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Uefa y Concacaf exigen a Fifa la liberación de reservas

El pulso en las altas esferas del fútbol mundial ha subido varios grados. Uefa y Concacaf han enviado una carta conjunta a Gianni Infantino reclamando que Fifa libere al menos 10 millones de dólares de sus reservas para cada una de las 211 federaciones miembro.

No es un gesto aislado. Es la respuesta directa al fallido proyecto de capital privado impulsado por el presidente de Fifa, el llamado Fifa Forward Enterprise (FFE), que saltó por los aires en apenas cuatro días.

El proyecto FFE, detonante del conflicto

El plan FFE contemplaba la creación de una nueva empresa para gestionar los derechos comerciales y de venta de entradas de todas las competiciones, incluidos los Mundiales, con la venta del 21% de esa compañía a un inversor privado.

La propuesta prometía más dinero para las federaciones, pero el precio era alto: ceder parte del control de los activos más valiosos del fútbol mundial. La oposición de numerosas asociaciones nacionales fue tan intensa que el proyecto se retiró en tiempo récord.

Infantino, en los días posteriores a la final del Mundial, llegó a ofrecer a las federaciones 40 millones de dólares si apoyaban el plan, con un primer tramo de 20 millones condicionado a que dieran su visto bueno antes del 19 de septiembre. La maniobra no cuajó. Y ahora llega la contraofensiva.

“El dinero pertenece al fútbol”

La carta, a la que ha tenido acceso BBC Sport, lleva la firma del presidente de Uefa, Aleksander Ceferin, y del máximo dirigente de Concacaf, Victor Montagliani. El mensaje es claro: Fifa tiene suficiente músculo financiero como para aumentar de forma sustancial el apoyo directo a sus miembros sin necesidad de recurrir a fondos privados.

Según el documento, Fifa está en camino de cerrar el ciclo 2023-26 con reservas de aproximadamente 6.000 millones de dólares, “considerablemente más de lo requerido” hasta el Mundial masculino de 2030. Sobre esa base, Uefa y Concacaf reclaman que se pongan a disposición “al menos 10 millones de dólares” para cada una de las 211 asociaciones en el ciclo 2027-30, destinados a inversión en infraestructuras y desarrollo del fútbol.

Sería una “liberación única de reservas” por un total de 2.110 millones de dólares, que se sumaría a la financiación habitual de cada ciclo. No se trata, subrayan, de cambiar el sistema, sino de aprovechar un excedente que consideran evidente.

En la carta se recuerda que Fifa “posee actualmente miles de millones de dólares en reservas acumuladas” y se recalca que “estos recursos pertenecen al fútbol y existen para servir al juego y a sus 211 asociaciones miembro”. El mensaje golpea en el centro del debate: quién decide, cómo y para qué se usa ese dinero.

Desarrollo sí, pero con controles

Ceferin y Montagliani explican que su posición se apoya en un análisis de los estados financieros y presupuestos publicados por Fifa, un estudio que, según detallan, fue “deliberadamente conservador”. Aun con esa prudencia, concluyen que el proyecto FFE no era “necesario para ofrecer mayores recursos” a las federaciones.

El documento da un paso más y reclama que el Consejo de Fifa estudie una distribución todavía mayor de las reservas una vez se conozca con precisión la situación financiera al cierre del ejercicio. Y plantea una exigencia clave: una “revisión independiente” de las cuentas, con “acceso completo a las cifras subyacentes y a las hipótesis” utilizadas.

El texto entra de lleno en la tensión entre poder ejecutivo y control interno. “Liberar parte de estas reservas demostraría que las asociaciones miembro no deberían tener que elegir entre desarrollo y buena gobernanza; entre inversión e integridad; o entre apoyo financiero y la capacidad de considerar las propuestas según sus méritos”, se lee en uno de los pasajes más duros.

La frase finaliza con un dardo directo a la forma en que se ha manejado el debate: “El desarrollo es una responsabilidad institucional de Fifa, no una cuestión de discreción individual”.

Búsqueda de aliados y presión creciente

Uefa y Concacaf no quieren quedarse solas en esta batalla. Otra carta, también desvelada por BBC Sport, ha sido remitida a los presidentes de las demás confederaciones –Asia, África, Sudamérica y Oceanía– para que respalden la moción y se sumen al frente común por una mayor distribución de las reservas.

El movimiento llega, además, en un contexto de creciente incomodidad interna con la gestión de Infantino. Un día antes, la presidenta de la Football Association, Debbie Hewitt, envió una carta a Infantino y al secretario general de Fifa, Mattias Grafstrom, exigiendo que se hicieran públicos todos los documentos relativos al controvertido plan FFE.

Hewitt, que es vicepresidenta de Fifa, reclamó también que el Consejo reciba una explicación por escrito sobre la cancelación de la suspensión del delantero estadounidense Folarin Balogun durante el Mundial. Otro asunto delicado que apunta a la transparencia de los procesos disciplinarios en la cúpula del fútbol.

La petición es directa: que toda la documentación esté disponible antes de la próxima reunión del Consejo de Fifa, fijada para el 15 de octubre. Esa cita ya no será una simple sesión de trámite. Con Uefa, Concacaf y voces internas como la de Hewitt elevando el tono, el encuentro se perfila como un examen incómodo para Infantino.

En juego no está solo cómo se reparte el dinero. Está en cuestión quién marca el rumbo del fútbol mundial y hasta qué punto las federaciones aceptarán seguir firmando cheques en blanco a la actual dirigencia.