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QPR crece con optimismo y sin euforia

El arranque de temporada de Queens Park Rangers invita al optimismo, pero no a la euforia. Ese es el mensaje firme de Ian McCullough, periodista y aficionado de QPR, que ve señales claras de progreso… con matices.

El último ejemplo llegó en el fin de semana, en el campo de Blackburn. QPR se llevó el partido, y para McCullough la clave no estuvo solo en el once inicial, sino en algo que el club no tenía hace muy poco: fondo de armario.

“En Blackburn ganaron el partido por la fuerza del banquillo”, subraya.

Esa es, para él, la gran diferencia con la campaña pasada. Ahora el técnico mira hacia atrás y encuentra calidad real, alternativas que cambian partidos y sostienen el ritmo cuando las piernas empiezan a pesar. Ahí, insiste, se nota que el club ha dado un paso adelante.

Pero el buen inicio no borra el contexto. McCullough pone el freno de mano con la misma claridad con la que elogia el crecimiento del equipo. Recuerda que QPR se ha medido, de momento, a rivales a los que, por historia y exigencia, está obligado a mirar de frente: Blackburn, Portsmouth y Bolton.

Son partidos que un QPR ambicioso debe apuntar en la columna de victorias. Y ahí introduce su advertencia: si hubieran perdido alguno de esos encuentros, las dudas habrían brotado de inmediato. Las preguntas, dice, habrían sido inevitables.

El mensaje es nítido: QPR ha mejorado, compite mejor y tiene un banquillo que marca diferencias. Pero el verdadero examen todavía no ha llegado. El entusiasmo puede esperar; la temporada, no.