Tottenham arrasa con goleada 5-0 a Charlton
Tottenham pisó el acelerador tarde, pero cuando lo hizo arrasó. El equipo de Roberto De Zerbi se marchó al descanso con un 2-0 que olía a sentencia tras dos zarpazos en tres minutos, obra de Mikey Moore y Dominic Solanke justo antes del intermedio. En la segunda parte, la goleada se desató hasta un 5-0 que dejó a Charlton sin aire y a la grada con la sensación de estar viendo el esbozo de un equipo muy serio.
Un golpe al filo del descanso
Durante buena parte del primer tiempo, Tottenham tuvo que armarse de paciencia. Charlton se sostuvo gracias a las manos de Antonin Kinsky, que firmó dos paradas de mérito, una en cada parte, y mantuvo con vida a los suyos más tiempo del que sugería el juego.
Todo cambió con Mikey Moore. El joven atacante, que ya venía dejando detalles, rompió el partido con una acción de puro talento: fuerza, control en corto, regate en espacios reducidos y un remate que abrió el marcador. Desde ahí, no miró atrás. Cada vez que tocó la pelota, la defensa visitante reculó un paso.
El impacto fue inmediato. Con Charlton aún digiriendo el 1-0, Dominic Solanke apareció para castigar de nuevo. Se giró con clase dentro del área y definió con calma para firmar el 2-0. Un gol que habla de delantero titular: se ofrece, gana faltas, aguanta de espaldas y, cuando huele portería, resuelve. De Zerbi ya tiene claro quién debe ser su referencia en punta cuando esté al cien por cien.
El control desde atrás
En defensa, Tottenham apenas sufrió. Ben Davies estuvo sobrio, sin alardes, pero sin conceder. Apenas tuvo trabajo real, y cuando apareció fue para poner el cuerpo y ordenar. Su noche, eso sí, quedaría marcada por una acción insólita: un disparo de Savio que se desvió en el galés y acabó en la red para el 5-0. Gol en su cuenta, pero con firma ajena.
A su lado, Jan Paul van Hecke marcó el ritmo. Fue el metrónomo desde atrás: 96 pases, solo seis errados, y el jugador que más balones filtró al último tercio. Desde su pie arrancó buena parte del dominio territorial de los locales. Cuando fue sustituido mediada la segunda parte, el trabajo ya estaba hecho.
Destiny Udogie aprovechó su primera titularidad de la temporada para sumar minutos importantes en su camino hacia la plenitud física. Se ofreció, chocó, pisó campo rival y, con el paso de los minutos, empezó a enseñar su cara más agresiva en ataque.
En la derecha, Archie Gray dejó esfuerzo, recorrido y ganas de sumar por fuera. Le faltó calidad en el último pase y se le notó algo conservador en el uno contra uno ante Millenic Alli, pero Charlton apenas logró ponerle en apuros reales. Cuando Tottenham se adelantó, el partido dejó de pasar por su banda.
La entrada de Pedro Porro añadió otra textura al juego. El lateral español, con su energía y capacidad para aparecer por dentro y por fuera, le da a Tottenham una dimensión distinta en el carril derecho. De Zerbi lo sabe y lo celebrará: es un recurso que cambia la forma de atacar.
Un medio que fue creciendo
En la sala de máquinas, Rodrigo Bentancur empezó impreciso, con algún gesto de ansiedad, pero se fue adueñando del partido a medida que Tottenham monopolizaba la posesión. Firme en la presión, contundente pero limpio en el choque, se ofreció siempre para recibir bajo presión y girar el juego.
A su lado, Lucas Bergvall parecía otro tras su flojo partido ante Brentford. Con más confianza con el balón, se animó a conducir, a pedirla entre líneas y a asumir responsabilidad. Necesitaba una noche así para resetear sensaciones.
El foco, sin embargo, se lo llevó Mateus Fernandes. En su debut como titular, el fichaje de 85 millones dejó destellos de lo que puede ser: giros elegantes para salir de la presión, conducciones que rompen líneas y un manejo del ritmo que da aire al equipo. Su mejor acción llegó a balón parado: un centro medido, flotado con precisión, que Kevin Danso convirtió en gol con su primer toque tras salir del banquillo. Cabeceó con decisión, se llevó un golpe en la cabeza y se levantó con una mezcla de alegría y frustración: celebró el tanto, pero se quedó sin la portería a cero.
Savio enciende el Tottenham Hotspur Stadium
El tramo final tuvo dueño y apellido: Savio. El nuevo fichaje, también tasado en 85 millones, saltó al césped entre una ovación atronadora. No tardó en justificarla.
Primero, con un derechazo seco, raso, desde la frontal, que se coló ajustado al palo para su primer gol con la camiseta de Spurs. Potencia, decisión y un mensaje claro: está listo para ser protagonista. De Zerbi le había pedido más colmillo, más producto final. La respuesta llegó en cuestión de minutos.
Después, volvió a armar la pierna desde la media distancia. Su disparo, esta vez, encontró el desvío en Ben Davies y descolocó por completo a Kinsky. El tanto se lo apuntó el galés, pero la jugada fue, de nuevo, del brasileño. Entró y cambió el tono del partido.
En ataque, Mathys Tel participó mucho, se ofreció entre líneas, cayó a bandas y se asoció, aunque se quedó sin premio. En una noche de goleada, el delantero tendrá la espina de no haberse sumado a la fiesta, pero su influencia en el juego fue evidente.
Detrás, Kevin Danso, además del gol, aportó solidez. Ordenó, ganó duelos y solo se marchó con la mueca de no haber mantenido el arco imbatido, un detalle que los defensas no olvidan aunque el marcador sea escandaloso.
Tottenham se va de este partido con algo más que un 5-0. Se lleva la confirmación de que sus fichajes caros ya empiezan a pesar, que sus jóvenes piden sitio y que la idea de De Zerbi comienza a cuajar. La cuestión ahora es otra: ¿será capaz este equipo de sostener este nivel cuando lleguen las noches grandes de la temporada?






