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Tiafoe logra una remontada épica en el US Open

Frances Tiafoe se negó a irse de Arthur Ashe Stadium. Dos sets abajo, un break en contra y un rival desatado al otro lado de la red. Parecía sentencia. Acabó siendo una declaración de resistencia.

El estadounidense, cabeza de serie número 11, volteó un partido que tenía perdido ante su compatriota Alex Michelsen y se metió en las semifinales del US Open tras un maratón de cuatro horas y 38 minutos: 5-7, 3-6, 7-5, 6-3 y 7-6 (10-6).

A los 28 años, Tiafoe alcanza su tercera semifinal en Flushing Meadows en los últimos cinco años. Espera ahora al vigente campeón Carlos Alcaraz o al también local Ben Shelton, octavo favorito. El premio es enorme. La forma de conseguirlo, aún más.

Michelsen golpea primero

Durante la primera mitad del encuentro, el dueño de la pista fue Michelsen. Sin discusión.

El número 46 del mundo llegaba sin haber cedido un solo set en todo el torneo y lo confirmó desde el inicio: agresivo, suelto, con un revés que le abría la pista una y otra vez. Tras un intercambio temprano de breaks, el joven de 22 años apretó el acelerador en el tramo decisivo del primer parcial.

Con 6-5, Michelsen se lanzó sobre el resto de Tiafoe, encontró el break definitivo y cerró el set apoyado en una estadística contundente: 15 golpes ganadores por solo 4 de su rival. El mensaje era claro. Venía a quedarse.

Tiafoe no encontraba ritmo. Ni con el saque, ni desde el fondo. Michelsen sí. El segundo set siguió el mismo guion: el revés del californiano marcaba los puntos clave, dominaba los intercambios largos y volvía a golpear en los momentos calientes. Se llevó el parcial por 6-3 y, con dos sets a cero, el Ashe se quedó en silencio unos segundos. El favorito estaba contra las cuerdas.

Punto de partido… y punto de inflexión

El tercer set arrancó igual de oscuro para Tiafoe. Michelsen rompió pronto, se adelantó y jugaba con una madurez impropia de su edad. Con 5-4 y servicio, el debutante en unos cuartos de final de Grand Slam se colocó a un juego de la mayor victoria de su carrera.

Entonces aparecieron los nervios.

Dos dobles faltas abrieron la puerta. Tiafoe, que hasta entonces había ido a remolque, se agarró a ese resquicio con todo. Rompió, igualó a 5-5 y, de repente, el partido cambió de temperatura. El público despertó. Él también.

El número 11 del cuadro encadenó juegos, apretó desde la devolución y terminó arrebatándole el set por 7-5. Ya no era solo un parcial en el marcador; era una inyección de vida.

Impulsado por ese giro, Tiafoe salió lanzado en el cuarto set. Tomó los tres primeros juegos, golpeó con más profundidad, subió la intensidad al resto y empezó a mandar por primera vez en la noche. Michelsen intentó sostenerse, pero el impulso del veterano y el ruido del estadio se hicieron sentir. 6-3 y todo se decidió en un quinto.

Un quinto set eléctrico en el Ashe

El último parcial fue un vaivén. Rompecabezas emocional para los dos. Rompieron el saque varias veces, encendiendo a una grada que ya rugía con cada punto largo.

Tiafoe, ídolo del público neoyorquino, se alimentó de esa energía. Cada gesto, cada puño cerrado, cada mirada a las gradas, levantaba el volumen. Michelsen, pese al golpe emocional de haber tenido el partido tan cerca, siguió compitiendo con valentía, sin esconderse.

El desenlace llegó en el super ‘tie-break’ a 10 puntos. Allí, la experiencia pesó. Tiafoe eligió mejor los tiros, administró los riesgos y se adueñó de los intercambios clave hasta cerrar el desempate por 10-6. Fue su cuarta victoria en cinco sets en un Grand Slam en este 2026 que empieza a tener aroma especial para él.

Al final, abrazo largo en la red. Michelsen, roto en lágrimas tras su primer cuarto de final de ‘major’, se marchó sabiendo que había estado a un par de puntos de tumbar a un habitual de las rondas finales en Nueva York.

Tiafoe, el Ashe y la cuenta pendiente

“Al final empecé poco a poco a encontrar mi ritmo. Robé ese tercer set y fui a más”, explicó Tiafoe en pista, todavía con la adrenalina en la mirada. No exageraba. Su partido fue un ascenso continuo desde el abismo.

No olvidó al rival: “Es un jugador tremendo y podría haber ganado hoy perfectamente. Mis respetos para Alex Michelsen”. También lanzó una mirada a la grada: “Todos estaban dormidos las primeras horas, yo también. A medida que avanzaba el partido, la energía fue increíble, como siempre. Ustedes están conmigo y lo agradezco”.

La historia entre Tiafoe y el US Open tiene capítulos intensos. En 2022 se quedó a un paso de la final tras caer ante Alcaraz. En 2024 fue Taylor Fritz quien le cerró la puerta. Ahora, con otra remontada memorable en el bolsillo y el público de su lado, vuelve a pisar semifinales.

La pregunta ya no es si puede competir con los mejores en el Ashe. Eso lo ha demostrado una y otra vez. La cuestión es si, esta vez, será capaz de dar el último salto y convertir la noche neoyorquina en su gran consagración.