Razaullah Khan y su impresionante debut en Edgbaston
La escena estaba escrita de antemano. Tercer test en Edgbaston, serie sentenciada, un ataque de ritmo inglés desatado y un Pakistan a la deriva, camino de otro desplome rutinario en el tercer día. Nada sugería resistencia. Mucho menos rebelión.
Y, sin embargo, Pakistan se levantó. Se enfadó. Y terminó la jornada con 449 all out, una ventaja de 129 carreras y un cuarto día que nadie se atrevía a imaginar hace apenas 24 horas. Inglaterra necesitará 130 este domingo para completar su primer 3-0 en una serie de tres tests desde 2024, también en este mismo escenario, ante West Indies. Ya no parece un trámite.
El día en que el No.9 cambió el guion
Hasta media tarde, la historia era la de una recuperación digna, pero razonable. Shan Masood (95), el capitán Babar Azam (76) y el joven Azan Awais (59) habían empujado a Pakistan desde el abismo de un déficit de 320 en la primera entrada hasta la orilla del equilibrio. Tres medias centurias valientes, trabajadas, que por sí solas ya suponían un giro respecto a los desastres de Leeds y Lord’s, donde el equipo ni siquiera había alcanzado los 200 ni logrado consumir 50 overs.
Entonces apareció Razaullah Khan. Número 9. Debutante. 21 años. Pasaporte recién estrenado. Y un desparpajo impropio de quien pisa por primera vez el escenario más exigente del cricket.
Su entrada al crease transformó un esfuerzo serio en un espectáculo desatado. Terminó con 81 de 63 bolas, nueve seis y una colección de golpes que igualaron el récord de más seis en una entrada en Inglaterra, compartido ahora con Ben Stokes en los Ashes de 2023 en Lord’s. No es un nombre menor con el que compartir registro.
Su primer seis dio a Pakistan la ventaja en el marcador. A partir de ahí, el tono cambió por completo. Tres veces mandó la bola por encima de la cuerda en un mismo over de Gus Atkinson. Su quinto seis, esta vez ante Jofra Archer, le llevó a un cincuenta fulgurante de 43 bolas. El siguiente, también a Archer, empujó a Pakistan hasta los 400. Cada impacto era un desafío directo a un ataque que hasta entonces había dominado la serie sin discusión.
“No tenía que hacer más que batear. Ustedes fueron los que lo disfrutaron”, dijo después a Sky Sports, en declaraciones traducidas. No sonó nervioso. Sonó como si llevara años ahí. “Planeaba ir largo y profundo. Lanzaron en la zona y la estaba esperando. Lo estoy disfrutando completamente. En ningún momento tuve miedo”.
La asociación que silenció a Edgbaston
Razaullah no estuvo solo. A su lado, el No.10 Mohammad Abbas firmó la mejor entrada de su carrera: 42 carreras, dos seis, cinco boundaries y algo todavía más valioso, 121 carreras de asociación para el noveno wicket en apenas 123 bolas. Fue la mayor sociedad para el noveno wicket contra Inglaterra desde 1984.
Abbas se marchó con una ovación cerrada del público. Razaullah recibió la misma despedida poco después, stumped por 81, a pocos minutos del cierre programado. Dos colas de la alineación, convertidas en héroes inesperados en un país que había enviado a casa a siete jugadores y destituido al seleccionador apenas una semana antes.
Ramiz Raja, ex capitán de Pakistan, lo resumió con precisión en la BBC: era la primera vez que Razaullah se quedaba fuera por Pakistan… y “encendió el espectáculo”. Michael Vaughan, desde la otra trinchera, fue igual de claro: “Han descubierto una joya”.
No hubo exageración en ninguna de las dos frases.
De la crisis al contraataque
El contexto hace que esta remontada tenga otro peso. Pakistan llegó a Birmingham roto. En los dos primeros tests, la alineación se había derrumbado una y otra vez, sin alcanzar los 200, sin aguantar 50 overs, sin dar señales de vida. La primera entrada en este tercer test fue otro golpe: apenas 133 carreras con tres debutantes en el once.
Inglaterra respondió con 453 el jueves. Ventaja de 320. Partido, serie y reputación local bajo control. Nadie en Edgbaston imaginaba que el equipo de Joe Root tendría que volver a batear.
Pero algo cambió. El jueves por la tarde Pakistan comenzó su segunda entrada con un 0-2 que olía a repetición del desastre. Al día siguiente, paso a paso, fue rompiendo las barreras psicológicas: 200 después del almuerzo, 300 tras el té, el empate a la vuelta de la esquina y, de pronto, el sorpasso.
En total, 397 carreras en 84 overs durante la jornada, con las dos primeras asociaciones de cien carreras de toda la gira. El tono de la serie se dio la vuelta.
El pitch, más dócil, ayudó. Apenas hubo movimiento lateral para los rápidos pese al cielo encapotado. Pero no fue solo la superficie. El ataque inglés se desordenó, la puntería se perdió, y la capitanía de Root quedó bajo la lupa por primera vez en semanas. Inglaterra, que había paseado en Leeds y Lord’s, se vio obligada a trabajar.
Masood, Babar y Awais marcan el camino
Al almuerzo, Pakistan ya estaba 184-3 tras una asociación de 125 entre los zurdos Masood y Awais. Awais, con 10 fours en 84 bolas, cayó después de una revisión que confirmó un ligero desvío al wicketkeeper. Su salida frenó el avance, pero no lo detuvo.
Masood, ágil de pies, parecía encaminado a una de las entradas de su carrera. Alcanzó el medio siglo en 81 bolas, sobrevivió a un drop en point y se quedó a solo cinco carreras del centenar. Entonces, Dan Lawrence se agachó a ras de suelo en slip para atrapar una pelota a la altura del tobillo y darle a Atkinson su primer wicket del partido. Un momento de calidad individual que, por unas horas, pareció decisivo.
Babar, mientras tanto, jugaba con la calma de quien conoce su oficio. Buscaba su primer siglo en 20 tests y lo tenía a tiro. Inglaterra lo trabajó con bouncers, lo cercó con el short ball plan y creyó tenerlo en 69, pero el sustituto Theo Wylie tocó la cuerda en la recepción. Vida extra. No duró mucho: Josh Tongue lo hizo caer en 76 justo antes del té, con la ayuda de una estirada acrobática del wicketkeeper Jordan Cox.
Saud Shakeel añadió otra capa de frustración para Inglaterra, colocando la bola una y otra vez justo fuera del alcance de los fielders y superando las 2.000 carreras en tests. Parecía el ancla ideal para rematar la remontada. Pero también él cayó ante un bouncer de Archer, intentando proteger la cabeza, por 29. Con su salida, Pakistan perdió a su último bateador reconocido en 306-6.
En ese punto, la lógica decía que el resto sería un trámite. Unos cuantos overs, unos cuantos wickets, una ventaja inglesa todavía cómoda y la serie lista para el 3-0. La lógica, ese viejo recurso del cricket, volvió a equivocarse.
Atkinson, Archer y un ataque bajo presión
Gus Atkinson, que llegaba al día con solo un wicket en toda la serie, pareció recuperar el pulso con dos golpes rápidos: Ghazi Ghori cayó en 312 y Mohammad Imran en 318. Pakistan aún estaba a dos carreras de obligar a Inglaterra a batear de nuevo.
Entonces, Razaullah “rompió la fiesta”. Cada seis suyo fue un recordatorio de que, por muy dominante que haya sido un ataque, la confianza puede resquebrajarse en cuestión de minutos. Archer, que había intimidado a Shakeel, terminó siendo castigado; Atkinson, recién recompuesto, volvió a sufrir; el plan de Inglaterra para cerrar la entrada se desmoronó ante un No.9 que jugó como si llevara toda la vida en el circuito internacional.
Cuando Abbas cayó, la asociación de 121 para el noveno wicket ya había entrado en los libros. Cuando Razaullah fue stumped por 81, el trabajo estaba hecho: 449 en total, una ventaja de 129, un vestuario paquistaní revitalizado y un público local que pasó de la expectativa del paseo al murmullo de la preocupación.
Un último día con cuentas pendientes
La ecuación es sencilla, pero el contexto la complica: Inglaterra necesita 130 carreras para cerrar un 3-0 que parecía inevitable al inicio del test. Pakistan, que hace una semana estaba en estado de emergencia, tiene ahora la oportunidad de convertir una serie humillante en un punto de inflexión.
El cuarto día no decidirá un trofeo, pero puede decidir algo más profundo: si esta explosión en Edgbaston fue un arrebato aislado… o el primer aviso de que, con un pasaporte recién sellado y un swing descomunal, un No.9 llamado Razaullah acaba de cambiar la conversación sobre el cricket de Pakistan.






