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Valdas Dambrauskas: De concurso de televisión a Old Trafford

Valdas Dambrauskas caminará por el túnel de Old Trafford como entrenador de Champions League, pero su historia empezó muy lejos de los focos, en una Lituania enamorada del baloncesto y en un plató de televisión.

El técnico de 49 años, nacido en un país donde el balón naranja manda, ha llevado a Sabah, campeón de Azerbaiyán, desde la pequeña localidad de Masazir —apenas 19.000 habitantes— hasta el escenario más grande del fútbol europeo. Un salto casi imposible sobre el papel. Él lo ha convertido en ruta de viaje.

De Masazir a la élite europea

Sabah ha firmado una gesta histórica: se convirtió en el primer equipo que, partiendo desde la primera ronda de clasificación, supera cuatro eliminatorias y se planta en la fase principal de la Champions League. Un maratón de verano que ha cambiado la dimensión del club, fundado hace solo nueve años.

La escalada no es casualidad. En su primera temporada al mando, en 2026, Dambrauskas selló un doblete de liga y copa que alteró el mapa del fútbol azerí. Desde entonces, el proyecto no ha dejado de crecer hasta este punto culminante: visitar el “Teatro de los Sueños” como campeón y superviviente de cuatro rondas.

Para el entrenador lituano, el partido tiene un peso aún más íntimo. Es el cierre de un círculo que empezó dos décadas atrás, cuando pisó Old Trafford por primera vez como formador de jóvenes en las Manchester United Soccer Schools. Hoy vuelve como rival, al frente de un campeón.

Un millón… de oportunidades

Su camino hacia los banquillos de élite no arrancó en un vestuario, sino en un concurso: la versión lituana de “Who Wants to Be a Millionaire?”. En 2002 se sentó frente a las cámaras, ganó 4.000 litas —el equivalente a seis meses de salario medio en su país— y tomó una decisión radical: usar ese dinero para mudarse a Londres y perseguir las titulaciones de entrenador.

En una Lituania dominada por el baloncesto, él ya había elegido bando con 12 años. Sabía que su futuro estaba en los banquillos de fútbol, no en la cancha. Londres sonaba a promesa. A puerta abierta.

Se inscribió en la London Metropolitan University y se lanzó a una vida de supervivencia. Hasta cuatro trabajos a la vez para poder pagar estudios y cursos: jardinero, manitas, pulidor de suelos, repartidor de periódicos. Madrugadas y noches largas para sostener un sueño que, entonces, solo existía en su cabeza.

El giro llegó en 2004. Manchester United Soccer Schools le ofreció un puesto como entrenador de jóvenes. De repente, el lituano que se había jugado su futuro en un concurso de televisión estaba enseñando fútbol bajo el paraguas de uno de los clubes más grandes del mundo.

Un trotamundos con 13 títulos

En 2010 volvió a salir al extranjero y empezó a construir una carrera nómada y ganadora. A lo largo de los años, Dambrauskas ha levantado 13 trofeos en cinco países distintos: Lituania, Letonia, Bulgaria, Croacia y Azerbaiyán. Una colección que habla de adaptación, pero también de una idea de juego que se impone en contextos muy diferentes.

Se convirtió en el primer entrenador lituano en obtener la licencia UEFA a través de la London FA, un sello que abrió puertas y le permitió seguir perfeccionando sus planteamientos tácticos por toda Europa. Cada escala, una lección. Cada título, un argumento más para creer que su método podía competir en cualquier escenario.

Ahora llega el examen definitivo. Champions League. Old Trafford. Y un grupo que roza lo irreal para un club que hace menos de una década ni existía.

Un calendario de gigante para un club pequeño

El viaje a Manchester es solo el inicio. Tras medirse a Manchester United en Inglaterra, Sabah recibirá en Bakú a Borussia Dortmund, Barcelona y Napoli. También tendrá que visitar a Arsenal y Villarreal. Un calendario propio de un gigante, asumido por un club que hasta hace nada vivía en el anonimato continental.

Para Dambrauskas, la dimensión del reto es casi inabarcable, incluso después de todo lo recorrido. “Salir por ese túnel hacia ese césped está más allá de mi imaginación”, admite. Y, sin embargo, ahí estará, dirigiendo a un equipo moldeado a su imagen, con la convicción de que puede competir.

De un plató de “¿Quién quiere ser millonario?” a la banda de Old Trafford. De pulir suelos en Londres a planear cómo frenar a algunos de los mejores ataques de Europa. La pregunta ya no es cómo ha llegado hasta aquí.

La pregunta es hasta dónde puede llegar ahora.