Serage se enfrenta a Max Verstappen en Silverstone
En un kart eléctrico de East Auckland, con el casco aún mal ajustado y la adrenalina por las nubes, Serage intenta asimilar lo que está a punto de vivir: pasar de grabar videos virales de coches a enfrentarse rueda a rueda con Max Verstappen en Silverstone.
“Uno de mis sueños era conocer a Max Verstappen, y con todo este viaje se ha hecho realidad. Mi cabeza está por todas partes, pero estoy lista”, reconoce la creadora de contenido de 30 años, elegida por Red Bull como la única representante de Nueva Zelanda en una parrilla de 100 pilotos para un evento que Disney+ emitirá el 16 de septiembre. No es una broma. Es un show global con el tricampeón del mundo de Fórmula 1 en el centro del escenario y un centenar de aspirantes tratando de mantenerlo detrás.
De TikTok a Silverstone
Serage se hizo conocida con “Race Mode” y una colección de videos de coches que mezclan humor, pasión y velocidad. Lo que empezó como “videos tontos”, como ella misma los define, la ha llevado a recibir una invitación directa del hombre que domina la Fórmula 1 moderna. Verstappen no solo aparece en su pantalla; la ha llamado, la ha invitado, la ha puesto en la parrilla.
“Jamás en mis sueños más locos pensé que ‘Race Mode’ y todos mis videos tontos de coches me pondrían delante de Max. Verlo hablando e invitándome… voy a guardar ese video para siempre”, admite.
No estará sola en esta aventura. En ese grupo de 100 participantes habrá atletas Red Bull, celebridades, creadores de contenido y aficionados. Entre ellos, otro neozelandés de adopción digital: Nathan Lust, tiktoker nacido en Nueva Zelanda y afincado en Australia, que compartirá foco y nervios con ella.
La misión común es clara: hacer todo lo posible para que Verstappen no gane. O, al menos, que no les pase como si fueran conos de entrenamiento.
Preparación a contrarreloj
Quedan menos de tres semanas para la carrera de mediados de septiembre y Serage ha decidido que nada quede al azar. La escena de su primera “pretemporada” no es un circuito europeo ni un simulador de equipo oficial, sino Game Over, un karting eléctrico en East Auckland. Allí, entre olor a goma y chispas de motor eléctrico, recibió una lección acelerada de pilotaje.
Su instructor no es cualquiera: Daniel Gaunt, dos veces ganador del New Zealand Grand Prix, campeón de la Toyota Racing Series y piloto de Supercars, además de dueño y operador del propio Game Over. A su alrededor, otro nombre de referencia en la cultura del motor kiwi: el drifter Mad Mike, cuya experiencia también ha sido buscada y aceptada por Serage.
“Me sentí bien, Dan de Game Over me estaba dando consejos”, cuenta tras su primera sesión. “Hicimos unas vueltas geniales, iba detrás de él y aprendiendo los ápices”.
Las vueltas se suceden, el ritmo mejora, y con ello la confianza.
“Me siento más motivada y más preparada que nunca. Los coches eléctricos son más rápidos que los de gasolina, pero cuando sienta los de gasolina, creo que estaré bastante lista”.
El trabajo no se queda en el karting. En casa, la neozelandesa ha montado su propio centro de alto rendimiento digital: un simulador configurado con el trazado de Silverstone.
“He hecho un poco de preparación. Tenemos un simulador que he configurado para Silverstone. Eso me va a ayudar a prepararme, a saber lo que estoy mirando cuando llegue allí”, explica. “Nunca he estado en Silverstone, es mi primer vuelo de larga distancia en la vida”.
De los karts eléctricos de Auckland al templo de la velocidad británico, sin escalas. Un salto enorme. Y lo sabe.
El muro llamado Verstappen
La ilusión y el trabajo previo son una cosa. Otra muy distinta es intentar detener a Max Verstappen.
El neerlandés de 28 años ya está instalado en la conversación de los mejores de la historia de la Fórmula 1: cuatro títulos de pilotos, 71 victorias, 131 podios en 12 temporadas y un contrato renovado hasta finales de 2030 que sugiere que su dominio está lejos de terminar.
En un contexto así, enfrentarse a un grupo de pilotos no profesionales debería ser, en teoría, un paseo para él. Pero ahí entra la parte humana, el orgullo competitivo de quien, de repente, se encuentra con el tricampeón mundial en sus retrovisores.
Serage lo tiene claro: su objetivo no es derrotar al gigante, sino ponérselo lo más difícil posible.
“Hay clasificación, así que mi meta es llegar lo más lejos que pueda en eso”, explica. Cuanto más adelante salga, más tiempo podrá aguantar.
Sabe que, tarde o temprano, los colores de Red Bull aparecerán en su espejo.
“Cuando se acerque –y lo hará, es Max Verstappen– voy a intentar tener una pequeña batalla para mantenerme en la trazada y ver qué puedo hacer”.
No hay falsa modestia, hay realismo mezclado con ambición.
“Sí creo que me va a adelantar, eso es inevitable, pero definitivamente quiero tener una interacción divertida con él”.
En un mundo donde Verstappen está acostumbrado a batir a campeones del mundo y talentos de élite, quizá el reto más refrescante de septiembre no sea otro piloto de Fórmula 1, sino una creadora de contenido de Auckland decidida a que, aunque sea por unas curvas, el mejor del mundo tenga que ganarse cada centímetro.






