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Real Madrid empata sin goles en Sevilla contra un Betis valiente

Real Madrid salió de Sevilla con un punto y muchas preguntas. En el Estadio de La Cartuja, el equipo de José Mourinho firmó un 0-0 áspero ante un Real Betis que compitió con carácter, pero que tampoco encontró la puntería en una noche espesa para los dos ataques.

No hubo goles. Sí hubo talento sobre el césped. Y también imprecisión, dudas y un segundo tiempo que se fue apagando hasta dejar la sensación de oportunidad perdida para los blancos.

Un inicio con más ruido que filo

El partido arrancó con un Madrid mandón en campo rival, pero sin filo en los metros finales. Dumfries fue el primero en dejar huella, con una cabalgada por la banda que terminó con un choque duro sobre Fran García. Más músculo que fútbol en los primeros compases.

En una de las primeras pausas, los jugadores del Madrid se quejaron del balón. No les gustaba el tacto, ni el bote. Los árbitros lo cambiaron. Lo que no cambió fue la falta de precisión.

El primer aviso serio llegó desde el lado verdiblanco. Un saque de banda mal ejecutado por el Madrid terminó en regalo para Antony. El brasileño cazó la pelota y buscó la escuadra izquierda con un disparo potente. Courtois leyó bien la trayectoria y voló para atajar. Primer aviso de que Betis no iba a limitarse a resistir.

Vini, Mbappé y una sociedad aún por afinar

El Madrid respondió con lo que tiene arriba: velocidad, desborde y nombres propios. Vini Jr y Mbappé empezaron a encontrarse entre líneas, pero les faltó ese segundo de lucidez que separa la ocasión del gol.

La mejor la tuvo Vini en el minuto 21. Mbappé recibió en el área y pareció dudar entre definir o armar la jugada. Al final, tardó en soltar el pase y obligó al brasileño a rematar forzado. Vini buscó el palo corto, pero el balón se estrelló en el exterior de la madera. Oportunidad clara, desperdiciada por una décima de segundo de ego y demora.

Antes, una acción prometedora se había diluido por pura confusión. Un centro largo al área encontró la llegada simultánea de Arda Guler y Jude Bellingham. Los dos atacaron la pelota al mismo espacio, se estorbaron y el turco llegó a puntearla, pero sin fuerza ni dirección. Valles atrapó sin problemas. Una imagen nítida de lo que fue el Madrid durante largos tramos: talento, sí, pero descoordinado.

Betis muerde, pero no remata

Betis no se limitó a esperar. Cuando robaba, salía con intención. Antony, Isco y Cucho intentaban conectar rápido, atacar los espacios a la espalda de la defensa blanca. En el 29, Antony bajó un balón con una calidad exquisita y dejó de cara para el disparo de Cucho. El remate, potente, se marchó desviado. La jugada pedía más.

Poco después, un choque fuerte entre Huijsen y Cucho encendió los ánimos. Hubo miradas, algún reproche y la intervención rápida del árbitro, que aprovechó para decretar la pausa de hidratación. El partido estaba caliente, pero todavía sin ocasiones realmente nítidas para el cuadro local.

La mala noticia para Manuel Pellegrini llegó cerca del descanso. Dos jugadores del Betis chocaron entre sí y Llorente se llevó la peor parte, con un golpe en la nariz. No pudo seguir. Marc Bartra entró en su lugar, obligado a ajustarse rápido al ritmo del encuentro.

Mbappé se topa con el muro verdiblanco

Justo antes del descanso, el Madrid encontró por fin una transición limpia. Vini Jr atacó el espacio, encaró a Valles y, cuando todo apuntaba al uno contra uno, decidió frenar y ceder atrás para la llegada de Mbappé. El francés remató de primeras, pero un defensa bloqueó el disparo. El rebote volvió a caerle y, de nuevo, se encontró con un muro verdiblanco delante. Dos tiros, cero premio.

La jugada resumió la primera parte del Madrid: llegadas, sí, pero siempre con una pierna bética de por medio, un toque de más o una decisión poco fina. El descanso llegó con el 0-0 instalado en el marcador y con la sensación de que el partido pedía un giro de guion.

Sin rastro de Parrott y un segundo tiempo plano

Troy Parrott, el nombre más comentado en Sevilla durante la semana, seguía sentado en el banquillo. El delantero irlandés, señalado por parte de la prensa española tras su titularidad ante Levante, esperaba su oportunidad. Pellegrini, de momento, no tocaba el frente de ataque.

El segundo tiempo arrancó con el mismo guion, pero con menos chispa. El Madrid tuvo una falta peligrosa que acabó en nada: balón colgado al área y Valles, seguro por alto, atrapando sin complicaciones. El ritmo cayó. La intensidad también.

Los blancos seguían instalados en campo rival, pero el dominio era más territorial que real. Betis, cada vez más cómodo, se protegía bien y elegía con calma cuándo salir. Cuando lo hacía, volvía a asomar cierta sensación de peligro, aunque sin concretar en remates claros.

Un punto que sabe distinto a cada lado

El 0-0 final deja lecturas opuestas. Real Madrid se mantiene en la parte alta de la tabla, segundo, con nueve puntos tras tres victorias previas ante Espanyol, Real Sociedad y Málaga. Pero el frenazo en Sevilla, frente a un Betis que venía de encajar cinco goles ante Levante, deja un poso de decepción para un equipo construido para mandar cada noche.

Para Betis, el empate tiene otro sabor. El conjunto de Pellegrini, séptimo y enganchado al grupo de cabeza, demuestra que puede competir de tú a tú con uno de los gigantes del campeonato. Valles se mostró seguro, la defensa respondió y el equipo supo sufrir cuando tocaba.

Parrott no tuvo minutos esta vez. Después de un debut ilusionante ante Valencia y una actuación más gris frente a Levante, el irlandés vivió el partido desde la banda, bajo la sombra reciente de las críticas. Su historia en Sevilla apenas comienza.

La de este Madrid, también. La pregunta es clara: ¿puede un equipo con tanto talento arriba permitirse más noches como esta sin que la Liga empiece a escaparse en silencio?