Team USA comienza fuerte y apunta al primer puesto del grupo
Team USA no esperó a que el torneo la pusiera a prueba. Entró en Berlín, vio a China delante y la apartó del camino con un 94-61 que sonó a mensaje para todo el 2026 FIBA Women's Basketball World Cup: la campeona sigue siendo la medida de todas.
Fue un debut contundente, sin sobresaltos, que coloca a Estados Unidos en una posición privilegiada en el Grupo D, pero sin margen para la relajación. El objetivo no es solo avanzar. Es dominar el grupo, evitar sustos innecesarios y allanar el camino hacia un quinto oro mundial consecutivo, algo nunca visto en la competición.
Un formato que premia la perfección
El nuevo formato de FIBA no perdona la distracción. Dieciséis selecciones, cuatro grupos de cuatro, tres partidos para cada una. El primero de cada grupo salta directamente a cuartos de final. Segundo y tercero se ven obligados a disputar una eliminatoria a vida o muerte para entrar entre las ocho mejores. Cuarto, a casa.
En otras palabras: el primer puesto vale oro. No se trata solo de “clasificarse”, sino de esquivar un partido trampa en el que una mala noche puede costar el torneo.
En ese tablero, Estados Unidos comparte el Grupo D con China, Italia y Czechia. El estreno dejó las cosas claras: victoria por 33 puntos ante China, dos puntos de competición y una diferencia anotadora que ya pesa en la tabla. Italia también cumplió ante Czechia en la jornada inaugural, así que el grupo amanece con USA e Italia en 1-0, y el choque entre ambas, el domingo, adquiere aroma de final anticipada por el liderato.
Un día después, el lunes, llegará Czechia para cerrar la fase de grupos. Dos partidos, un objetivo evidente.
Qué necesita realmente Team USA
El cálculo frío es sencillo. A Estados Unidos le basta con ganar uno de los dos encuentros que le quedan para asegurarse un lugar en la fase de eliminación directa. Un 2-1 en un grupo de cuatro garantiza, como mínimo, terminar entre las tres primeras y seguir viva en el torneo.
Pero la vara de medir de este programa no es la supervivencia. Es el control.
El plan ideal es diáfano: tres victorias, 3-0, primer puesto del Grupo D y billete directo a cuartos de final. Sin ronda de clasificación, sin desgaste extra, sin abrir la puerta a una sorpresa a partido único. Incluso con un 2-1, Estados Unidos podría acabar liderando el grupo, dependiendo de resultados ajenos y de los desempates. La diferencia de puntos del debut ya apunta en esa dirección.
Aun así, la selección de USA Basketball tiene la llave en la mano: si derrota a Italia y Czechia, nadie más entra en la ecuación. No hay cuentas, no hay combinaciones. Solo una línea recta hacia cuartos.
Un estreno que enseña el potencial del nuevo grupo
Más allá del marcador, el primer partido ofreció algo que el cuerpo técnico quería ver: cómo responde un grupo renovado cuando se encienden las luces grandes.
Caitlin Clark debutó en un Mundial con la naturalidad de quien lleva años en este escenario: 14 puntos, 11 asistencias, control total del ritmo y la sensación de que siempre había una solución más. A su lado, Rhyne Howard añadió otros 14 puntos, misma cifra que Paige Bueckers. Tres amenazas exteriores, tres maneras distintas de castigar a una defensa.
El resultado final, +33, no fue solo una cuestión de talento superior. Fue la demostración de que, incluso sin algunas de sus estrellas más esperadas, el equipo mantiene una profundidad intimidante.
Porque esta no es exactamente la plantilla que muchos imaginaban cuando arrancó la preparación. A'ja Wilson y Kelsey Plum se bajaron antes del torneo por problemas de salud y molestias físicas. Dos ausencias enormes en cualquier rotación.
La respuesta fue inmediata: Sonia Citron y Kiki Iriafen entraron en el grupo, y con ellas aumentó el peso sobre las espaldas de veteranas como Breanna Stewart y Napheesa Collier. Más responsabilidad para las líderes, más minutos de verdad para las jóvenes. El debut dejó claro que el equilibrio sigue ahí.
Pese a las bajas, Estados Unidos llegó a Berlín como número uno del ranking FIBA y favorita clara al título. El primer partido no hizo nada por cambiar esa percepción. Al contrario.
Un torneo con amenazas reales
El camino hacia el oro, sin embargo, no está despejado. Francia se perfila como la gran amenaza, reforzada por el recuerdo fresco de la final olímpica de 2024, donde se quedó a un solo punto de destronar a Estados Unidos. Ese margen mínimo alimenta la confianza francesa y sirve de aviso para cualquiera que vea a las estadounidenses como intocables.
No es la única selección con aspiraciones serias. Bélgica y Australia también se asoman como candidatas a una carrera larga en el cuadro, con plantillas capaces de competir de tú a tú en un mal día de cualquiera. Y China, incluso dentro de la derrota inaugural, recordó algo importante: su juego interior, enorme y físico, plantea problemas que pocas selecciones están en condiciones de igualar.
Todo eso refuerza la idea de que ganar el Grupo D no es un capricho estadístico, sino una necesidad competitiva. Saltarse la ronda de clasificación significa un día extra de descanso, menos minutos acumulados en las piernas y, sobre todo, una bala menos en la recámara de las sorpresas.
A partir de cuartos, el torneo adopta el guion clásico: cuartos de final, semifinales y partidos por las medallas. Tres pasos para coronar a la campeona del mundo.
Favorita al grupo, con la vista más allá
Después de la primera jornada, la predicción parece casi inevitable: Team USA debería terminar primera del Grupo D y plantarse directamente en cuartos. Ya tiene el 1-0, ya tiene una diferencia de puntos abultada y ya ha mostrado que su fondo de armario sigue siendo profundo pese a las ausencias de Wilson y Plum.
La verdadera incógnita aparece más adelante. ¿Qué versión de Estados Unidos veremos cuando el cruce sea contra una Francia herida y ambiciosa? ¿Qué pasará si Bélgica o Australia llegan lanzadas a las rondas finales? Antes del torneo, los análisis coincidían en señalar a Estados Unidos y Francia como las dos grandes favoritas. Nada en Berlín, de momento, desmiente ese cartel.
Hoy, la ecuación es clara. Ganar a Italia o a Czechia debería bastar para asegurar un puesto entre las tres primeras. Ganar a ambas, en cambio, significaría el trayecto más limpio posible hacia los cuartos de final.
Con una mezcla de experiencia, físico, creatividad y profundidad que pocos pueden igualar, la apuesta más segura sigue siendo la misma: Team USA está en condiciones de adueñarse del Grupo D y mantener viva la persecución de un quinto título mundial consecutivo. La cuestión ya no es si puede hacerlo, sino quién se atreverá a intentar impedirlo.






