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Wembley se prepara para el Fury–Joshua: Hearn reabre negociaciones

El combate que obsesiona al boxeo británico vuelve a mirar a casa. Eddie Hearn ha confirmado que se han reabierto las conversaciones para que el duelo entre Tyson Fury y Anthony Joshua se celebre en Wembley Stadium, después de que Madison Square Garden, en Nueva York, pareciera haberse colocado en cabeza como sede favorita.

El promotor de Matchroom lo anunció con un mensaje directo en redes sociales, cargado de guiños a la afición británica. Agradeció el “increíble apoyo” recibido y dejó claro que la presión popular ha surtido efecto: Wembley vuelve a estar sobre la mesa. “Hablemos de hacer historia con uno de los momentos deportivos más grandes que [la bandera británica] haya visto”, escribió, subrayando la dimensión del evento que se persigue.

De Nueva York a Londres: la batalla por el escenario

Las negociaciones se habían enredado cuando el mítico recinto neoyorquino emergió como opción prioritaria. El tirón comercial de Estados Unidos y las ofertas económicas habían empujado el combate lejos de suelo británico, encendiendo el debate entre aficionados y figuras públicas.

Mientras tanto, desde el entorno de Tyson Fury no ha bajado el volumen. El campeón recurrió esta misma semana a las redes para llamar “cobarde” a Anthony Joshua y acusarle de estar “engañando” a los aficionados con la interminable espera para cerrar la pelea. El cruce verbal mantiene el ambiente en ebullición, aunque la firma definitiva sigue sin llegar.

Sky Sports ha solicitado la reacción de Frank Warren, promotor de Fury, a este giro en las negociaciones hacia Wembley. De momento, silencio desde Queensberry, pero el movimiento de Hearn reordena el tablero.

Sadiq Khan se moja: “Llevad la pelea a Londres”

La presión no llega solo desde las gradas. El alcalde de Londres, Sadiq Khan, se ha implicado abiertamente en la operación y ha lanzado un mensaje claro a los promotores: quiere el Fury–Joshua en la capital.

“Entiendo la tentación de ir a Madison Square Garden. Entiendo la tentación del dinero y de la oferta, pero los aficionados están aquí”, declaró a Sky Sports News. Recordó la fidelidad de la afición británica hacia ambos púgiles y dibujó la escena que persigue: 100.000 personas en Wembley y millones frente al televisor alrededor del planeta.

Khan insistió en que tanto Tyson Fury como Anthony Joshua conocen el peso del público británico en sus carreras. Su duda apunta a los despachos: ¿son los promotores igual de conscientes? De ahí su llamamiento: que escuchen el deseo de los boxeadores y lleven la pelea a Londres.

El alcalde, además, desveló que ya existe un contacto directo con Eddie Hearn. Según explicó, fue el propio presidente de Matchroom quien se acercó a la alcaldía en busca de apoyo logístico y político para hacer posible la velada. Khan presume de historial: durante su mandato, Londres ha albergado algunos de los eventos más importantes del boxeo reciente, y quiere sumar el Fury–Joshua a esa lista.

Dos gigantes en marcha: así llegan Fury y Joshua

Mientras el tira y afloja por la sede continúa, los dos pesos pesados ya han calentado motores sobre el ring. Anthony Joshua firmó en julio un nocaut en el segundo asalto ante Kristian Prenga. La victoria fue contundente, pero dejó una nota inquietante: Joshua visitó la lona dos veces en el primer asalto antes de ajustar cuentas y resolver por la vía rápida.

Tyson Fury también peleó en julio, imponiéndose con un contundente triunfo por detención en el séptimo asalto frente a Mariusz Wach. Un recordatorio de su resistencia y de su capacidad para desgastar y desbordar a rivales grandes y duros.

Con ambos activos, ganando y generando conversación, la ecuación es sencilla: el momento deportivo es ahora. Falta que el escenario esté a la altura.

¿Catedral del fútbol o templo del boxeo?

Wembley ofrece una postal irresistible: un estadio icónico, 100.000 gargantas, dos campeones británicos peleando por la supremacía total frente a su propio público. Un combate que trasciende títulos y rankings para convertirse en un punto de referencia generacional.

Madison Square Garden, por su parte, representa la tradición global del boxeo y un mercado gigantesco al otro lado del Atlántico. El dinero pesa. El prestigio, también. Pero la voz de los aficionados británicos se ha hecho oír con fuerza, y el movimiento de Hearn reabriendo las conversaciones para Londres lo confirma.

La pelota, ahora, está en el tejado de los promotores y de los equipos de ambos boxeadores. El ring puede estar en Nueva York o en Londres. La pregunta es otra: ¿dónde se escribirá realmente la noche que marque para siempre la historia del boxeo británico?