbalizado. Un vestuario que, según el exguardameta, se siente tocado por la ira de su propia afición. “Hay un estado de enfado porque ven que los aficionados están muy, muy enfadados con las actuaciones del último periodo”, relató. Los futbolistas, añadió, quieren “demostrarse a sí mismos” y ofrecer “un nivel mejor”.
El contexto de la tabla aprieta. Al-Ahly se mide este martes a Abu Qir for Fertilizers en la Premier League, instalado en la tercera plaza con 10 puntos, los mismos que Zamalek, segundo por diferencia de goles, y a solo dos de Pyramids, el líder.
No es una crisis de resultados dramática, pero sí una fase en la que cada tropiezo se magnifica. La charla de Ammouta llega justo antes de un tramo en el que Al-Ahly no solo necesita ganar, sino convencer.
Bezerra y Zamalek: un adiós inevitable
Del lado blanco de El Cairo, la historia ya no va de sueños, sino de necesidad. Y de dinero. Mucho dinero.
“Por fin han aparecido los créditos finales en la saga de las noches de Bezerra”, lanzó Shobier, casi aliviado, al hablar de la situación de Juan Bezerra en Zamalek. El club, explicó, no tenía otra salida que aceptar su marcha.
Las razones, según su análisis, se acumulan: “No quedaba esperanza con él”. El futbolista tenía decidido aceptar la propuesta de Shabab Al-Ahli Dubai. Le atraía la oferta, el dinero, la vida en Dubai. Y cuando un jugador está mentalmente fuera, el margen de maniobra del club se reduce a cero. “Zamalek intentó por todos lados, a la izquierda y a la derecha, pero no había nada”, resumió.
La entidad blanca, además, no está en posición de forzar nada. Shobier describió la situación financiera de Zamalek como “muy, muy severa”. El club “necesita desesperadamente el dinero” y arrastra deudas con los jugadores, que reclaman sus salarios pendientes.
En ese marco, la venta de Bezerra deja de ser una opción deportiva para convertirse en una obligación económica.
Los números que sostienen a Zamalek
Shobier detalló con precisión quirúrgica la estructura del acuerdo con Shabab Al-Ahli Dubai. Los números explican por sí solos por qué Zamalek no podía decir que no.
Según su relato, el club percibirá 3 millones de dólares en efectivo en el momento de la firma, 1 millón en febrero y otro millón en agosto. A eso se suma un millón más en incentivos y bonificaciones. En total, 6 millones de dólares potenciales.
Ahí no termina la ecuación. El exguardameta recordó que existía una comisión del 10 % para el agente del jugador, cercana a los 600.000 dólares, que fue finalmente renunciada. También se eliminaron alrededor de un 5 % en derechos de patrocinio y una prima por el título de liga de unos 20.000 dólares. Todo ello, aseguró, lo dejó Bezerra sobre la mesa.
“Zamalek te está diciendo así: estoy llegando aproximadamente a 7 millones de dólares”, sintetizó Shobier, sumando el valor de lo que el club ingresa y lo que deja de pagar.
El último giro de la operación llegó en los “metros finales” de la negociación. Shobier reveló que, aunque inicialmente no se había incluido ninguna cláusula de reventa, Zamalek insistió y logró introducir un 20 % sobre una futura venta del jugador. Un seguro a medio plazo en medio de una tormenta financiera.
La salida de Bezerra cierra un capítulo incómodo, pero abre otro interrogante mayor: ¿puede un Zamalek asfixiado económicamente sostener un proyecto competitivo mientras vende activos clave para cuadrar cuentas? En la respuesta a esa pregunta puede estar buena parte del guion de la temporada en Egipto.






