Siniakova y Townsend logran el Grand Slam de carrera en el US Open
Nueva York — En Arthur Ashe Stadium, el viernes 11 de septiembre se cerró un círculo perfecto. Katerina Siniakova y Taylor Townsend no solo levantaron su primer título de dobles del US Open juntas. También completaron un rompecabezas histórico: el Grand Slam de carrera.
Lo hicieron a su manera, a contracorriente. Perdieron el primer set, 5-7, ante las jóvenes locales Ashlyn Krueger y Robin Montgomery. Arrancaron 0-3 abajo, nerviosas, imprecisas, viendo cómo las invitadas por wild card se adueñaban del escenario más grande del tenis. Pero no se quedaron ahí.
El partido cambió de tono de golpe.
De la zozobra a la exhibición
Tras ese inicio titubeante, la pareja número 1 del torneo apretó los dientes y subió el nivel de forma brutal. El segundo set fue una declaración de jerarquía: 6-0, sin concesiones. Siniakova y Townsend empezaron a mandar desde la línea de fondo, a cerrar en la red, a imponer su experiencia en cada punto importante. Las estadounidenses, que hasta entonces jugaban suelto, de pronto se vieron desbordadas.
En el tercero, el impulso ya era imparable. Con un servicio más firme, devoluciones profundas y una derecha agresiva desde el fondo, Siniakova y Townsend sellaron el título con un 6-2 final. El marcador completo —5-7, 6-0, 6-2— cuenta la historia de un vuelco emocional y táctico, más que de un simple triunfo.
Al terminar, Siniakova no ocultó lo que había costado: “Había muchos nervios. Realmente estábamos luchando por este título, así que estoy muy orgullosa. Lo logramos”.
Un Grand Slam de carrera para dos… y el segundo para una
Para Townsend, estadounidense de 30 años, y Siniakova, checa también de 30, este título en Nueva York es la última pieza de una secuencia extraordinaria. Ganaron su primer grande juntas en Wimbledon 2024. Después encadenaron el Abierto de Australia 2025, Roland Garros 2026 y ahora este US Open.
Cuatro grandes, cuatro superficies, la colección completa.
Para Siniakova, sin embargo, la historia tiene una capa más. Es la segunda vez que completa el Grand Slam de carrera en dobles. Ya lo había conseguido junto a Barbora Krejcikova, con quien levantó el US Open en 2022 para cerrar aquel ciclo. Además, sumó otro título de dobles en Roland Garros 2024 haciendo pareja con Coco Gauff. Un palmarés que la sitúa, sin discusión, entre las grandes especialistas de la modalidad en su época.
Townsend, por su parte, encuentra en este título la confirmación de un recorrido largo, a veces cuesta arriba, que ahora la coloca en la élite absoluta del dobles.
La carrera de las invitadas que encendió al público
Frente a ellas, Krueger y Montgomery se marchan sin trofeo, pero con algo que pesa casi tanto: la sensación de haber irrumpido en el gran escenario. Llegaron al cuadro principal gracias a una invitación y lo aprovecharon al máximo. En su camino hasta la final, eliminaron por separado a las vigentes campeonas Erin Routliffe y Gabriela Dabrowski, que este año competían con nuevas compañeras.
El duelo en Ashe fue también una especie de reencuentro con el pasado. Krueger y Montgomery ya habían saboreado la gloria en Nueva York cuando se proclamaron campeonas del US Open júnior en dobles en 2021. Volver ahora, como finalistas del cuadro principal, cerraba un círculo para ellas.
“Creo que lo que acabamos de hacer ha sido increíble”, dijo Montgomery. “Creo que se nos olvidó que entramos con una wild card, así que estoy contenta de que la aprovecháramos, y feliz de poder volver a jugar juntas aquí, especialmente después de nuestro éxito en juniors”.
Un US Open con un eco mucho mayor
Para Townsend, la noche tenía un significado que iba más allá de la red, las líneas y las estadísticas. En su mensaje a los aficionados dentro de Ashe, subrayó un detalle cargado de simbolismo: dos mujeres negras estadounidenses, ella y Montgomery, disputando la final de dobles el mismo día en que dos hombres negros estadounidenses se enfrentaban en semifinales de individuales por un lugar en la final del domingo.
Más tarde, en la sala de prensa, desarrolló esa idea con calma, pero con la misma fuerza.
“Estoy muy orgullosa de poder encender la televisión y ver a Frances (Tiafoe) y Ben (Shelton), y saber que uno de ellos va a estar en una final de Grand Slam, y eso es algo hermoso”, explicó Townsend. “Robin, yo, ha sido Coco, ha sido un US Open fenomenal para la gente de color, y poder mostrarle a la gente que es posible”.
Hizo una pausa, y remató con una frase que sonó a promesa, no a despedida: “Pero no somos las primeras; definitivamente no vamos a ser las últimas”.
La copa, el Grand Slam de carrera y el eco de esas palabras convierten esta noche en Ashe en algo más que una simple final de dobles. Para muchas jugadoras que vienen detrás, quizá haya sido el verdadero punto de partida.






