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Smriti Mandhana brilla y clasifica a India a semifinales

En una noche en la que el Dubai International Stadium pareció encogerse para contener una sola figura, Smriti Mandhana, India no solo aplastó a Hong Kong China por 137 carreras, también vio cómo su vicecapitana reescribía la historia del críquet femenino mundial.

India selló su clasificación a las semifinales de la Women’s Asia Cup 2026 con una actuación total: 193/5 con el bate, un ataque de spinners implacable y un marcador que dejó clara la distancia entre ambos equipos. Pero todo giró alrededor de una zurda de 30 años que ya pertenece, sin discusión, al panteón del juego.

Mandhana, la reina de los récords

El partido arrancó con una decisión que, muy pronto, pareció un regalo para India. Natasha Miles ganó el sorteo y eligió lanzar. Harmanpreet Kaur había confesado que también quería batear primero. El resto fue una demostración de por qué.

Desde el primer over, Mandhana leyó el campo y el ritmo de la superficie con una claridad que ninguna rival pudo igualar. Empezó con un drive sereno, dos carreras, nada estridente. Pero el tono cambió en cuanto llegó el spin.

Kary Chan entró en el segundo over y fue recibida con un slog sweep a la zona desprotegida de deep midwicket, el primer cuatro del partido. Fue la señal. La India abría la puerta a un dominio largo, paciente… y luego brutal.

Shafali Verma, al otro lado, encarnó la pólvora. Mientras Mandhana construía, Shafali aceleraba. En el sexto over, contra Marina Lamplough, desató una secuencia que rompió el partido: cuatro por fine leg, un enorme seis, otro cuatro de corte y otro seis para cerrar el powerplay. India se disparaba a 60/0 en seis overs, Hong Kong China empezaba a perseguir sombras.

Shafali cayó por 28 (17) al intentar otro máximo y encontrar a Marina Lamplough en el profundo, pero para entonces Mandhana ya había tomado el control absoluto. El 50 llegó con un seis majestuoso ante Iqra Sahar, seguido inmediatamente por otro cuatro: 100/1 tras 11 overs, el marcador ya hablaba de una sola dirección.

Y luego llegó el tramo que quedará en los libros.

Primero, Mandhana empezó a jugar con el campo. Scoops, drives sobre extra cover, slog sweeps al lado leg, golpes limpios por encima de los fielders. Hong Kong rotaba bowlers, siete en total, sin encontrar respuesta. Cada error de línea se convertía en castigo.

En el over 18, ante Ruchitha Venkatesh, la historia cambió de dimensión. Un seis, otro seis, y Mandhana superaba a Mithali Raj para convertirse en la máxima anotadora de la historia del críquet internacional femenino en todas las formas de juego. Una marca que parecía intocable, derribada en una ráfaga de tres golpes a la grada.

No se detuvo ahí. Ya había pasado su propio mejor registro personal. El centenar llegó con un corte preciso a la banda, un cuatro más, esta vez ante Marina Lamplough. Nada de gestos grandilocuentes; solo una mirada serena, el casco levantado, mientras sus compañeras aplaudían un hito que trasciende torneos.

Terminó con 124, una entrada que mezcló control, agresión calculada y una lectura quirúrgica del ritmo del partido. Su salida, en el último over, fue casi irónica: un malentendido en medio del campo, un run out que puso fin a una obra maestra. India cerró en 193/5, una montaña en una superficie que ya mostraba grietas y rebotes bajos desde el tercer over.

Hong Kong, atrapada en la telaraña de spin

Para Hong Kong China, la persecución nunca empezó realmente. 194 en un campo cada vez más caprichoso, ante un ataque indio cargado de spin, era una misión cercana a lo imposible. Muy pronto se convirtió en un ejercicio de supervivencia.

Kranti Gaud abrió con una línea tacaña. Solo una carrera en el primer over. Nandni Sharma golpeó de inmediato en el segundo: Mariko Hill, sin puntuar, vio cómo su stumps salía volando. 1/1 y el tono quedaba marcado.

Los números del powerplay lo dicen todo: 8/1 después de seis overs. Ni un solo over de desahogo, ni un solo golpe que cambiara la narrativa. Natasha Miles y Yasmin Daswani solo encontraban dots, singles tímidos y una India que cerraba los ángulos con disciplina casi cruel.

Kranti firmó un maiden. Nandni concedió apenas uno. Los nervios se notaban. Cada intento de improvisar un golpe de riesgo parecía forzado, a destiempo.

La presión, inevitablemente, explotó.

Daswani intentó romper el cerco contra Deepti Sharma y encontró a Bharti Fulmali en el campo. 26/2 en el octavo over, con el required rate ya por encima de 13. Hong Kong necesitaba milagros. Solo encontraba más problemas.

Prema Rawat, con su vuelo engañoso, se unió a la fiesta. Primero, Natasha Miles, que había luchado por 15 en 27 bolas, tocó apenas un corte y entregó su wicket a Richa Ghosh detrás de los stumps. Poco después, Kary Chan cayó en el intento de atacar en el aire, cazada por Shafali Verma en el profundo. 36/3 y el marcador se hundía.

Marina Lamplough intentó un pequeño acto de resistencia. Dos boundaries seguidos ante Shree Charani llevaron a Hong Kong a 50/4 tras 13 overs. Fue un paréntesis breve, casi simbólico. La realidad volvió a imponerse de inmediato.

Nandni regresó y Maryam Bibi, que buscaba desesperadamente acelerar, encontró a Shafali con un simple catch. El orden medio se desmoronó. Cada riesgo era un wicket esperando ocurrir.

Deepti hace historia, India remata sin piedad

Si la noche perteneció a Mandhana con el bate, el cierre llevó el sello de Deepti Sharma. Entró en su segundo spell con Hong Kong ya tambaleándose y convirtió la recta final en una exhibición de control y récords.

Primero, Alison Siu: un lanzamiento que la superó por completo, stumps destrozados. Después, Iqra Sahar, que apenas pudo rozar la bola para que Richa Ghosh completara una toma segura. Dos wickets en el mismo over. Con ese segundo, Deepti se convirtió en la máxima wicket-taker de la historia en el críquet internacional femenino T20I.

Un récord silencioso, sin grandes gestos, pero enorme en significado para una jugadora que se ha convertido en el eje del equipo en los dos lados del juego.

El colapso final de Hong Kong fue rápido. Joyleen Kaur cayó en un run out que solo aumentó la sensación de desorden. Shanzeen Shahzad, la última en marcharse, quedó stumped por Richa tras levantar el pie de apoyo por un instante. El tercer umpire confirmó lo que ya era evidente: Hong Kong estaba completamente superada.

La entrada terminó mucho antes de que el marcador se acercara a algo competitivo. India ganó por 137 carreras, la primera selección en asegurar su lugar en las semifinales del torneo. Una victoria abrumadora, casi didáctica.

India sale de Dubai con algo más que dos puntos. Sale con una nueva reina en la cima del ránking histórico de runs, con una líder de spin que ahora domina también la tabla de wickets T20I y con un mensaje claro al resto de Asia: si este es el nivel en fase de grupos, ¿qué quedará cuando lleguen los partidos que deciden títulos?