Rybakina, número uno del mundo, se baja de la Billie Jean King Cup
Elena Rybakina acaba de tocar el cielo tenístico y, casi en el mismo gesto, ha tenido que pisar el freno. La nueva número uno del mundo y reciente campeona del US Open no disputará las Finales de la Billie Jean King Cup con Kazajistán, una ausencia de enorme peso para su selección.
La jugadora de 27 años llega de firmar un mes demoledor. En Nueva York arrasó a Aryna Sabalenka, doble defensora del título, en una final sin discusión, para conquistar su tercer Grand Slam y coronar su ascenso a lo más alto del ránking. Este año ya había levantado el trofeo en el Australian Open y en su palmarés brilla también Wimbledon 2022. Es la figura del momento.
Todo ello después de coquetear con el desastre. Un problema en el tobillo amenazó con dejarla fuera del US Open antes incluso de empezar. No solo aguantó. Dominó. Ganó. Y se instaló en la cima.
El peaje físico, sin embargo, ha llegado ahora.
En un mensaje publicado en Instagram, Rybakina fue directa: no estará en Shenzhen. “Tengo que anunciar que no podré participar en Billie Jean King Cup este año. Estoy muy triste por perderme Shenzhen, un lugar tan bonito con un público increíble”, escribió. Y añadió que el último mes ha sido “duro” para su cuerpo y que necesita recuperarse para volver a competir a su mejor nivel. Cerró con un deseo sencillo y elocuente: suerte para las chicas de Kazajistán.
Para su selección, el golpe es evidente. Kazajistán afrontará las Finales de la Billie Jean King Cup, que se disputarán en Shenzhen del 22 al 27 de septiembre, sin su gran referente y sin la campeona del último Grand Slam. El cruce de cuartos de final ante España, previsto para el 23 de septiembre, pierde a una de sus grandes protagonistas potenciales.
Italia, vigente bicampeona de la competición, observará desde su pedestal cómo el torneo arranca sin la jugadora más en forma del circuito. El escenario es el mismo, la cita es la misma, pero una de las grandes estrellas ha decidido escuchar al cuerpo antes de volver a la pista.
La pregunta es inevitable: ¿cuánto puede cambiar un torneo cuando la número uno del mundo decide que, por esta vez, la prioridad es parar?






