Usyk rechaza oferta de Fury: “No es su plan B”
Oleksandr Usyk ha respondido con frialdad al último órdago público de Tyson Fury. Mientras el esperado duelo británico entre Fury y Anthony Joshua sigue encallado por la sede del combate, el ucraniano se ha bajado de la conversación para una trilogía inmediata. Al menos, así lo ha dejado claro su entorno.
Con las negociaciones para el Fury-Joshua atascadas por la eterna discusión sobre dónde pelear —Londres, como quiere el equipo de Joshua, o un escenario alternativo, con Nueva York ganando fuerza en los rumores—, Fury recurrió a sus redes sociales el lunes para anunciar que busca nuevo rival. Y apuntó directamente a un viejo conocido: Usyk, el hombre que le arrebató el trono indiscutido de los pesados con dos victorias a los puntos en 2024.
La respuesta desde el bando del ucraniano no tardó en llegar. Sergey Lapin, mánager de Usyk, fue tajante en declaraciones a Sky Sports News: el campeón no está esperando una llamada de Fury ni aceptará el papel de salvavidas.
“Usyk no es el plan de respaldo de Tyson. Si Fury necesita un oponente, debería visitar la plataforma Ready to Fight. Allí pueden ayudarle a encontrar un rival digno”, lanzó Lapin, marcando distancia. Y remató con un mensaje directo al británico: “Oleksandr siempre está abierto a grandes desafíos. Pero las intenciones serias se respaldan con una oferta concreta, no con declaraciones en la prensa”.
Fury aprieta, Usyk se reserva
El movimiento de Fury tiene una lectura clara: la pelea con Joshua, firmada contractualmente por ambas partes para un combate previsto en noviembre, se complica a medida que pasan las semanas sin acuerdo sobre la sede. Mientras Eddie Hearn insiste en que Joshua quiere el combate en Londres, Fury acusa a su compatriota de esquivar un choque que lleva más de una década gestándose.
En ese contexto, el “Gypsy King” ha vuelto a mirar hacia el hombre que le destronó. En un vídeo publicado en Instagram, Fury no solo retó a Usyk a un tercer combate este mismo noviembre, también aprovechó para presionar a Joshua a través de la figura del ucraniano, ahora integrado en el equipo de entrenamiento del londinense tras haberle vencido en 2021 y 2022.
“Oleksandr, tú eres su entrenador y su sensei y sabes que es débil de mente… y que nunca pelearía con el Gypsy King, cosa que tú sí tuviste el valor de hacer dos veces”, dijo Fury, reconociendo las dos derrotas: “Te dieron las decisiones la última vez, justo para ti. Buena suerte, hagámoslo otra vez. Repitámoslo en noviembre. La pelota está en tu campo… ¿quieres pelear conmigo este año, 2026, o lo dejas aquí? Dímelo porque ahora estoy buscando nuevo oponente”.
El discurso suena a desafío, pero también a necesidad. Fury quiere un gran escenario para cerrar el año. Y si Joshua no se decide, el campeón británico pretende vender la trilogía con Usyk como la salida natural. Sin embargo, el ucraniano no parece dispuesto a entrar en ese juego sin algo más que palabras.
Un campeón con otras opciones
Usyk, de 39 años, anunció en junio que dejaba vacantes los tres cinturones mundiales del peso pesado que aún conservaba tras su doble triunfo sobre Fury. No fue una despedida, sino un reajuste. El ucraniano dejó claro que no se retiraba y su nombre empezó a vincularse de inmediato con otro pegador de élite: Deontay Wilder.
El invicto 25-0 en el profesionalismo se encuentra en una posición privilegiada. Ya ha conquistado todo, ha vencido dos veces a Joshua, ha destronado a Fury y ahora puede elegir. Su unión al entorno de Joshua en el gimnasio ha añadido un matiz casi novelesco: el antiguo verdugo convertido en maestro del hombre al que muchos siguen esperando ver frente a Fury.
Por eso el mensaje de Lapin pesa tanto. No cierra la puerta a un tercer capítulo con Fury, pero deja claro que Usyk no se moverá al ritmo de los vídeos en redes sociales. Quiere contratos, cifras, fechas, no solo frases grandilocuentes.
Mientras tanto, la gran pelea británica continúa en el limbo. Joshua y Fury han firmado sus acuerdos individuales, pero siguen sin decidir dónde se mirarán a los ojos bajo los focos. Londres tira por historia y por negocio local. Nueva York seduce por escaparate global. El tiempo, sin embargo, corre.
Fury ya ha lanzado su órdago. Usyk ha contestado con calma y firmeza. Joshua, en medio, entrena con el hombre que venció al rival que lleva años persiguiendo. La pregunta ya no es solo quién peleará con quién, sino quién se atreverá a dar el siguiente paso real, sobre el papel y en el ring.






