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El United y su mercado: problemas en defensa y oportunidades perdidas

El United mira al mercado con prisas, dudas y cuentas pendientes. El verano que debía cerrar la reconstrucción del centro del campo ha destapado, en realidad, un problema mucho más profundo: la defensa envejece, los laterales escasean y varias joyas de la academia hacen las maletas sin haber tenido una verdadera oportunidad.

Louis Page, un capítulo que no se cierra

En Carrington daban por terminada la obra en la medular tras el fichaje de Carlos Baleba por 70 millones procedente del Brighton. El mensaje interno era claro: centro del campo, listo. Pero el nombre de Louis Page, 18 años, sigue rondando los despachos.

El Leicester City no quiere ni oír hablar de su salida. El joven centrocampista fue titular en el 0-0 ante el MK Dons el pasado fin de semana y esta noche vuelve a escena ante el Plymouth Argyle (19.45h). Aun así, el United mantiene la puerta entreabierta. No será ahora, pero el plan contempla volver a la carga en invierno o el próximo verano.

Mientras tanto, la prioridad deportiva es otra: un lateral izquierdo.

Un verano que inquieta a la grada

Los aficionados del United miran alrededor y no les gusta lo que ven. Chelsea vende como nadie, Arsenal se refuerza con Bruno Guimaraes, Liverpool pesca a Bradley Barcola en el PSG y hasta el Tottenham ha gastado más. En Old Trafford, la sensación es de ventana desaprovechada.

La necesidad es evidente: un lateral zurdo que compita con Luke Shaw, que entra en su 13ª temporada en el club y encara el último año de contrato. Alejandro Balde ha estado sobre la mesa, pero las estrategias internas no han ido alineadas. Jorge Salinas, del Racing Santander, fue enfriado desde dentro. También se sondeó a Ian Maatsen, del Aston Villa.

Mientras se buscan soluciones, una de las pocas promesas naturales para ese carril, Harry Amass, 19 años, está prácticamente con un pie fuera. No jugó en la goleada 4-1 del Sub-21 al Leicester y las conversaciones con el Burnley para una venta definitiva están avanzadas. Le queda un año de contrato y el club ha decidido hacer caja antes de perderle gratis.

Dan Gore se marcha, la academia se mueve

El movimiento de Dan Gore al Luton, cedido con obligación de compra condicionada, no es un caso aislado. Es un síntoma. El club ya avisó de que varios talentos de la academia cambiarían de aires, y así está siendo.

El amistoso del Sub-21 en Altrincham fue casi una lista de salida encubierta. Toby Collyer, capitán aquella noche, ya ha sido traspasado. Habeeb Ogunneye, Louis Jackson, Jacob Devaney, el propio Gore, Jayce Fitzgerald y Ethan Wheatley han salido cedidos o vendidos. Fue la versión suave de una “bomb squad” firmada por Michael Carrick.

En esa misma línea, la situación de Chido Obi se ha deteriorado hasta rozar el punto de no retorno. Hace un año, su ausencia de la lista de la Europa League ya levantó sospechas, sobre todo por el rendimiento irregular de Rasmus Hojlund y Joshua Zirkzee, fichados por 108,5 millones combinados. Hoy, muchos dentro y fuera del club consideran que el ciclo de Obi, con solo 18 años, está prácticamente acabado en el United.

Su último partido con el primer equipo fue en mayo de 2025. Ha vivido un año perdido. Su lenguaje corporal en el Sub-21 no ayudó y su impacto fuera del área fue demasiado irregular. Carrick, un técnico que ha demostrado apostar por la cantera, apenas le dio minutos en pretemporada. Su ausencia en el Sub-21 ante el Leicester es otro mensaje: el futuro de Obi apunta lejos de Old Trafford.

Zirkzee, entre la grada y el limbo

La posición de Joshua Zirkzee resume bien el desconcierto del mercado del United. El club está cómodo con la idea de que se quede. Le valoran como jugador de plantilla, buen carácter y apreciado por el vestuario. Pero su peso deportivo es mínimo: solo una titularidad con Carrick y dos partidos como suplente sin minutos en este inicio de curso.

La situación recuerda a la de Scott McTominay y Harry Maguire hace tres años. El United estaba dispuesto a vender a ambos. Rechazó una oferta del West Ham por McTominay y aceptó 30 millones por Maguire, operación que se vino abajo al no poder compensar la diferencia salarial. Meses después, los dos firmaron una gran temporada 2023/24 y, juntos, sostuvieron el puesto de Erik ten Hag con aquella remontada inolvidable ante el Brentford en octubre de 2023.

Pensar en un impacto similar de Zirkzee hoy parece una quimera. Para colmo, se le cierran puertas. Juventus va a quedarse con Nick Woltemade, una posible salida menos, y la Fiorentina tiene a Beto en la cabeza. El United, por su parte, no ha puesto el foco en fichar un delantero este verano. Solo se ha hablado de “uno o dos” refuerzos, en el centro del campo y en el lateral izquierdo.

Eso sí, en Manchester ya saben lo rápido que puede cambiar un plan en el último día de mercado. Baleba es la prueba: también se minimizó su interés en él al principio de la ventana.

Amad, valor alto y jerarquía cambiante

El caso de Amad también genera debate. El Aston Villa apareció de la nada como posible destino, y el interés se apagó con la misma velocidad. Unai Emery ya tiene su nómina de atacantes y el United no está especialmente dispuesto a vender.

Sin embargo, dentro del club se manejan ideas que podrían empujarle a la puerta. Una de ellas: colocar al joven Shea Lacey por delante de Amad en el orden de preferencias. Con Mbeumo asentado como titular, cualquier oferta importante por un jugador que no va a tener muchos minutos se escuchará. El problema está en el precio: el United sigue valorando a Amad muy alto.

Una defensa bajo examen

La zaga vive un curso de examen continuo. El club ha diseñado un plan: gran reforma defensiva el año que viene, con hasta tres fichajes en la línea de atrás, un espejo de lo que se ha hecho este verano en el centro del campo.

El lateral izquierdo puede recibir un refuerzo antes del cierre de mercado, pero la defensa, como bloque, nunca fue prioridad en esta ventana. El único movimiento serio en esa zona fue una consulta por Lewis Hall cuando se asumió que Marcus Rashford no sería vendido.

Mientras tanto, Harry Maguire, Matthijs de Ligt y Lisandro Martinez tienen nueve meses para demostrar que forman parte del futuro. Leny Yoro (20 años) y Ayden Heaven (19) representan la apuesta a largo plazo. En el carril derecho, Diogo Dalot y Noussair Mazraoui compiten, en realidad, por un solo puesto de futuro. Ambos acaban contrato en 2028, con opción a un año más, y el verano de 2027 se perfila como el momento para sacrificar a uno de los dos y liberar presupuesto para un lateral derecho de nivel superior.

El embudo del lateral izquierdo

El gran problema del United es de tiempos. El club dejó para demasiado tarde la decisión en el lateral zurdo. Durante semanas, el debate fue si reforzar la banda izquierda con un extremo o un lateral. Cuando quedó claro, a finales de julio, que Marcus Rashford no saldría, la opción elegida fue un lateral. El favorito: Lewis Hall.

Pero el Newcastle juega su propia partida. El club no ha vendido un jugador al United desde Andy Cole en enero de 1995 y, tras ingresar más de 200 millones por Bruno Guimaraes, Sandro Tonali y Anthony Gordon, no tiene necesidad económica. Se habla de que una oferta de 75 millones podría hacerles pensar, aunque desde el norte insisten en que Hall no está en venta.

El mercado ofreció otras opciones, como Myles Lewis-Skelly, pero el precio –más de 50 millones– y la presencia de múltiples intermediarios complicaron cualquier operación. El United decidió apartarse.

En este contexto, el escenario más realista para el último día de mercado recuerda al de Patrick Dorgu en el invierno de 2025: una apuesta guiada por datos, joven, de perfil medio, procedente de un club menor, como entonces el Lecce de la Serie A. Un fichaje sin grandes titulares que, sin embargo, permitiría liberar a Luke Shaw el próximo verano, cuando termine contrato, y dejar espacio salarial y deportivo para un lateral zurdo de élite.

Hall, la novela del día

Pese a todo, el nombre que va a sonar hasta la medianoche es el mismo: Lewis Hall. Michael Carrick le ha querido todo el verano. El Newcastle se ha plantado públicamente. El United duda entre romper la banca o aceptar que el tren ya pasó.

Mientras la afición mira el reloj y repasa la lista de operaciones frustradas —Aurelien Tchouameni, Lewis Hall, Manu Kone, Ederson, Alejandro Balde—, la pregunta es incómoda pero inevitable: ¿será este el verano en el que el United dejó escapar la oportunidad de armar una defensa a la altura de sus ambiciones, o el preludio de una revolución aplazada solo un año más?