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Protesta antiinmigración en Portsmouth: confusión con la selección sub-19 de Pakistán

Un grupo antiinmigración convoca una protesta… y descubre que el “objetivo” es la selección sub-19 de Pakistán

La escena, en cualquier otra circunstancia, habría rozado lo cómico. En Portsmouth, una ciudad todavía en tensión tras un fin de semana marcado por la llegada de migrantes en patera, un grupo de manifestantes antiinmigración se plantó a las puertas de un hotel convencido de que dentro se alojaban solicitantes de asilo.

No era así. Era la selección sub-19 de críquet de Pakistán.

De la alarma en redes a la disolución en cinco minutos

El lunes, con los ánimos aún encendidos por la jornada anterior, comenzaron a circular en redes imágenes de un autobús y de varios jóvenes asiáticos entrando en el Marriott Hotel de la ciudad. Para los agitadores locales, bastó esa combinación para encender otra vez la mecha.

Los manifestantes regresaron a la calle. Entre ellos, George Madgwick, líder de Reform UK en el consejo del condado de Hampshire, que fue llamado al lugar para “ver qué estaba pasando”. Al llegar, pidió explicaciones a la dirección del hotel. La respuesta desmontó toda la construcción que se había levantado en internet.

Era el equipo sub-19 de Pakistán. Nada de solicitantes de asilo, nada de “oleadas” migratorias alojadas en secreto.

Madgwick relató después que el propio entrenador del conjunto paquistaní salió a hablar con él y le mostró pruebas de que se trataba de la selección juvenil de críquet. Con esa información, el político se dirigió a la multitud, de entre 40 y 50 personas, y les explicó la situación. La reacción fue inmediata: aceptaron la explicación y se marcharon. En cuestión de cinco minutos, la protesta se había evaporado.

El propio Madgwick expresó que se sentía satisfecho por haber contribuido a rebajar la tensión, aunque aprovechó para cargar contra el Gobierno y justificar la desconfianza de los vecinos, presentándolos como gente que “solo quiere proteger la ciudad que ama”.

Un fin de semana en ebullición

Lo ocurrido frente al hotel no se entiende sin el contexto de las horas previas. El domingo, Portsmouth había sido escenario de una protesta de gran tamaño tras la llegada de una patera con alrededor de 140 personas al puerto de Eastney. Un grupo de individuos vestidos de negro, con estética de justicieros callejeros, intentó bloquear las calles alrededor del puerto para impedir que los recién llegados abandonaran la zona.

La respuesta política fue tajante. Un portavoz del primer ministro, Andy Burnham, calificó la actuación de los manifestantes como “intimidatoria y matonil”, mientras el propio Burnham prometía frenar lo que definió como “la política del veneno filtrándose en nuestras calles”. La policía acabó con la concentración en la madrugada del lunes, tras obtener una orden de dispersión y amenazar con detenciones.

Con ese clima, cualquier imagen que pudiera interpretarse como “nuevas llegadas” actuó como un detonante. Esta vez, el objetivo equivocado fueron unos adolescentes que solo estaban en la ciudad para jugar al críquet.

Alerta antirracista y preocupación en el críquet

El episodio encendió también las alarmas entre los colectivos antirracistas. Un portavoz de Stand Up to Racism, en declaraciones a la prensa local, advirtió del peligro de permitir que grupos racistas se organicen y salgan a la calle cada vez que sospechan de “cualquier grupo de personas no blancas”. Lo definió sin rodeos: “Es racismo en acción y tiene que parar”.

El mundo del críquet reaccionó con preocupación. La England and Wales Cricket Board se puso en contacto con la Pakistan Cricket Board para comprobar el estado anímico y la seguridad de los jóvenes jugadores, y abrió una revisión de las medidas de protección para el resto de la gira del equipo sub-19.

La selección paquistaní venía de disputar un Test de cuatro días ante England Under-19, que perdió por solo 10 carreras, y tiene programado un partido de un día este miércoles en Arundel, a unos 40 kilómetros de Portsmouth. El último encuentro de la serie, también en formato ODI, está fijado para el sábado en Guildford. Mientras tanto, la selección absoluta masculina de Pakistán se encuentra en el país disputando el tercer y último Test ante Inglaterra en Edgbaston.

Un tour pensado para formar a jóvenes talentos y darles experiencia internacional ha quedado marcado por una escena que nada tiene que ver con el deporte: un grupo de chavales que bajan de un autobús, listos para competir, convertidos por unos minutos en diana de un clima político envenenado. La gira seguirá, los partidos se jugarán. La pregunta es si la próxima vez que un autobús con jugadores extranjeros llegue a un hotel británico, bastará un rumor para volver a encender la calle.