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Resumen del US Open: Anisimova, Khachanov y Osaka avanzan

En una jornada larga, ruidosa y muy neoyorquina, el US Open fue una montaña rusa para cabezas de serie y aspirantes al título. Entre remontadas imposibles, jóvenes que llaman a la puerta y favoritos que se desinflan, el torneo empezó de verdad.

Anisimova sufre, pero manda

Amanda Anisimova, finalista el año pasado, tuvo que bajar al barro para doblegar a la debutante Lilli Tagger: 6-3, 3-6, 6-1. El marcador engaña. El tercer set fue una prueba de carácter.

Con 3-0 arriba en el parcial definitivo, Anisimova necesitó hasta seis bolas de break en un juego que se alargó más de nueve minutos. La austriaca, apenas 18 años y ya tratada como un proyecto de élite, salvaba una y otra vez la situación con tenis valiente. Cada ventaja de Tagger encontraba respuesta: un resto brutal de derecha, un tiro profundo, un paso al frente.

El esfuerzo acabó por romper el partido. El 4-0 fue el quiebre que quebró también la resistencia de la joven, y desde ahí Anisimova jugó como lo que es: una candidata seria. Cerró 6-1 el set final, con la sensación de haber sido exigida justo lo necesario para endurecerse de cara a lo que viene.

Lo que viene no es poca cosa. En tercera ronda le espera Anastasia Potapova o Leolia Jeanjean, y está proyectada para cruzarse en octavos con Mirra Andreeva. Si ese duelo se concreta, puede ser uno de los choques del torneo.

Tagger, pese a la derrota, dejó algo claro: no se va a ninguna parte.

Khachanov apaga a un Felix irreconocible

En Louis Armstrong, Karen Khachanov firmó una victoria que dice tanto de su solidez como de las dudas de su rival. El ruso derrotó al tercer cabeza de serie Felix Auger-Aliassime por 6-7(5), 6-3, 6-2, 6-2.

El canadiense empezó mandando. Ganó el primer set en el tie-break, con puntos de alta escuela, incluido un remate al estilo Pete Sampras para el 5-4 y un derechazo cruzado enorme para llegar a la bola de set. Pero a partir de ahí, se apagó.

Algo no iba bien. Auger-Aliassime apenas podía competir con continuidad, daba la sensación de arrastrar un problema físico, probablemente en el pie, aunque sin gestos claros ni tratamiento evidente. El nivel cayó en picado: perdió su servicio al inicio del tercer set, cedió un doble break para el 4-1, y Khachanov, sin necesidad de buscar golpes imposibles, se limitó a sostener el peloteo y castigar los errores.

El tercer parcial se fue 6-2, el cuarto también 6-2. El número 3 del cuadro llegó a estar 2-1 y 0-4 abajo en el segundo set y ya no encontró respuestas. Ni en el saque, ni en el revés, ni en la cabeza.

Khachanov, ex semifinalista en Nueva York, se mantuvo concentrado, no se dejó arrastrar por el bajón del rival y cerró con autoridad. Se medirá ahora a Benjamin Bonzi o Ignacio Buse. Para Felix, que llegaba con su mejor ranking de Grand Slam y muchas expectativas, el golpe es duro: partidos como este alimentan la sensación de que su techo sigue sin romperse.

Osaka gana, pero no convence

En Arthur Ashe, Naomi Osaka volvió a caminar por el filo. Derrotó a Katerina Siniakova por 6-2, 5-7, 6-1, un marcador que esconde un segundo set caótico y un cierre más contundente que brillante.

Osaka arrancó como lo que fue: dos veces campeona del US Open y especialista absoluta de pista dura. Se puso 6-2, 4-2, dominando desde el fondo, con su ritmo habitual y el servicio marcando diferencias. Parecía una tarde tranquila.

De repente, se complicó todo. Siniakova encadenó cuatro juegos seguidos para llevarse el segundo set. Osaka, que ya había mostrado dudas en su debut, perdió el hilo con el saque, falló con la derecha y dejó que el partido se ensuciara. Llegó a servir para cerrar el duelo con 6-2, 5-3, pero se dejó romper y terminó cediendo el parcial 7-5.

La reacción llegó a tiempo. Osaka se fue al vestuario, volvió más limpia de ideas y encadenó de nuevo golpes ganadores. Rompió para 2-0 en el tercero con un precioso globo a media volea desde el fondo, consolidó para 3-0 y, esta vez sí, no tembló al acercarse a la meta. Volvió a quebrar, se escapó 5-1 y cerró el encuentro con autoridad.

Ganó, sí. Pero la sensación es que su candidatura al título todavía está lejos de ser sólida. Le espera Elise Mertens en la siguiente ronda, un examen más serio de su estado real.

Keys firma la locura del día

El drama del día lo firmó Madison Keys. La campeona del último Australian Open y finalista en Nueva York en 2017 sobrevivió a Anna Bondar por 5-7, 6-4, 7-6(5) en un partido que la húngara no olvidará en la vida.

Bondar tuvo el partido en la mano. Sirvió dos veces para ganar en el tercer set. Dispuso de cinco puntos de partido. No cerró. Y lo pagó.

Con 5-2 en el marcador del set decisivo y servicio para la húngara, Keys parecía fuera. Su tenis, irregular, recordaba por momentos a su dubitativo debut ante Alina Korneeva. Pero la estadounidense se agarró a lo único que nunca le falta: la derecha.

Rompió para 3-5, salvó bolas de partido en su servicio a base de palazos, encadenó aces y restos ganadores cuando no había margen de error. Bondar, atenazada, regaló dobles faltas en los peores momentos. El 5-3 se convirtió en 5-5. El estadio, entregado, rugía con cada “Let’s go Keys”.

El super tie-break final fue un resumen perfecto. Mini-break para Keys, respuesta inmediata de Bondar, 2-2. Dobles faltas, derechas desatadas, dudas y valentía. Con 5-5, Keys encontró otra vez la derecha: un misil para el 6-5 y un segundo latigazo para el 7-5. Desde ahí, remató: 9-5 y cuatro puntos de partido a su favor, después de haber salvado cinco en contra.

Bondar se marchó sabiendo que había dejado escapar la victoria. Keys, exhausta, avanzó a tercera ronda, donde la espera Qinwen Zheng o Yulia Putintseva. Con esta mezcla de riesgo, drama y pegada, nadie querrá verla enfrente en una segunda semana.

Swiatek, modo rodillo

Mientras en otras pistas el caos reinaba, Iga Swiatek trabajó en silencio y sin concesiones. La campeona de 2022 derrotó a Nadia Podoroska por 6-3, 6-2, sin ceder ni una sola vez su servicio.

Empezó con tres juegos seguidos en blanco al saque, cerró el primer set 6-3 y abrió el segundo rompiendo de inmediato. Con 3-1, volvió a apretar en la devolución, forzó errores de la argentina y se aseguró el doble break. El 6-2 final reflejó la diferencia de jerarquía.

La polaca llega a tercera ronda habiendo perdido solo cinco juegos en dos partidos y sin haber sido rota en todo el torneo. Después de un 2026 irregular, el título en Toronto le devolvió la confianza. En Nueva York se la ve ligera, sonriente, segura. Su siguiente rival será Marie Bouzkova, que derrotó con claridad a Harriet Dart por 6-2, 6-2.

Bouzkova cumple, Dart se despide

En la que se vendió como una oportunidad para la británica Harriet Dart, la realidad fue otra. Marie Bouzkova se impuso por 6-2, 6-2 en un partido sin historia. La checa dominó desde el inicio, se adelantó 3-1 y cerró el primer set con autoridad. El segundo siguió el mismo guion: ritmo sólido, pocos errores, control total.

La recompensa es mayúscula: Swiatek en la siguiente ronda. Un muro para cualquiera, pero también un escaparate perfecto.

Un día que ordena el cuadro… y deja preguntas

En un solo turno, el torneo dejó varias certezas y alguna incógnita. Swiatek avanza como una número 1 emocional, aunque el ranking diga otra cosa. Anisimova supera un examen incómodo y se acerca al cruce soñado con Andreeva. Khachanov se reengancha como amenaza silenciosa.

En el otro lado, Felix Auger-Aliassime vuelve a irse de un Grand Slam sin explotar del todo. Osaka gana, pero no despeja dudas. Keys sobrevive a su propio vértigo.

Flushing Meadows ya ha encendido las luces largas. La cuestión ahora es quién aguantará el brillo hasta el final.