Wellball: El nuevo proyecto de Stephon Marbury en Brooklyn
Durante años, ese enorme local vacío en Flatbush Avenue fue un recordatorio triste de otra era: las luces apagadas de Toys “R” Us, pasillos desiertos, un gigante comercial convertido en fantasma urbano. Ahora, ese mismo espacio se prepara para otro tipo de juego. Uno con balón, redes y una figura muy familiar para Brooklyn al frente del proyecto: Stephon Marbury.
El ex base de New York Knicks, nacido y criado en Coney Island, se ha asociado con Wellball para transformar el antiguo establecimiento en un complejo deportivo permanente. Nada de estanterías con muñecos ni cajas de Lego: canchas, ruido de zapatillas y lanzamientos al aro. La idea es instalar pistas para pickleball y otros deportes de pala, flag football y, sobre todo, Wellball, la nueva apuesta que quiere reinventar la forma de competir alrededor del baloncesto.
El recinto está llamado a ser la sede insignia de Wellball en Brooklyn. Aún no hay fecha de apertura, pero el proyecto ya tiene un impacto claro: devolver vida a un edificio vacío desde el cierre de Toys “R” Us en 2018 y sumar un gran centro de recreación bajo techo para el sur del distrito.
El “pickleball del baloncesto”
Wellball se presenta con una etiqueta ambiciosa: “el pickleball del baloncesto”. La comparación no es casual. Igual que el pickleball simplificó el tenis y lo hizo masivo, esta disciplina reduce el baloncesto a su esencia más adictiva: tirar a canasta.
El formato es directo. Duelo cara a cara. Nada de driblar, nada de defensa. Solo precisión. Los jugadores lanzan sobre “The Well”, un dispositivo montado en el aro que canaliza la acción y define el objetivo. Sin carreras de lado a lado, sin contactos físicos. Pura puntería.
El diseño de las reglas busca algo muy concreto: que cualquiera pueda entrar en juego. Edad, estatura o velocidad pierden peso. Lo que manda es la puntería y la capacidad de encadenar buenos tiros en rondas rápidas, dinámicas, pensadas para mantener el ritmo alto y la atención enganchada.
“Todo el mundo quiere tirar”, explicó Marbury en una entrevista con Scoop B. “Wellball, creo que será la próxima… la próxima ola de cómo la gente puede competir y seguir haciendo algo que ama hacer”. No es una declaración de marketing más: es la síntesis de un deporte que recorta el baloncesto hasta dejar solo el gesto que todos quieren imitar.
De Coney Island al buque insignia de Wellball
Detrás de la idea está Omar Wellington, antiguo jugador de División I en Sacred Heart University y entrenador de una amplia gama de talentos, desde jóvenes promesas hasta profesionales de la NBA, incluidos Rick y Jalen Brunson. Su experiencia en el desarrollo de jugadores le llevó a una conclusión clara: si se quiere enganchar a más gente, hay que ofrecer un formato sencillo, rápido y competitivo.
Marbury no solo se ha sumado al proyecto; se ha convertido en uno de sus grandes embajadores. Ha sido capitán en la liga VIP de Wellball y su nombre funciona como sello de legitimidad para un deporte que busca su lugar en un mercado saturado de opciones recreativas.
Para él, este proyecto es mucho más que un negocio. Es un regreso con sentido. Dos veces All-Star, criado en Coney Island, formado en Abraham Lincoln High School y figura de los Knicks entre 2004 y 2009, Marbury vuelve a casa con algo tangible: metros y metros de pista para una nueva generación.
Brooklyn perdió una tienda de juguetes. A cambio, puede ganar un parque de juegos distinto, donde el ruido de las cajas registradoras se sustituya por el eco de los balones golpeando el tablero y el murmullo de los duelos a canasta. Marbury ya hizo historia en estas calles. La pregunta es si ahora, con Wellball, puede cambiar también la forma en que Brooklyn juega al baloncesto.






