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El verano de los Lakers: la búsqueda de un pívot clave

La temporada baja de Los Angeles Lakers se ha convertido en una montaña rusa. Cambios de propiedad —dos en apenas 14 meses—, un fichaje largamente perseguido para el puesto de pívot titular y, de fondo, la sensación de que cada movimiento abre un nuevo frente. El último giro llega desde Minnesota: una figura cuyo nombre la afición angelina preferiría borrar de su memoria ha firmado por dos años con Minnesota Timberwolves y ha dejado a la franquicia californiana con una necesidad evidente y pocas balas para resolverla.

El presente: Kessler, solución… con asterisco

La gran apuesta interior ya está hecha. Walker Kessler aterrizó en un sign-and-trade con Utah Jazz para, como escribió Khobi Price en el California Post, “llenar su mayor necesidad” y formar pareja con Luka Doncic y Austin Reaves. El pívot de 2,18 y 111 kilos representa justo el perfil que el esloveno ha hecho brillar en el pasado: un cinco grande, protector del aro, finalizador vertical, ideal para el pick and roll.

Los Lakers llevaban años detrás de Kessler. Cerraron, por fin, una saga que se había convertido casi en obsesión y le dieron a Doncic el tipo de socio interior con el que suele explotar al máximo su lectura de juego.

Pero hay un matiz que no se puede ignorar: Kessler solo disputó cinco partidos la pasada temporada. Cinco. Para un equipo que aspira a competir en mayo y junio, vivir al límite en la posición de pívot es un lujo que no se puede permitir.

Ahí nace el problema. ¿Quién sostiene la pintura cuando Kessler no esté?

Mercado seco y una opción conocida: Daniel Gafford

El calendario avanza y el mercado no perdona. A estas alturas, ya no quedan interiores libres especialmente seductores. Los Lakers no necesitan otra estrella para el banquillo, pero sí un pívot capaz de jugar minutos serios, incluso de titular, si la salud de Kessler vuelve a ser un tema.

Ese perfil tiene nombre en Dallas: Daniel Gafford. El pívot de Mavericks lleva casi dos años vinculado al radar angelino, prácticamente desde que su amigo Doncic hizo las maletas rumbo a Los Ángeles hace 19 meses. No es casualidad.

Según el insider Brett Siegel, mientras Dallas exploraba posibles traspasos en torno a Klay Thompson —que finalmente acabó firmando como agente libre por Miami Heat—, la franquicia texana también se abrió a escuchar ofertas por Gafford.

“Creían que podían sacar algo en un traspaso por Thompson… No había nada ahí. Estuvieron hablando con equipos sobre Daniel Gafford, sobre la posibilidad de traspasarlo. De nuevo, realmente no llegó a pasar nada”, explicó Siegel esta semana.

El mensaje es claro: Dallas no cierra la puerta a mover a su pívot. Y eso, en el contexto actual de los Lakers, es casi una invitación.

Un encaje deportivo evidente

Gafford no es una incógnita junto a Doncic. Ya compartieron pista en la temporada 2023-24, cuando los Mavericks alcanzaron las Finales de la NBA con el pívot como titular. Sus números en aquella campaña —11,2 puntos, 6,9 rebotes y 1,9 tapones por partido— dibujan un interior muy útil: intimidador, buen finalizador cerca del aro, capaz de correr la pista y, sobre todo, acostumbrado a vivir del juego que genera el esloveno.

Para los Lakers, el atractivo es doble. Por necesidad y por química. Necesitan otro grande fiable en la rotación y ya saben que Gafford entiende a la perfección los tiempos y los ángulos que propone Doncic. No habría que reinventar nada: el libreto ya existe.

El problema, como casi siempre, está en la factura.

Un arsenal agotado y un precio incómodo

El traspaso por Kessler dejó a los Lakers con poco margen de maniobra. Lo describió sin rodeos Khobi Price: sin Jonathan Kuminga, la respuesta al quinto titular probablemente ya esté en la plantilla, porque el mercado de aleros y ala-pívots de nivel titular se secó. Los jugadores de ese perfil no son fáciles de conseguir vía traspaso y Los Ángeles “carece del capital de draft para hacer una oferta creíble”.

Ese diagnóstico se extiende al caso Gafford. El pívot, de 27 años, tiene previsto cobrar alrededor de 17 millones de dólares la próxima temporada. Para igualar salarios, los Lakers tendrían que poner sobre la mesa a alguien como Jarred Vanderbilt, que cobrará cerca de 12 millones. Y ni siquiera eso bastaría: Dallas, según se ha comentado, busca una primera ronda de draft en cualquier operación por su pívot.

Ahí topan con la realidad. Los Lakers no disponen de esa primera ronda para moverla con facilidad tras el esfuerzo realizado por Kessler. El margen es mínimo, casi inexistente.

Solo hay un resquicio: que el mercado se enfríe.

¿Esperar el momento o asumir el riesgo?

Si ningún equipo llama con fuerza por Gafford, es posible que Dallas rebaje sus pretensiones. El valor de un pívot se mide también por el contexto: un jugador que fue titular en unas Finales y cobra 17 millones parece una pieza interesante… hasta que nadie está dispuesto a pagar una primera ronda por él. Entonces el precio cambia.

Ahí podrían entrar los Lakers, agazapados, esperando que la combinación de necesidad ajena y paciencia propia abra una ventana. Un paquete centrado en salario y alguna compensación menor podría empezar a sonar razonable si el mercado se queda en silencio.

Mientras tanto, la realidad es tozuda: Los Ángeles ha resuelto su gran interrogante en el cinco titular, pero sigue caminando por la cuerda floja en la posición de pívot suplente. Un equipo que aspira a lo máximo no puede vivir de la esperanza de que su nuevo ancla defensiva, con solo cinco partidos el curso pasado, aguante sin sobresaltos.

La pregunta, a estas alturas del verano, es sencilla y brutal: ¿se atreverán los Lakers a entrar a fondo en la puja por Daniel Gafford o aceptarán arrancar la temporada con un hueco bajo el aro que todos, dentro y fuera de la liga, pueden ver?