Skupski y Harrison campeones del US Open
Neal Skupski por fin despertó de su pesadilla en Flushing Meadows. Un año después de dejar escapar tres puntos de campeonato en la final de dobles, el británico regresó a la Arthur Ashe Stadium y esta vez no tembló: campeón del US Open junto al estadounidense Christian Harrison.
Lo hicieron a lo grande. Sin ceder un solo set en todo el torneo y rematando la obra ante una pareja durísima, los sextos cabezas de serie Tim Puetz y Kevin Krawietz, por 6-4 y 7-6 (8-6). Segundo Grand Slam juntos tras el título del Australian Open en enero. Misma sociedad, mismo resultado: trofeo al cielo.
De la angustia al alivio
Skupski conocía demasiado bien el sabor amargo de esta pista. En 2023 perdió la final del US Open con Joe Salisbury después de disponer de tres puntos de campeonato. Antes, en 2022, también se había quedado a las puertas del título junto a Wesley Koolhof. Dos finales, dos derrotas, una herida abierta.
En medio de ese camino, Salisbury decidió apartarse del circuito por problemas de ansiedad. Ese paréntesis cambió el mapa del vestuario y abrió una puerta: Skupski se unió a Harrison. Una apuesta nueva, otra química, un objetivo claro.
Este domingo, en una Arthur Ashe que se volcó con el jugador local, el círculo por fin se cerró.
Un único break, toda la diferencia
El partido se decidió en detalles. En el primer set, el único quiebre del encuentro bastó para inclinar la balanza. Con 3-3, Harrison se jugó un revés paralelo y lo clavó sobre la línea. Break para el 4-3, puño al aire y un rugido desde la grada. A partir de ahí, la pareja angloestadounidense no volvió a mirar atrás y cerró el parcial con autoridad.
Puetz y Krawietz, expertos en grandes escenarios, se aferraron al encuentro en la segunda manga. Servicio impecable de ambos lados, sin opciones claras de rotura, ritmo tenso y cada punto disputado como si fuera una final en miniatura. Todo desembocó en un tie-break que olía a drama.
Un net-cord, un susto y un desenlace
El desempate tuvo de todo. Los alemanes encontraron aire con un golpe de fortuna: un resto que tocó la cinta, descolocó a Harrison y les dio bola de set. El estadio contuvo la respiración. Skupski y Harrison, no. Se agarraron al punto con agresividad, borraron la amenaza y cambiaron la inercia del juego.
La presión terminó por empujar del lado de los campeones. Con el ruido subiendo en la Arthur Ashe, se hicieron con punto de campeonato. La pelota voló, el intercambio se aceleró y Skupski, esta vez sí, cerró la historia con un smash demoledor en la red.
Rodillas al suelo, grito al cielo, abrazo inmediato con Harrison. La escena que llevaba años persiguiendo en Nueva York, por fin hecha realidad.
Un palmarés que crece
El título en Flushing Meadows es el tercer Grand Slam de dobles masculino para Skupski, que ya había levantado Wimbledon en 2023 junto a Koolhof. A eso se suman sus dos coronas de dobles mixto en el All England Club, conquistadas en 2021 y 2022 con Desirae Krawczyk.
Para Harrison, impulsado por el apoyo del público estadounidense durante toda la semana, este éxito consolida una asociación que arrancó casi por necesidad y que se ha convertido en una de las más efectivas del circuito: dos grandes jugados juntos, dos grandes ganados.
Skupski lo resumió en la pista con sinceridad: un año atrás, la derrota en la final del US Open fue “una parte dura” de su carrera. Hoy, el mismo escenario cuenta otra historia. La pregunta ya no es si puede ganar en Nueva York, sino hasta dónde puede llegar esta dupla que, de momento, no conoce techo en los Grand Slams.






