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Suryakumar Yadav: del Olimpo al vacío tras el corte inesperado

Suryakumar Yadav todavía recuerda el momento exacto. La lista para las series contra Irlanda e Inglaterra, en junio, apareció ante sus ojos… y su nombre no estaba. El hombre que había levantado la T20 World Cup en casa apenas unos meses antes, el capitán de una selección que no perdía una serie desde hacía dos años, se descubrió fuera del plan. Sin aviso público. Sin despedida. Solo una llamada privada y un portazo deportivo.

“Sonreí cuando vi que mi nombre no estaba”, contó en el programa Baith and Bol de Aakash Chopra. No era ironía. Era su mecanismo de defensa. Suryakumar explicó que siempre ha reaccionado igual en los momentos de mayor presión: sonrisa, calma, gratitud. Esta vez, sin embargo, la sacudida fue mayor. Él se veía liderando a India hasta los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028 y el siguiente T20 World Cup de ese mismo año. El calendario en su cabeza iba mucho más lejos que el de los selectores.

El corte más inesperado

La conversación clave llegó dos o tres días antes de que se anunciara la convocatoria. Al otro lado del teléfono, el mensaje fue directo: “Creo que es momento de seguir adelante”. Nada de rodeos. Nada de promesas vagas.

Suryakumar no discutió. No levantó la voz. “No reaccioné porque no es mi fuerte”, explicó. Aceptó la decisión como una resolución tomada “en el mejor interés del equipo”. Te llamamos, te lo decimos, y se cierra el capítulo. Sin más.

El contraste con su trayectoria reciente es brutal. Desde noviembre de 2022 había escalado hasta el número 1 del ranking T20 del ICC. Después de la retirada de Rohit Sharma del formato tras la T20 World Cup 2024, asumió la capitanía a tiempo completo. Bajo su mando, India ganó 42 de 50 T20I completados, defendió el título mundial —algo inédito en el torneo masculino— y lo hizo, además, levantando el trofeo en casa.

La final contra New Zealand, aquella noche que parecía el inicio de una era, terminó siendo su último partido con la camiseta de India. No lo sabía entonces. Nadie se lo dijo en el césped. La historia se cerró días después, en un despacho, cuando el cargo pasó a manos de Shreyas Iyer y la racha de dos años sin perder una serie T20I quedó como una estadística más, no como un argumento para sostener al capitán.

“Si todo va bien, ¿por qué cambiar?”

Suryakumar no lanzó dardos contra su sucesor. Al contrario. “El chico que han elegido, he jugado mucho cricket con él”, dijo. Lo definió como buen jugador, buena persona, buen capitán. No había rencor hacia Iyer. Había otra cosa: una decepción que no ocultó.

India venía de ganar Asia Cup, T20 World Cup, de encadenar series sin derrota. “Cuando todo va bien, ¿por qué el cambio?”, se preguntó. Esa es la herida que más le escuece: no haber caído en medio de una crisis, sino en la cresta de la ola.

Los selectores, con Ajit Agarkar al frente, vieron otra película. La suya incluía un tramo complicado con el bate en la antesala del Mundial y, sobre todo, un desplome en el IPL 2026. En la edición de 2025 había firmado 717 carreras. Un año después, solo 270 con Mumbai Indians. El bajón fue demasiado brusco para pasar desapercibido.

Al explicar el giro, Agarkar lo resumió en dos ejes: forma individual y planificación de ciclo. Acababa de ganar el Mundial, sí, pero el comité ya miraba hacia los próximos dos años largos hasta el siguiente T20 World Cup. Y en ese horizonte, decidieron, Suryakumar no era la primera pieza.

Un campeón buscando respuestas

El golpe no se digirió en una noche. “Durante mes y medio seguí pensando: ¿cómo puede pasar esto? ¿Cómo es posible? Acabamos de ganar el Mundial”, confesó. La mente regresaba una y otra vez al mismo punto. El título, la vuelta olímpica, el trofeo en alto. Y después, la llamada.

Reconoció que el IPL no había estado a la altura de lo que él mismo esperaba. Lo aceptó como parte del argumento. Pero eso no calmó la tormenta interna. “Amigos y familia me consolaron diciéndome que esto es parte de la vida”, relató. Cuando las visitas se van y la puerta se cierra, queda el silencio. Queda la familia más cercana. Y con ellos, la misma pregunta: ¿cómo es posible?

Suryakumar no ha respondido con retiradas teatrales ni comunicados grandilocuentes. No ha anunciado el final de nada. Al contrario. Se declara listo, en guardia, esperando otra oportunidad. “Estoy preparado, sigo jugando, seguiré haciéndolo. Cuando sientan que es el momento correcto, que las cosas son las adecuadas, llámenme”.

No hay promesas de regreso. Tampoco resignación. Solo un bate todavía activo, un capitán campeón desplazado por la lógica fría de los ciclos y un interrogante que se extiende sobre el futuro inmediato de India en T20: cuando el equipo vuelva a mirar hacia la experiencia, ¿el teléfono de Suryakumar volverá a sonar?