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Troy Parrott ilumina al Betis en LaLiga

El Benito Villamarín necesitaba una chispa. La puso Troy Parrott.

El delantero de la República de Irlanda, suplente sin minutos el lunes ante Villarreal, respondió a la primera titularidad seria con lo que más se valora en un atacante moderno: inteligencia y generosidad en el último pase. Un destello suyo antes del descanso bastó para que el Real Betis doblegara 1-0 a un rocoso Getafe y se asentara en la tercera plaza de LaLiga, a solo tres puntos del líder Barcelona tras seis jornadas.

No fue un festival de ocasiones. Fue un partido de pico y pala, de espacios reducidos y defensas cerradas. En ese contexto, cada decisión en tres cuartos de campo pesaba el doble.

Parrott entendió el guion.

El irlandés rozó el gol en dos ocasiones antes de firmar la jugada clave. Primero, se atrevió con un intento lejano casi desde el círculo central, viendo adelantado al guardameta y probando un golpeo ambicioso que levantó al público de sus asientos. Más tarde, ya dentro del área, encontró un resquicio para disparar, pero la zaga azulona logró desviar lo justo para frustrar el 1-0.

Lejos de desesperarse, Parrott afinó el radar.

La recompensa llegó justo antes del descanso. El delantero de Dublín recibió, levantó la cabeza y, en lugar de optar por la solución egoísta, eligió la lectura de un futbolista maduro: pase al espacio para la carrera de Abde Ezzalzouli. El marroquí no perdonó. Definición certera, gol decisivo y el Villamarín rugiendo mientras el nombre de Parrott se instalaba en la noche sevillana.

Ese único tanto marcó la diferencia en un duelo cerrado, de detalles. El Betis supo administrar la ventaja, controlar los tiempos y enfriar cualquier intento de reacción de un Getafe que nunca encontró la forma de desordenar a los verdiblancos.

El triunfo tiene peso en la clasificación y también en el vestuario. Quinta victoria de la temporada, tercera plaza y una sensación clara: este Betis sabe sufrir, sabe ganar corto y empieza a encontrar protagonistas nuevos cuando el partido se atasca.

Para Parrott, la noche vale más que una simple asistencia. Llega tras haber sido mero espectador en Villarreal y lo coloca de golpe en el centro del escaparate justo antes de una ventana que puede marcar su curso: el parón internacional.

El domingo, el Betis visitará a Deportivo de A Coruña en el último compromiso doméstico antes del mes de pausa por selecciones (17.30, hora irlandesa). Otro examen, otra oportunidad para que el irlandés consolide lo que en Sevilla ya han visto de cerca: un delantero capaz de cambiar partidos con un solo toque y de alimentar, al mismo tiempo, las aspiraciones del club y las de la selección de Irlanda en la UEFA Nations League.

La pregunta ya no es si tiene talento. Es cuántas noches como esta está dispuesto a firmar en una temporada que empieza a abrirle la puerta grande.