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Retornos de migrantes en Ceuta: respuesta del Gobierno español

En una ciudad acostumbrada a vivir al filo entre dos mundos, el Gobierno español intenta ahora rebajar la tensión con una cifra contundente: más de 5.300 migrantes que permanecían en Ceuta tras la oleada de julio han regresado a Marruecos en apenas un mes, según datos oficiales difundidos ayer y recogidos por AFP.

No es solo un número. Es la respuesta de La Moncloa a la creciente presión para “normalizar” una plaza que lleva meses al límite, con instituciones desbordadas, vecinos inquietos y una frontera que se ha convertido en termómetro político de la relación con Rabat.

El Ejecutivo de Pedro Sánchez exhibe estas salidas como prueba de que la situación empieza a encauzarse. Pero el debate no se apaga. La velocidad de los retornos desde el enclave norteafricano ha abierto una brecha política justo cuando el calendario electoral ya marca el horizonte del próximo año.

La oposición cuestiona los procedimientos, las organizaciones humanitarias piden garantías y el Gobierno se ve obligado a defender cada paso en un terreno minado, donde se cruzan derechos humanos, seguridad fronteriza y cálculo político.

Mientras tanto, lejos del calor áspero de la frontera y de los despachos de Madrid, otro escenario ofrecía un respiro muy distinto a los aficionados: el circuito. Allí, un seguidor con los nervios a flor de piel habría encontrado al menos una alegría si de verdad llevaba los colores de Lawson. El piloto neozelandés firmó una remontada sólida: salió octavo en parrilla y cruzó la meta en una meritoria sexta posición.

Entre la tensión de Ceuta y el rugido de los motores, España transita estos días entre la urgencia política y el alivio efímero del deporte. Y en ambos frentes, la sensación es la misma: nadie puede permitirse un error en la próxima vuelta.