Tottenham busca su primera victoria ante Everton
Tottenham Hotspur entra en el fin de semana con una losa incómoda sobre los hombros: todavía no conoce la victoria ni el gol en esta Premier League. Tres jornadas, cero tantos. Para un club que se gastó cerca de 300 millones de libras en reforzar la plantilla durante el verano, la cifra pesa más que cualquier estadística.
El curso arrancó con un golpe seco: 3-0 ante Brentford, un baño que dejó al equipo desnudo en todas sus carencias. Sin ideas, sin colmillo, sin respuesta. El estreno en casa tampoco alivió el panorama. Newcastle United pasó por el Tottenham Hotspur Stadium y se llevó un 0-2 que sonó a aviso serio para los londinenses.
La única nota positiva llegó en la última jornada, un 0-0 frente a Nottingham Forest que al menos puso el primer punto en el casillero. Nada más. El marcador volvió a quedarse a cero y la sensación de atasco en ataque se hizo aún más evidente. El equipo sigue sin encontrar una estructura ofensiva reconocible, sin un plan que conecte su inversión con el rendimiento sobre el césped.
Un proyecto millonario que aún no arranca
El contexto no ayuda. Después de coquetear peligrosamente con el descenso la temporada pasada, el club respondió con una apuesta agresiva en el mercado. Se reforzaron líneas, se añadió talento, se amplió fondo de armario. Pero el equipo, de momento, no se parece a un bloque de 300 millones. Falta cohesión, falta sincronía, falta chispa en los últimos metros.
En ese escenario, el duelo ante Everton se convierte en algo más que un partido de septiembre. Es una prueba de carácter. Una oportunidad —y casi una obligación— de convertir el gasto en puntos y el discurso en hechos.
Roberto De Zerbi sabe que el margen de paciencia en la élite es mínimo. El técnico ha logrado al menos frenar la sangría con el empate ante Nottingham Forest, pero el siguiente paso es innegociable: ganar. Y ganar ya.
Everton, un rival que llega con impulso
Al frente estará un Everton de David Moyes que, sin alardes, ha comenzado la campaña con más solidez. Una victoria y dos empates en liga, incluido un 2-2 vibrante frente a Manchester United en su último compromiso, dibujan a un equipo competitivo, difícil de tumbar y con cierto aire de confianza.
No es el rival ideal para un Tottenham que busca serenidad. Pero sí es el tipo de partido que define el tono de un inicio de temporada: o se convierte en trampolín, o agranda la herida.
El encuentro se disputará el sábado a las 17.30, hora del Reino Unido, en el Tottenham Hotspur Stadium. Para quienes no estén en el estadio, la cita podrá seguirse en directo a través de Sky Sports, con emisión en Sky Sports Main Event y Sky Sports Football a partir de las 17.00.
Un fortín reciente ante los Toffees
En medio de las dudas, hay un dato que sostiene la esperanza de los aficionados locales: el historial reciente en casa ante Everton. Tottenham solo ha perdido uno de sus últimos 17 partidos como local frente al conjunto de Liverpool. Y no solo eso: ha ganado los últimos cinco duelos consecutivos en su estadio desde aquel 0-1 de septiembre de 2020.
La temporada pasada, el enfrentamiento en el norte de Londres tuvo un peso enorme. Tottenham se impuso 1-0 en la última jornada y selló su permanencia en la Premier League. Ese triunfo fue algo más que tres puntos; fue un salvavidas deportivo y emocional.
Ahora, la situación es distinta, pero la sensación de urgencia es parecida. El equipo ya no lucha por escapar del abismo, sino por demostrar que pertenece a una zona mucho más alta de la tabla. Que el sufrimiento del curso pasado fue un accidente, no una nueva normalidad.
La grada lo sabe. Llega a este fin de semana con una mezcla de inquietud y fe: inquietud por un ataque que sigue sin arrancar, fe en una racha en casa ante Everton que se ha convertido casi en costumbre. Si Tottenham quiere que este proyecto millonario empiece a tener sentido, este es el tipo de noche que no puede dejar escapar.






