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Rybakina derrota a Gauff y se enfrenta a Sabalenka en la final del US Open

Elena Rybakina no solo derrotó a Coco Gauff. También apagó el rugido de Nueva York. La kazaja remontó un ambiente hostil y un primer set adverso para imponerse 3-6, 6-4, 6-4 y meterse en una final de alto voltaje del US Open ante Aryna Sabalenka, que más temprano había eliminado a Jessica Pegula.

La campeona de Wimbledon 2022 y del Australian Open vuelve a una final de Grand Slam y se coloca a un solo partido de su tercer grande. Enfrente tendrá a la vigente campeona en Flushing Meadows, Sabalenka, que mantiene vivo su intento de lograr un histórico triplete consecutivo en Nueva York.

Rybakina silencia a la favorita local

La noche en Arthur Ashe Stadium estaba preparada para otra celebración de Coco Gauff. Público entregado, ambiente eléctrico, presencia de Michelle Obama en las gradas y una narrativa perfecta: la campeona del US Open 2023 rumbo a otra final. Rybakina se encargó de romper el guion.

Gauff salió más suelta, agresiva al resto y sólida con el servicio. Soportó la potencia de la kazaja, estiró los peloteos y, poco a poco, empezó a arrancarle errores. Rompió en el sexto juego, se adueñó del fondo de pista y cerró el primer set 6-3, empujada por una grada que celebraba cada fallo de su rival como un punto propio.

Rybakina, lejos de hundirse, respiró hondo. Lo contó ella misma después: se habló en positivo, se obligó a pelear cada punto y a “mostrar buen tenis”. Lo hizo. Ajustó la mira, limpió los errores y empezó a castigar con su servicio y su derecha plana.

La presión cambió de lado. Gauff, cuarta cabeza de serie, aflojó medio paso. Un par de errores, alguna elección dudosa y Rybakina aprovechó la rendija. Le bastó un break para llevarse el segundo set 6-4 y enfriar el estadio.

El tercer parcial fue una batalla de nervios. Rybakina ya había encontrado su rango. Su saque entraba con más primeros, sus golpes pesaban más. La kazaja dio el zarpazo clave para colocarse 5-3, a un juego de la final.

Gauff, orgullosa, se negó a desaparecer sin pelear. Recuperó el break, encendió otra vez al público y pareció abrir una última puerta a la épica. Pero la reacción se quedó a medias. Cuando más lo necesitaba, no pudo sostener el servicio. Rybakina volvió a romper y cerró el partido con autoridad, en otro 6-4 que sonó a sentencia.

En la rueda de prensa, Gauff no escondió su frustración. “Ahora mismo, duele. Mi padre me dijo: ‘has logrado muchas cosas este verano’. Y yo le respondí que no me importa el verano. Eso es lo que siento ahora”, admitió la estadounidense, todavía con la decepción a flor de piel.

Sabalenka, a un paso de un triplete histórico

Si Rybakina necesitó remontar, Aryna Sabalenka directamente arrolló. La número uno del cuadro femenino se apoyó en su potencia habitual para doblegar 7-5, 6-2 a Jessica Pegula y colocarse a un triunfo de su tercer título seguido en Flushing Meadows.

La estadística lo resume bien: 29 golpes ganadores y 7 aces. Pero la sensación fue aún más contundente. Cuando Sabalenka conectó con su ritmo, el partido se inclinó sin remedio.

Pegula, tercera cabeza de serie y finalista en 2024, arrancó con un plan claro y una ejecución casi impecable. Salvó una bola de break con un gran golpe de derecha y contuvo la ansiedad de Sabalenka, que llegó a descargar su frustración golpeando la raqueta contra la pista tras una doble falta en el noveno juego.

La estadounidense mantuvo el saque en el décimo juego y parecía en condiciones de estirar el set. Entonces apareció la versión implacable de la campeona. Sabalenka se adueñó de la línea de fondo, apretó al resto y consiguió el break justo en el momento decisivo, en la bola de set. A partir de ahí, cambió el partido.

Con el primer parcial en el bolsillo, Sabalenka jugó con una libertad brutal. Volvió a recurrir a su mejor arma: un derechazo profundo desde el fondo que le dio el break para el 3-1 en el segundo set. Pegula perdió la precisión del inicio, encadenó errores costosos y se quedó sin respuestas ante el vendaval.

La bielorrusa rompió de nuevo en la bola de partido y cerró el duelo con un golpe inalcanzable, profundo, que se clavó en territorio estadounidense. Arthur Ashe, que de entrada había estado con Pegula, terminó rindiéndose al nivel de Sabalenka.

“Estaba desesperada por ganar, lo quería muchísimo”, confesó después. Y se notó. También dejó claro cómo se siente en este tramo del torneo: “Me siento confiada, fuerte mental y físicamente ahora mismo”.

Pegula, 32 años y aún sin un título de Grand Slam, reconoció la magnitud del reto que tuvo enfrente. “No sé quién la enfadó hoy —espero que no haya sido del todo culpa mía, aunque puede—. Jugó increíble. Un nivel altísimo. Sinceramente, no sé si había mucho más que pudiera hacer hoy”, admitió con honestidad.

Una final con sabor a clásico moderno

Rybakina contra Sabalenka. Potencia contra potencia. Dos campeonas de Grand Slam, una buscando su tercer grande, la otra persiguiendo un triplete histórico en el US Open.

La kazaja llega tras silenciar a la heroína local y a un estadio entero. La bielorrusa, tras aplastar a una de las jugadoras más consistentes del circuito. No habrá concesiones. No habrá puntos baratos.

En Flushing Meadows, el ruido suele decidir poco. Esta vez, lo harán los golpes. Y el domingo, una de las dos saldrá con algo más que un título: la confirmación de que este es, definitivamente, su territorio.