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Ruben Amorim y el reto histórico del Milan ante Juventus

El reto ya tiene fecha, hora y escenario: domingo por la noche, en casa de Juventus. Para Ruben Amorim no es solo el primer gran examen de la temporada. Es la puerta de entrada a la historia del Milan.

Si el técnico portugués logra sacar los tres puntos en Turín, se convertirá en el primer entrenador rossonero desde 1958 en ganar sus tres primeros partidos de Serie A al mando del club. Sesenta y ocho años de espera. Un listón que no superaron ni Arrigo Sacchi, ni Fabio Capello, ni Carlo Ancelotti. Palabras mayores.

Un inicio perfecto… a la espera de Turín

El arranque del Milan 2026-27 ha sido impecable en el papel: seis puntos de seis posibles. Primero, un 2-1 trabajado en el campo del Torino, con un equipo aún en construcción pero ya reconocible en su agresividad y ambición. Después, un 2-0 sobrio y controlado ante Venezia en San Siro, donde el Milan impuso jerarquía y ritmo sin necesidad de alardes.

Desde la banda, Amorim ha vivido estos primeros pasos con la intensidad que le caracteriza. En el Stadio Olimpico Grande Torino, cada duelo, cada transición, le encontraba de pie, corrigiendo, exigiendo, celebrando. No parece un técnico en fase de adaptación. Parece alguien que ha llegado con ideas claras y sin miedo al peso de la camiseta.

Ahora, sin embargo, llega el filtro definitivo: Juventus, fuera de casa. Un clásico que no admite medias tintas y que, esta vez, viene cargado de significado estadístico.

Un registro que ni las leyendas pudieron firmar

El dato es contundente: desde 1958, ningún entrenador del Milan ha ganado sus tres primeros partidos de Serie A al frente del equipo. Tres lo lograron antes de ese año: Mario Sperone en 1952, Gipo Viani en 1956 y Cina Bonizzoni en 1958. Desde entonces, silencio. Décadas de grandes nombres, grandes títulos… pero nadie con un arranque perfecto en las tres primeras jornadas.

Sacchi, el revolucionario que cambió la historia del club, tropezó pronto. Perdió su segundo partido liguero, derrotado por la Fiorentina con goles de Ramón Díaz y del entonces emergente Roberto Baggio. El Milan de Sacchi acabaría marcando una época, pero su inicio no fue de pleno.

Capello, el arquitecto del Milan imbatible de los años 90, empezó fuerte: dos victorias en sus dos primeros encuentros en 1991. El tercero parecía la ocasión ideal para redondear el pleno. El destino, caprichoso, le cruzó con Juventus. Resultado: 1-1, y el récord se le escapó precisamente en Turín, el mismo escenario donde Amorim intentará ahora dar el salto a la historia.

Ancelotti, otro símbolo absoluto del banquillo rossonero, tampoco pudo firmar un estreno perfecto. En 2001, su primer partido de Serie A al frente del Milan terminó con un 0-0 frente a Piacenza. Sin brillo, sin derrota, pero también sin el impulso estadístico que hoy persigue el técnico portugués.

Amorim ante el espejo del pasado

Ese es el contexto que espera a Amorim. Tres victorias de tres le colocarían en una lista brevísima, compartida solo con Sperone, Viani y Bonizzoni. Un club de elegidos que nadie ha ampliado en casi siete décadas.

No es un título. No es una copa levantada en mayo. Pero sí es una declaración de intenciones. Un mensaje de que este Milan no solo quiere competir: quiere imponer su ley desde el primer día, incluso en los campos más hostiles.

La historia dice que ni Sacchi, ni Capello, ni Ancelotti pudieron hacerlo. El calendario dice que el obstáculo se llama Juventus, lejos de San Siro, con la presión de un clásico y el peso de un récord en juego.

La pregunta ya está sobre la mesa: ¿será Amorim quien rompa, por fin, un muro que lleva en pie desde 1958?