Sanciones en la final del Women’s T20 Asia Cup: Kranti Gaud y Pakistán
La final de la Women’s T20 Asia Cup en Dubái dejó algo más que el título en juego. También dejó una advertencia clara sobre los límites del carácter competitivo en el campo.
La lanzadora rápida india Kranti Gaud fue multada con el 10 por ciento de sus honorarios de partido tras ser declarada culpable de una infracción al Código de Conducta de la ICC. La jugadora vulneró el Artículo 2.5, una falta de Nivel 1 que contempla “el uso de lenguaje, acciones o gestos que menosprecien o que puedan provocar una reacción agresiva de un/a bateador/a tras su despido en un partido internacional”.
No se quedó ahí: la ICC le impuso además un punto de demérito, el primero en un período de 24 meses.
Todo nació en el primer over de la persecución de Sri Lanka. Primera bola para Imesha Dulani, que la envía a la frontera con un lap shot ante Gaud. Golpe de autoridad temprano. Tres entregas después, la misma apuesta, pero con desenlace opuesto: Dulani cae intentando repetir el tiro y Gaud, encendida por el momento, la despide con un gesto directo hacia el pabellón. La celebración, cargada de emoción, cruzó la línea que marca el reglamento.
El caso no se alargó. Gaud aceptó los cargos después de que la sanción fuera propuesta por la árbitra-referee Supriya Rani Das, por lo que no hizo falta una audiencia formal. Un trámite rápido, pero con mensaje de fondo: la pasión se celebra, el exceso se castiga.
Pakistán, castigado por el reloj
La otra nota disciplinaria del torneo llegó en la semifinal entre Pakistán y Sri Lanka. Esta vez, nada tuvo que ver con gestos ni palabras, sino con el reloj.
El equipo pakistaní fue multado con el cinco por ciento de sus honorarios de partido por mantener un ritmo de juego inferior al exigido. Sri Lanka, que perseguía 131, alcanzó el objetivo en 18.4 overs. Tras aplicar las tolerancias de tiempo, los oficiales determinaron que Pakistán se quedó a un over de la marca requerida.
La capitana Fatima Sana aceptó la sanción después de que la cuarta árbitra, Rabab Ahsan, presentara el cargo. Sin discusión, sin apelaciones. Un recordatorio más de que, en el cricket moderno, cada minuto cuenta tanto como cada run.
Entre gestos desmedidos y overs que se escapan, la Women’s T20 Asia Cup dejó claro que el margen para descuidar la disciplina es cada vez más estrecho. Y que el próximo torneo se jugará no solo con bate y bola, sino con el reglamento en la cabeza de todas.






