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Portsmouth refuerza su plantilla con doce fichajes y retos por delante

El mercado ya está cerrado y en Portsmouth se respira algo parecido a la satisfacción. No euforia, pero sí convicción. Richard Hughes, director deportivo del club, mira al vestuario que ha ayudado a construir y ve un grupo más caro, más profundo y, sobre todo, más ambicioso.

Doce fichajes en un solo verano. Una sacudida total al plantel. El club ha trabajado con un presupuesto más alto que en años anteriores y eso se ha notado en las operaciones clave: las cantidades desembolsadas por el delantero Marko Milovanovic y el centrocampista Rocco Shein superan por sí solas todo el gasto del verano pasado. Una declaración de intenciones.

Hughes, sin embargo, no vende una historia perfecta. El propio dirigente admite que el mercado ha sido áspero, incómodo, exigente.

“Estoy satisfecho con gran parte del trabajo que se ha hecho”, explicó en BBC Radio Solent. “Ha sido una de las ventanas más desafiantes que hemos tenido y eso se ha repetido en todo el mercado, por las dificultades para reclutar para Championship”.

El mensaje es claro: no ha sido sencillo fichar al perfil adecuado para el siguiente escalón competitivo. Pero el director deportivo cree que la inversión tiene sentido cuando se mira al vestuario en conjunto. Hay competencia en casi todas las posiciones. Hay alternativas. Hay fondo de armario.

Un grupo caro… que aún debe encajar

Hughes sabe que la foto fija de septiembre no será la misma en unos meses. Lo que le intriga es ver cómo evoluciona este grupo cuando el calendario apriete y los automatismos empiecen a aparecer.

“Estoy deseando ver dónde llega este grupo cuando se sientan más cómodos entre ellos y hayan jugado unos cuantos partidos más”, apuntó.

No suena a tópico: con doce caras nuevas, el reto ya no es solo haber fichado bien, sino ensamblar todo eso sobre el césped.

El director deportivo insiste en la idea de profundidad. “En general estoy muy satisfecho con el trabajo que hemos hecho y con la fuerza en profundidad que hemos añadido al grupo, soy optimista respecto a dónde podemos llegar con esta plantilla”. Optimismo, sí, pero apoyado en algo tangible: más calidad y más competencia interna que en veranos anteriores.

El reverso del mercado: salidas sin ingreso

No todo ha sido brillante. Mientras Portsmouth empujaba fuerte en las entradas, se atascaba en un punto clave para cualquier planificación: las ventas.

El club no logró sacar rédito económico de varios jugadores que habían quedado fuera de los planes deportivos y buscaban una salida. Andre Dozzell y Luke Le Roux se marcharon de Fratton Park sin dejar un solo euro en caja. Especialmente doloroso en el caso del sudafricano.

Portsmouth había pagado alrededor de 1 millón por Le Roux el año pasado. Llegó como apuesta de presente y futuro, empezó la temporada con protagonismo, pero poco a poco fue cayendo en el orden de preferencias de John Mousinho hasta quedarse en solo 14 apariciones ligueras. Demasiado poco para una inversión así.

A comienzos de septiembre, el club anunció un acuerdo mutuo para rescindir su contrato. Fin abrupto a una etapa que nunca terminó de arrancar. Esta misma semana, el centrocampista ha encontrado destino en la primera división belga con Cercle Brugge. Dozzell, por su parte, ya había firmado este verano por DC United en la MLS, también sin dejar traspaso.

Hughes asume la responsabilidad

En este punto, Hughes no se esconde. Sabe dónde apuntan las críticas y no intenta desviarlas.

“Con la situación de Luke, todo el mundo tendrá razón al señalar a mí, a John y al departamento de reclutamiento”, reconoció.

“Es algo que tenemos que asumir y cargar con ello; fue algo que no funcionó por nuestra parte y no funcionó para Luke en el campo”.

El plan era claro: encontrar una salida permanente que permitiera recuperar parte de la inversión. El mercado, sin embargo, no ofreció esa vía. “Queríamos una solución permanente para que pudiera irse y esa opción no se presentó”, admitió Hughes. El club, al final, optó por la ruptura pactada.

No hay excusas. Sí una promesa interna: “Tomaremos aprendizajes de esto y nos aseguraremos de que no vuelva a suceder”. El mensaje va hacia dentro, pero también hacia fuera. Portsmouth quiere que se le vea como un club que ficha con criterio… y que también sabe vender.

La plantilla ya está cerrada, la inversión está hecha y las dudas sobre algunas operaciones no desaparecerán hasta que la temporada dé su veredicto. Hughes, de momento, se agarra a lo que ve en el día a día: un grupo más fuerte, más amplio y con techo por descubrir. Ahora le toca al césped justificar cada libra gastada.