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Roma y Gasperini: un nuevo comienzo con Donyell Malen

La temporada acaba de arrancar, pero en Roma ya se respira algo distinto. Con Gian Piero Gasperini en el banquillo, el club giallorosso ha iniciado el curso con una convicción que no se veía desde hace años. No es solo una cuestión de resultados: es la sensación de que el nuevo técnico ha tomado el control absoluto del proyecto.

El sello de Gasperini, inmediato y profundo

Lorenzo Bettoni y Wayne Girard analizan cómo Gasperini ha impuesto su idea de juego y su carácter en tiempo récord. El entrenador, que ya dejó una huella inconfundible en otros banquillos de Serie A, ha trasladado a la Roma un fútbol agresivo, vertical, asfixiante sin balón. La Roma corre, presiona, muerde. Y lo hace como si llevara meses trabajando con él.

Lo más llamativo es el peso que Gasperini parece haber adquirido dentro del club. Su influencia, apuntan, supera incluso la de técnicos de enorme perfil mediático que le precedieron, como José Mourinho. Hoy, cada decisión deportiva de la Roma parece pasar por su mirada: desde la estructura táctica hasta el uso de la plantilla, pasando por la jerarquía en el vestuario.

No se trata solo de mandar. Se trata de convencer. Y Gasperini lo ha logrado rápido.

Un entrenador con más poder que sus predecesores

Bettoni y Girard subrayan un punto clave: la Roma actual está construida a imagen y semejanza de su entrenador. La directiva le ha otorgado un margen de maniobra que pocos tuvieron antes. El proyecto deportivo gira alrededor de su idea, sin medias tintas.

Esa centralidad le otorga a Gasperini una responsabilidad enorme, pero también una plataforma ideal para apuntar alto. Si su plan funciona, la Roma no solo puede pelear por volver a la élite de la Serie A; puede hacerlo con una identidad reconocible, agresiva y difícil de neutralizar.

En ese contexto de confianza total aparece la figura que puede cambiar el techo del equipo: Donyell Malen.

Malen, la pieza que puede romper la Serie A

La conversación se desplaza hacia el delantero, uno de los grandes focos de este nuevo proyecto. Bettoni y Girard se preguntan hasta dónde puede llegar Malen bajo la dirección de Gasperini. El técnico italiano ha demostrado a lo largo de su carrera una capacidad especial para potenciar atacantes, convertir buenos jugadores en armas devastadoras dentro de su sistema.

La pregunta es directa: ¿puede Malen, con Gasperini al mando, atacar el récord de 36 goles en Serie A que firmó Gonzalo Higuaín? No es un registro cualquiera. Es una marca que define una era, un listón reservado a temporadas casi perfectas.

El sistema de Gasperini, sin embargo, alimenta ese tipo de sueños. Sus equipos generan ocasiones en oleadas, atacan con muchos hombres, convierten cada transición en una amenaza. Para un delantero con la movilidad, la velocidad y el instinto de Malen, es un escenario ideal.

¿Reto a Higuaín… y lucha por el Scudetto?

Con la temporada aún en sus primeras páginas, Bettoni y Girard ponen freno al entusiasmo desmedido y se detienen a medir la realidad. Alcanzar los 36 goles de Higuaín exige continuidad, salud, un equipo volcado en el área rival y una eficacia casi quirúrgica. No es un objetivo que se alcance solo con un buen arranque.

Aun así, el debate ya está servido: si Malen mantiene este ritmo y Gasperini sostiene la intensidad del equipo, la Roma podría encontrarse con algo más que un simple goleador en racha. Podría tener entre manos a un aspirante serio a romper un récord histórico.

Y si un delantero se acerca a esa cifra, suele ser porque su equipo está peleando por algo grande. Ahí entra la otra gran cuestión que plantean: ¿está naciendo en la capital un verdadero candidato al título?

Con Gasperini dirigiendo con mano firme y Malen preparado para explotar en el corazón del ataque, la Roma se asoma a una temporada que puede redefinir sus ambiciones. La Serie A observa. La pregunta ya no es si la Roma ha mejorado, sino hasta dónde está dispuesta a llegar.