Pegula supera a Fernandez y avanza a octavos del US Open
Jessica Pegula sigue aferrada a su gran anhelo: estrenar su palmarés en Grand Slam en casa. La tercera cabeza de serie reaccionó a tiempo en una noche peligrosa en Nueva York y remontó ante Leylah Fernandez por 1-6, 6-4 y 6-3 para meterse en la cuarta ronda del US Open.
No fue una victoria limpia. Fue una victoria de carácter.
En el Arthur Ashe Stadium, el mismo escenario donde Leylah Fernandez vivió su cuento de hadas hasta la final de 2021, la canadiense salió como si aún estuviera instalada en aquel torneo inolvidable. Agresiva, suelta, mandando con su zurda desde el primer intercambio. Pegula, en cambio, entró fría, desajustada, sin encontrar el timing ni la profundidad.
El primer set fue un monólogo. Fernandez gobernó con golpes profundos que empujaban a la estadounidense varios pasos por detrás de la línea de fondo, variando alturas, ritmos y ángulos. No dejó respirar a Pegula, que apenas pudo sostener un par de turnos de saque antes de ver cómo el parcial se le escapaba en apenas 30 minutos. 1-6. Un correctivo.
La respuesta de Pegula, sin embargo, llegó justo cuando el partido amenazaba con irse por la pendiente. Ajustó la dirección del resto, empezó a pegar más plano y a tomar la bola antes, y encontró por fin una rendija en el sexto juego del segundo set. Ahí firmó el break que cambió el tono del duelo.
Ese quiebre no solo modificó el marcador; cambió el lenguaje corporal. Pegula sostuvo un turno de saque clave a continuación, un juego largo, incómodo, en el que Fernandez volvió a apretar. La canadiense intentó la contraofensiva, se agarró a la pista, pero la estadounidense ya había encontrado un patrón más claro: menos errores, más peso de bola, más calma en los puntos largos. El 6-4 forzó el tercer set y encendió al público local.
El arranque de la manga definitiva fue una prueba de nervios. Pegula tuvo que salvar bolas de break en los primeros compases, momentos que habrían podido devolver el impulso a Fernandez. No se encogió. Arriesgó con el primer servicio, se animó a subir a la red y sostuvo.
La presión acabó cambiando de lado. Con 2-1, Pegula se lanzó sobre el saque de Fernandez, abrió la pista y forzó el error: un golpe ancho de la canadiense le entregó el 3-1 y, con él, el control emocional del partido. Desde ahí, la estadounidense jugó con más soltura, leyendo mejor las intenciones de su rival y castigando cada bola corta.
Fernandez buscó una última reacción, pero ya no encontraba la misma claridad en los golpes ni la misma frescura en las piernas. Pegula, en cambio, olió la oportunidad y no dudó. Cerró el encuentro con una volea de revés ganadora en el punto de partido, un gesto agresivo que resumió su mutación durante la noche: de jugadora a la defensiva a protagonista absoluta del tramo final.
El 6-3 del tercer set selló una remontada que vale algo más que un billete a octavos. Refuerza la etiqueta de candidata que la acompaña desde el inicio del torneo, pero también le recuerda que no hay margen para las desconexiones.
En la siguiente ronda la espera Sorana Cirstea, un examen distinto, menos eléctrico que el de Fernandez pero igual de peligroso si Pegula vuelve a conceder un arranque tan errático. La estadounidense ya ha demostrado que tiene recursos y temple para sobrevivir a un vendaval.
La cuestión es si podrá evitar el próximo.






