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Ucrania y Polonia: Sueño de un Mundial en 2040

Ucrania mira mucho más allá de la guerra y de la reconstrucción inmediata. En el horizonte, muy lejos, aparece un objetivo que hoy suena casi utópico: organizar un Mundial de fútbol junto a Polonia en la década de 2040.

La idea no es un proyecto, ni un dossier sobre la mesa de la FIFA. Es, por ahora, una conversación. Un boceto. Pero el simple hecho de que exista dice mucho del estado de ánimo de un país que se niega a renunciar al deporte como parte de su identidad.

El ministro de Juventud y Deportes, Matviy Bidnyy, lo explicó en una entrevista con Politico. Según sus palabras, las fechas disponibles para albergar una Copa del Mundo apuntan ya a los años cuarenta de este siglo. Y Ucrania no quiere llegar tarde a esa carrera.

“La próxima fecha disponible para el Mundial es en algún momento de la década de 2040. Tenemos que empezar a planificarlo ahora”, señaló el ministro.

No se trata solo de fútbol. En el mensaje de Bidnyy hay una capa más profunda: la reconstrucción del país. El ministro dejó claro que Ucrania aspira a acoger grandes eventos deportivos internacionales y que esa ambición debe incluirse en los planes a largo plazo para rehacer infraestructuras, ciudades y tejido social.

“Trabajaremos en esto… Seguimos siendo un país centrado en las mayores hazañas deportivas. Es parte de nuestra cultura nacional y queremos desarrollarla a pesar de todas estas dificultades”, subrayó.

Un deseo, no una candidatura

El matiz es importante. Bidnyy habló de intención, de visión, de un objetivo que podría dar forma al futuro. Pero no de una candidatura formal.

Tras la publicación de la entrevista, el propio Ministerio de Juventud y Deportes salió a precisar la situación: no hay negociaciones oficiales ni consultas en marcha con Polonia para una candidatura conjunta al Mundial. Ni en Zúrich ni en ninguna otra mesa de decisión se está tratando hoy un proyecto Ucrania–Polonia para la Copa del Mundo.

La cartera deportiva insistió en que una candidatura concreta debe nacer desde la comunidad deportiva o la federación correspondiente, no solo desde el impulso político. Es decir, el fútbol ucraniano y sus estructuras deberán, llegado el momento, tomar la iniciativa.

Por ahora, la idea vive en el terreno de la planificación estratégica y del deseo de futuro.

Prioridades innegociables: la guerra y la seguridad

El propio ministerio marcó las líneas rojas. Las prioridades de Ucrania siguen siendo dos: ganar la guerra y garantizar la seguridad de su población. Cualquier sueño mundialista se sitúa muy por detrás de esas urgencias.

El Mundial, en este contexto, aparece como una visión de largo recorrido. Un símbolo de normalidad futura. Una meta que solo tendría sentido cuando el país haya asegurado su integridad y la vida diaria de sus ciudadanos deje de estar marcada por la amenaza constante.

No es un plan operativo. Es una declaración de intenciones: cuando llegue la paz, Ucrania quiere volver a estar en el centro del mapa deportivo mundial.

Un calendario mundialista ya marcado

El camino, además, está condicionado por un calendario ya cargado. La FIFA tiene adjudicados los próximos dos Mundiales.

El de 2030 será un torneo histórico, repartido entre España, Portugal y Marruecos, con partidos inaugurales en Sudamérica para conmemorar el centenario del campeonato. El de 2034 viajará a Arabia Saudí, que se prepara para convertirse en el nuevo epicentro del fútbol global durante ese verano.

Con esos dos torneos asignados, la primera ventana realista para cualquier nueva candidatura europea se abre ya en la década de 2040. Ahí encaja el horizonte del que habla Bidnyy. Ahí se situaría un hipotético proyecto compartido con Polonia, país con experiencia reciente en grandes eventos tras la Eurocopa de 2012.

La pregunta, en el fondo, es otra: cuando la FIFA vuelva a repartir una Copa del Mundo para esas fechas, ¿estará Ucrania lista, reconstruida y segura, para levantar la mano y decir “aquí”?