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Sharmin Akhter: Creer en la victoria ante India en la Asia Cup

La selección femenina de Bangladesh llega a Dubái sin complejos y con un mensaje claro. No se trata solo de sobrevivir a India en la semifinal de la Asia Cup. Se trata de creer que pueden echarla del camino.

Sharmin Akhter Supta, una de las voces fuertes del vestuario, lo dejó nítido en la previa del duelo del jueves en el Dubai International Stadium.

“Si ni siquiera creemos que podemos ganar a India, entonces no deberíamos soñar con ser campeonas de la Asia Cup”, lanzó en declaraciones a Cricbuzz.

Para ella, el camino al trofeo pasa inevitablemente por el gigante asiático, ya sea en semifinales o en una hipotética final. Y si no hay fe, no hay historia.

El recuerdo de 2018, una brújula en Dubái

Bangladesh llega a esta semifinal tras sufrir más de la cuenta ante UAE, pero con una referencia poderosa en la memoria: 2018. Aquel año levantaron la Asia Cup en Malasia, derrotando a India dos veces, en la fase de grupos y en la final.

Sharmin vuelve una y otra vez a ese punto de inflexión.

“En la Asia Cup 2018, cuando fuimos campeonas, tuvimos que ganar a India en el grupo y luego otra vez en la final para levantar el trofeo”, recordó la bateadora diestra. “India es un nombre enorme, pero si consigues ganarles, el camino hacia la Asia Cup se aclara mucho más”.

Desde aquella final, la realidad ha sido mucho más dura: 13 enfrentamientos en T20I entre ambos equipos, con solo una victoria para Bangladesh y 12 para India. El peso de la estadística es brutal. Pero el mensaje dentro del vestuario bengalí no admite resignación: “Nada es imposible”.

Sharmin lo explica con frialdad competitiva: India se apoya sobre todo en su potencia de bateo; Bangladesh, en su disciplina de bola. “Si podemos respaldar nuestro fuerte, el bowling, con una mejora en el bateo y jugamos bien ese día concreto, creo sinceramente que podemos ganar a India”, afirmó.

Creer, disfrutar… y ejecutar

El discurso de Sharmin combina ambición y calma. No hay grandilocuencia, hay método.

Cuando se le pregunta por su preparación, baja el ruido: no se obsesiona con nombres, ni con jerarquías. “Cuando entro al campo, no pienso demasiado en quién es la lanzadora o lo grande que es la oposición. No ayuda. Nunca sabemos qué va a pasar en el terreno. En cualquier día, la mejor lanzadora puede estar mal, y otra inesperada puede firmar un spell brillante. Lo que importa es ese día, cómo están diseñados tus planes y cómo los ejecutas”.

La idea es sencilla: plan claro, cabeza fría, ejecución precisa. Sin perder el disfrute. “En un partido de eliminación directa tienes que tratar a cualquier rival como un equipo duro. El foco principal ahora es salir y disfrutar del juego. Jugar con disfrute, minimizar errores ese día y jugar únicamente para ganar. En una semifinal, lo grande que sea un equipo no importa tanto”.

El peso del nombre India, sin embargo, se siente. Y se usa. “Cuando jugamos contra India, naturalmente hay una vibra positiva fuerte en todas para rendir bien, porque India es un gran nombre en el cricket asiático. Esa energía positiva motiva a toda la escuadra. Si jugamos bien, no hay duda de que crearemos una buena opción de ganar”, insistió Sharmin.

Una victoria fea, pero útil

El billete a semifinales llegó con más tensión de la prevista. Bangladesh venció a UAE por 34 carreras, pero su bateo volvió a dejar dudas: 103/7 en un wicket lento, donde solo una asociación sostuvo la entrada.

Sharmin firmó 38 carreras de 31 bolas, con tres fours, y se alió con Nahida Akter en una sociedad de 42 carreras que salvó a su equipo de un total insuficiente. Nahida aportó un 16* de 26 bolas, discreto en números, enorme en contexto: permitió a Bangladesh superar la barrera psicológica de las 100 carreras.

Para Nahida, el partido contra UAE fue un recordatorio de la identidad del equipo. “Alhamdulillah que pudimos ganar, aunque fuera un partido de baja anotación. Diría que ganamos por nuestra fuerza, nuestra fuerza de bowling”, analizó en Cricbuzz.

El terreno, según ella, también tuvo su cuota de protagonismo. “El wicket aquí es bastante lento. En una pista así, creo que 120–130 es un total perfecto. Aun así, probablemente nos quedamos 10–15 carreras cortas”.

La lectura es clara: el bowling sostiene, pero el bateo tiene margen de mejora. Y lo necesitan de inmediato.

“Sé que nuestras bateadoras son capaces de mucho más. Tenemos esa creencia en ellas, siempre mantenemos esa fe. InshaAllah, nuestras bateadoras harán una gran remontada”, aseguró Nahida.

El plan para India: bola dura, mente clara

Bangladesh no esconde su hoja de ruta. El plan nace desde la bola, no desde el bate. “Como tenemos partido contra India mañana, definitivamente tenemos un plan de equipo. Intentaremos lanzar según ese plan”, adelantó Nahida.

El respeto hacia India es total, pero no paraliza. Todas en el vestuario conocen el poder de fuego del rival, sobre todo en la parte alta del orden. La respuesta de Bangladesh pasa por lo que mejor hace: disciplina, líneas ajustadas, aprovechar cada error, cada indecisión.

La clave estará en si el bateo acompaña. Un total de 103 puede alcanzar para UAE en un wicket lento. Contra India, no. Sharmin lo sabe, Nahida también. El margen de error se reduce a la mínima expresión.

Bangladesh llega a Dubái con un recuerdo que arde: aquella Asia Cup 2018 en la que tumbaron al gigante dos veces y se proclamaron campeonas. Hoy, el contexto es otro, las cifras recientes son duras y el favoritismo se inclina con claridad hacia India.

Pero hay algo que no ha cambiado: la convicción de que, si quieren volver a tocar el trofeo, antes tendrán que mirar a India a los ojos y vencerla. Y esa, para este grupo, no es una frase bonita. Es el único camino.