Pierre Gasly conquista Monza con una pole espectacular
Pierre Gasly volvió a convertir Monza en su santuario. Cuatro años después de su inolvidable victoria con el equipo filial de Red Bull, el francés firmó una pole sensacional con Alpine en el Gran Premio de Italia, batiendo por solo 0.060 segundos al Mercedes de George Russell en una clasificación tan caótica como fascinante.
Oscar Piastri colocó su McLaren en tercera posición, por delante de los Ferrari de Charles Leclerc y Lewis Hamilton, que no pudieron transformar en tiempos la prometida mejora de su nuevo motor. Max Verstappen, con un Red Bull incómodo y una sesión plagada de pequeños errores y tráfico mal calculado, se quedó en un discreto sexto puesto. Lando Norris, atrapado en el desorden final, no pasó del noveno lugar.
Y en medio de todo, la historia de Gasly.
De un varapalo en los despachos a la gloria en la pista
El contexto no podía ser más enrevesado. Apenas un día antes, la FIA le había arrebatado el tercer puesto del Gran Premio de Mónaco tras la decisión del Tribunal de Apelación de reinstaurar una sanción recibida en junio. Un golpe duro, de esos que suelen dejar cicatriz.
En lugar de hundirse, Gasly respondió con una de las vueltas más brillantes de su carrera. Desde la Q1 se le vio cómodo, agresivo, siempre encontrando algo más en cada intento. Sesión tras sesión, fue limando centésimas hasta clavar una vuelta final que nadie pudo igualar.
“Ha sido increíble. Una clasificación increíble. Desde la primera vuelta en la Q1 me sentí muy bien en el coche, intentando mejorar un poco en cada sesión”, explicó el francés, que a sus 30 años por fin se quita la espina de una pole que llevaba nueve años persiguiendo. Ganó aquí su primera carrera. Ahora, también aquí, llega su primera pole.
El dato subraya la dimensión del logro: ningún francés había salido primero en un gran premio desde Jean Alesi con Benetton, también en Monza, en 1997.
Russell pierde una ocasión de oro
La pole parecía un trámite para George Russell. Su compañero en Mercedes, Kimi Antonelli, líder del campeonato, arrastraba una penalización de 30 posiciones en parrilla por montar un nuevo motor. El británico tenía la mesa servida para dar un bocado serio a la clasificación general.
El plan de Mercedes fue claro: Antonelli haría de “liebre”, dando rebufo a Russell durante buena parte de la sesión. Pero el guion se torció. No solo apareció un Alpine inesperado por delante, sino que la ventaja de Russell sobre Piastri se quedó en unas escasas 0.12 segundos.
El propio Russell explicó uno de los momentos clave: comenzó su última vuelta demasiado cerca de Verstappen, que dejó pasar a Antonelli antes de la Parabólica para no tirar del grupo en aire limpio. El británico se encontró de repente con un hueco mal calculado y un rebufo que no llegó en el momento ideal. Terminó segundo, con la sensación de que había dejado escapar algo más que una pole.
Aun así, saldrá desde una posición privilegiada para atacar la carrera, con su gran rival condenado al fondo de la parrilla.
Piastri se reivindica, Norris paga la factura
Para Oscar Piastri, el tercer puesto sabe a alivio. Venía de varias carreras complicadas, sin ritmo ni resultados a la altura de su inicio de temporada. En Monza, el australiano se reencontró con su mejor versión, y lo hizo con una vuelta fuerte a la primera, sin margen para correcciones posteriores.
En el último intento de la Q3 lideraba el grupo, con Norris pegado a su estela. Mala posición en un circuito donde el rebufo lo es casi todo. Piastri intentó forzar la frenada en la primera chicane, apuró demasiado y terminó bloqueando neumáticos, yéndose recto a la escapatoria. Sesión terminada para él.
Ese error arruinó también la vuelta de Norris, que llegó retrasado al primer sector, ya con cuatro décimas perdidas. Nunca pudo recuperarlas. De una posible mejora, pasó a caer hasta la novena posición. Un pequeño fallo delante, un gran castigo detrás.
Ferrari se desinfla ante su gente
Ferrari llegó a la clasificación con la sensación de poder pelear por la pole. Motor nuevo, estimado en una ganancia de una décima por vuelta, y buenas sensaciones en los entrenamientos. Pero cuando tocó ponerlo todo sobre la mesa, el coche rojo no estuvo.
Hamilton se salvó por la mínima en la Q2: solo 0.001 segundos le separaron de Gabriel Bortoleto, que vio cómo se le escapaba la eliminación del británico por el margen más cruel posible. El inglés no pudo contener la frustración en la radio al ver lo cerca que había estado del desastre.
En la Q3, Leclerc fue cuarto en sus dos intentos, sin capacidad para acercarse a los tiempos de Gasly y Russell. Hamilton, noveno tras su primera vuelta, mejoró en el segundo intento, pero solo lo suficiente para situarse a 0.007 de su compañero, quinto definitivo. Ni con motor nuevo, ni con el empuje de Monza, Ferrari encontró el ritmo que prometía.
Alpine, de la nada al escaparate
El contexto hace aún más llamativa la pole de Gasly. Alpine llegó a 2025 tras una temporada anterior desastrosa, terminando última en el campeonato. La decisión estratégica fue drástica: bajo la influencia del asesor ejecutivo Flavio Briatore, Renault decidió cerrar su programa de motores y pasar a montar unidades de potencia Mercedes, al tiempo que sacrificaba el desarrollo del coche de 2025 para centrarse por completo en el nuevo reglamento de este año.
El inicio de temporada fue esperanzador, con el equipo dando un salto hacia la zona alta de la zona media. Después, la realidad volvió a ponerlos en su sitio: mientras otros equipos traían mejoras, Alpine empezó a perder terreno.
Las piezas nuevas estrenadas en Zandvoort no parecieron, en un primer vistazo, un salto revolucionario. Gasly solo pudo ser undécimo en clasificación allí. Nada hacía pensar en un golpe sobre la mesa como el de Monza. Pero el francés se mostró fuerte desde los libres, cómodo, confiado, siempre en la parte alta de la tabla.
Ni dentro del propio equipo creían estar en posición de luchar por la pole en igualdad de condiciones. Y, sin embargo, ahí está el Alpine, primero en la parrilla del templo de la velocidad.
“Ha superado todas nuestras expectativas”, admitió Gasly. En un piloto que ha vivido casi toda su carrera atrapado en la zona media, incluso cuando tuvo su oportunidad en Red Bull en 2019 antes de ser devuelto a Toro Rosso, la frase suena a reivindicación.
Vive en Milán, habla italiano con la grada de Monza y ahora volverá a mirar el semáforo del domingo desde la primera posición. La primera victoria llegó aquí. La primera pole también. La pregunta ya no es si Gasly merece otra oportunidad en la élite. La cuestión es cuánto tiempo más podrá el paddock ignorar lo que está haciendo con un Alpine que, hace solo un año, parecía condenado al anonimato.






