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Watford enfrenta crisis: cinco partidos sin ganar y dos finales en casa

El arranque de temporada de Watford ha pasado, en apenas unas semanas, de la ilusión a la preocupación. El equipo de Alessio Dionisi acumula cinco partidos consecutivos sin ganar en todas las competiciones y se ha deslizado hasta la 18ª posición en una tabla de Championship que aún se está formando, pero que ya empieza a enviar avisos.

La última señal llegó el sábado, con una derrota ajustada en el campo de West Brom que dejó al vestuario tocado y al capitán Mattie Pollock con un mensaje claro: ahora no es momento de dividirse.

“Tenemos que mantenernos unidos como equipo”, lanzó el central, consciente de que el bache empieza a pesar.

De la euforia ante Southampton al frenazo

Todo parecía ir sobre raíles en el estreno del curso 2026-27. Victoria convincente ante Southampton, sensaciones sólidas, energía fresca desde el banquillo. Vicarage Road respiraba optimismo.

Desde entonces, el paisaje ha cambiado. Cuatro partidos de liga: dos empates, dos derrotas. Puntos que se escapan, confianza que se erosiona, dudas que se cuelan en la grada. Y por si faltaba algo, el golpe en la EFL Cup: un 5-1 encajado ante Peterborough con un once muy renovado que dejó cicatrices, por mucho que el contexto fuera de rotaciones.

No es una crisis numérica profunda, todavía. Pero el rumbo ya no parece tan firme.

Dos noches grandes en casa

El calendario no espera a nadie. Preston visita Vicarage Road este martes. Stoke City lo hará el sábado. Dos partidos seguidos en casa. Dos oportunidades, o dos peligros, según se mire.

“Son dos partidos enormes”, admitió Pollock en declaraciones a BBC Three Counties Radio. “Nos hemos quedado cortos en los dos últimos encuentros fuera, así que tenemos que asegurarnos de arreglar las cosas delante de nuestra afición y traer a los aficionados con nosotros”.

Ahí está la clave: el vínculo con la grada. El capitán, nombrado en julio, sabe que el equipo no puede permitirse un ambiente enrarecido en su propio estadio. No ahora, con la clasificación tan apretada y la temporada aún abriéndose camino.

El peso del brazalete

Pollock no esquivó la responsabilidad. Al contrario, la abrazó.

“Haré todo lo que esté en mi mano para asegurarme de que los chicos se mantienen unidos”, subrayó. No son palabras vacías: en un vestuario que todavía se acostumbra a la idea de un nuevo líder, el mensaje va directo a la línea de flotación del grupo.

El diagnóstico es sencillo. “Nos quedamos cortos el fin de semana”, reconoció. El tratamiento, mucho más exigente: empezar a marcar goles y transformar la ansiedad en resultados.

Porque la ecuación es clara: sin gol, no hay reacción. Y sin reacción, la temporada se puede torcer muy pronto.

¿Tropiezo pasajero o síntoma profundo?

En Watford nadie quiere dramatizar, pero todos leen la misma clasificación. Cinco partidos sin victoria. Un solo triunfo, el del debut. Una goleada encajada en copa. Y la sensación de que el equipo aún no ha encontrado su verdadera versión.

Pollock, al menos, no se resigna: “Si podemos empezar a marcar goles y ganar partidos, todavía puede ser una temporada emocionante”.

La palabra queda flotando en el aire: emocionante. De momento, la emoción se mezcla con nerviosismo. Preston y Stoke marcarán el tono. Dos noches en Vicarage Road dirán si Watford solo atraviesa un bache de septiembre… o si este inicio es el preludio de algo mucho más incómodo.