Pelicans 2024-25: evolución y desafíos
Los Pelicans llegan a la nueva temporada con un mensaje claro, casi desafiante: repetir bloque y exigir evolución. Vienen de un 26-56, undécimos del Oeste y sin rastro de postemporada, pero el front office ha decidido no dinamitar nada. Ajustes, sí; revolución, no.
Las incorporaciones de AJ Johnson, Bennedict Mathurin, Jaron Pierre Jr. y Trendon Watford son refuerzos interesantes, pero no cambian el eje del proyecto. La verdadera presión recae sobre los que ya estaban. Tienen que dar un salto. Ahora.
Fears y Queen, el futuro inmediato
En ese contexto, dos nombres sobresalen como faro del futuro: Jeremiah Fears y Derik Queen. Sus temporadas de novato dejaron destellos suficientes como para que en New Orleans los vean ya como algo más que promesas. Este curso deben reclamar minutos, jerarquía y balón.
La organización los ha colocado en el centro del proyecto. No lo dicen con grandes declaraciones, lo muestran con sus decisiones: sin grandes fichajes, sin veteranos que tapen su progresión. Si Fears y Queen responden, la temporada puede girar hacia algo mucho más ilusionante de lo que sugeriría el balance del año pasado.
Si no lo hacen, el techo de este grupo vuelve a parecer el mismo: competitivo a ratos, pero lejos de la élite del Oeste.
Zion, salud y urgencias
Todo lo que rodea a los Pelicans pasa, inevitablemente, por Zion Williamson. Su impacto en la pintura sigue siendo devastador: fue tercero de la liga en intentos de campo en la zona (791) y convirtió un 60,3% de esos tiros, por encima de la media de la NBA (57,8%) y su mejor registro en los últimos tres años.
El problema es que el resto del equipo no acompañó. New Orleans lideró la liga en porcentaje de tiros intentados en la pintura (58%), pero acabó como el segundo peor equipo en acierto en esa zona: apenas un 55,4%. Tres nombres ilustran el problema: Herbert Jones, Micah Peavy y Jordan Poole estuvieron por debajo del 50% en la pintura con al menos 100 intentos.
La llegada de Bennedict Mathurin no soluciona de golpe esa ineficacia interior. En su carrera, el escolta ha firmado un 51,5% en la pintura, un dato correcto pero no dominante. Su valor llega por otra vía: la capacidad de forzar faltas y vivir en la línea de tiros libres, un recurso que puede maquillar muchas posesiones torcidas y mejorar la eficiencia global del ataque.
Mientras tanto, el gran interrogante sigue siendo el de siempre: ¿puede Zion encadenar una temporada completa, o al menos cercana a ello? Si lo hace, el techo competitivo cambia. Si no, los Pelicans volverán a vivir al borde del abismo deportivo y de la paciencia.
Dejounte, Mathurin y el reloj del mercado
En los finales apretados, la responsabilidad recaerá en un núcleo muy concreto: Trey Murphy, Zion, Dejounte Murray y el recién llegado Mathurin. Son los que tienen talento y carácter para decidir partidos.
Murray, en particular, entra en una temporada delicada. Si el equipo no arranca o se queda atrapado en la mediocridad, su nombre sonará con fuerza según se acerque la fecha límite de traspasos. Es un jugador con valor en el mercado, con experiencia y puntos en las manos. Para la franquicia, es un activo. Para el vestuario, un líder. Para la liga, un posible protagonista del invierno.
Si los Pelicans quieren evitar ese ruido, deberán ganar pronto y con cierta continuidad.
Herbert Jones, año de la verdad
Pocos casos intrigan tanto como el de Herbert Jones. Hace apenas unos años era uno de los defensores más respetados de la liga: brazos interminables, lectura de juego, versatilidad para cambiar en bloqueos y aguantar tanto a exteriores rápidos como a interiores más fuertes. En 2024 fue integrante del Primer Equipo All-Defense y pieza clave en la mejora del equipo.
Después, el crecimiento se frenó. Su impacto defensivo pareció bajar un peldaño y, en ataque, su talón de Aquiles se hizo más evidente: el triple. En las dos últimas temporadas ha caído a un 31% desde el perímetro, un porcentaje que condiciona quintetos y espacios.
Ahora tiene 28 años. Está, teóricamente, en su prime. Si hay un momento para un giro definitivo en su carrera, es este. Su valor real, tanto para los Pelicans como en un hipotético mercado de traspasos, se va a medir en estos meses.
Si Jones recupera su estatus entre los mejores defensores de la NBA y sube ese 31% exterior a un nivel respetable, New Orleans se coloca en una posición mucho más cómoda: un stopper élite que no castiga el spacing cambia por completo la ecuación.
Mosley, cultura y defensa
En los despachos, la gran apuesta tiene nombre propio: Mosley. El nuevo entrenador llega con la misión de ordenar, endurecer y acelerar el crecimiento de un grupo joven que pide estructura.
Su trabajo en Orlando le avala. Allí supo acompañar el desarrollo de Franz Wagner y Paolo Banchero, y construyó un equipo con identidad defensiva sólida. Eso es, precisamente, lo que le falta a estos Pelicans, que han cerrado las dos últimas temporadas entre los diez peores equipos de la liga en defensa.
Para Joe Dumars, presidente de la franquicia, el fichaje de Mosley es una decisión de peso. No se trata solo de un cambio de pizarra, sino de un intento explícito de cambiar la cultura interna. Si el técnico logra conectar con el núcleo joven y alinear egos, roles y exigencias, la siguiente fase será clara: sumar talento alrededor de una base ya consolidada.
Si no lo consigue, la franquicia se verá obligada a replantear, otra vez, los cimientos del proyecto.
Citas marcadas en el calendario
- 21 de octubre: Pelicans vs. Pacers Estreno de temporada con lectura inmediata: qué dirección toma el equipo y cómo se presenta Mathurin ante su antiguo club. El duelo entre Dejounte Murray y Tyrese Haliburton promete ritmo y control de tempos.
- 6 de noviembre: Pelicans vs. Timberwolves Zion Williamson frente a Anthony Edwards, dos números uno del Draft con trayectorias opuestas. Ant ya es la cara de una franquicia ganadora. Zion busca, por fin, continuidad. El contraste será inevitable.
- 18 de noviembre: Pelicans vs. Pistons Inicio de una serie de tres partidos ante Pistons, Thunder y Spurs. Un tramo que puede servir como termómetro temprano: si New Orleans quiere aspirar a algo más que sobrevivir, debe competir bien en este tipo de rachas.
- 29 de noviembre: Pelicans vs. Trail Blazers Zion y Ja Morant, el 1 y el 2 del Draft 2019, vuelven a cruzarse. Dos talentos generacionales intentando retomar el camino que se esperaba de ellos. Más que un partido, un espejo.
- 2 de febrero: Pelicans vs. Magic Mosley regresa a Orlando, la casa donde llevó a los Magic a tres apariciones consecutivas en Playoffs. Un examen emocional y táctico a mitad de curso.
La temporada se presenta como un juicio continuo: a la salud de Zion, al techo de Fears y Queen, al tiro de Jones, al liderazgo de Murray y a la mano de Mosley. New Orleans ha decidido no cambiar de guion. La pregunta es si este reparto está listo, por fin, para elevar la obra o si el próximo gran movimiento llegará desde el mercado y no desde la pista.






