Uefa denuncia a Infantino por gestión desleal en proyecto Fifa Forward
El pulso de poder en la cúpula del fútbol mundial ha dado un salto dramático. Uefa se prepara para presentar una denuncia penal contra Gianni Infantino en Suiza por presunta “gestión desleal” en relación con el fallido proyecto Fifa Forward Enterprise, y ha iniciado ya los movimientos legales para obtener documentación clave sobre cómo se gestó el plan.
No se trata de un simple cruce de comunicados. Es un choque frontal entre las dos grandes instituciones que gobiernan el fútbol.
La ofensiva legal: de Estados Unidos a Suiza
Uefa ha presentado solicitudes formales en Estados Unidos para acceder a información, incluida documentación en manos de Fifa. Lo ha hecho recurriendo a una herramienta jurídica potente: una orden amparada en la sección 1782, que permite a una parte interesada en un procedimiento legal extranjero solicitar a un tribunal estadounidense la obtención de pruebas de entidades con sede en ese país.
En esos escritos, Uefa deja claro su objetivo: tanto ella como otras partes implicadas “se preparan para interponer acciones penales en Suiza contra Infantino y posiblemente otros directivos y asesores de Fifa por gestión desleal, de acuerdo con el Artículo 158 del Código Penal suizo”.
El mensaje es inequívoco. Uefa no solo quiere ver los papeles. Quiere sentar responsabilidades.
El corazón del conflicto: un valor “absurdamente bajo”
Los documentos judiciales se detienen en un punto concreto del plan de Infantino: el valor asignado a la operación. El proyecto Fifa Forward Enterprise contemplaba la venta del 20% de los derechos de torneos de Fifa por 4.200 millones de dólares.
La implicación es clara: se estaría valorando el conjunto de las competiciones en unos 20.000 millones de dólares. Para Uefa, esa cifra es “absurdamente baja”.
Los escritos subrayan que ese valor “no es el resultado de una subasta abierta y competitiva, ni ha sido sometido a la prueba de un tasador independiente”. En otras palabras, se cuestiona de raíz la solidez económica y la transparencia del proyecto.
En un entorno donde cada derecho televisivo, cada patrocinio y cada contrato se miden al milímetro, ese supuesto desfase en la valoración es el detonante de una ofensiva sin precedentes.
Preservar cada correo, cada archivo
Uefa no quiere que nada se pierda por el camino. Este mismo mes, sus abogados remitieron una notificación formal a Infantino y a Fifa exigiendo “adoptar medidas inmediatas para identificar, localizar y preservar todos los documentos e información electrónica descritos en este aviso que estén en su posesión, custodia o control”.
La instrucción va más allá de la figura del presidente. Uefa señala nominalmente a 14 ejecutivos que, según la notificación, deben “preservar específicamente todo ese material que obre en su posesión, custodia o control”.
Correos electrónicos, borradores de contratos, presentaciones internas, informes de valoración: todo entra en el radar. El mensaje es claro: no habrá margen para lagunas documentales.
Un pulso que redefine el poder en el fútbol
La maniobra de Uefa supone una escalada explosiva en una relación ya marcada por la desconfianza y los recelos sobre el futuro del negocio global del fútbol. El control de los grandes torneos, el reparto del dinero y la capacidad de decidir el rumbo comercial del deporte están en juego.
Fifa ha sido contactada para ofrecer su versión. De momento, el silencio solo agranda la sensación de que el conflicto ha cruzado un punto de no retorno.
Si la denuncia penal en Suiza se materializa, el caso no solo pondrá en el foco a Gianni Infantino. También obligará a todo el ecosistema del fútbol a mirarse al espejo y responder a una pregunta incómoda: ¿quién vigila realmente a los que mandan en el juego?






