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Paul Scholes y la duda sobre Lammens: ¿es el portero que necesita el United?

Paul Scholes no acostumbra a envolver sus opiniones en celofán. Y esta vez, el mito del Manchester United ha apuntado directo a una de las posiciones más sensibles del equipo: la portería. El excentrocampista ha lanzado una advertencia seria sobre Lammens, el actual número uno de Old Trafford, y sobre lo que significa ocupar ese lugar en un club que presume la herencia de Peter Schmeichel y Edwin van der Sar.

Lammens, de 24 años, llegó el verano pasado desde Royal Antwerp por 21,7 millones de libras y, en tiempo récord, desplazó a Altay Bayindir para hacerse con el puesto en el once inicial. Un ascenso rápido, acorde a su potencial. Pero para Scholes, la pregunta no es si el belga es bueno. La pregunta es si es lo bastante bueno para un equipo que pretende volver a pelear por la Premier League.

“¿Qué equipo has visto ganar la Premier League sin un portero de primer nivel?”

Y dejó la duda flotando en el aire: “Lammens podría serlo, no lo sé, creo que el jurado todavía está deliberando, y a partir de ahí construyes desde la línea de cuatro”.

No es una crítica aislada ni un comentario al vuelo. Llega en un momento clave, con el United tratando de reconstruir su identidad bajo la dirección de Michael Carrick. El club intenta levantar un proyecto nuevo, pero Scholes mira hacia atrás, a las bases sobre las que se han edificado los grandes campeones recientes: solidez defensiva, un bloque fiable… y un guardián indiscutible bajo palos.

El excentrocampista profundizó en esa idea, casi como si estuviera trazando una hoja de ruta para Carrick. Recordó cómo Arsenal comenzó su propio proceso hace tres o cuatro años, reforzándose desde atrás hasta convertirse en uno de los equipos más firmes defensivamente del país. Para Scholes, el patrón es claro: “Necesitas un portero de primer nivel”.

El ejemplo está en los nombres que pronuncia: Alisson como piedra angular del Liverpool campeón, Raya consolidándose en el Arsenal, y los recuerdos gloriosos del propio United con Schmeichel y Van der Sar. Todos, en su opinión, porteros “brillantes, brillantes”. Para él, cualquier proyecto serio empieza en la portería. La duda es si Carrick debe esperar a que Lammens llegue a ese nivel… o salir al mercado en busca de alguien que ya esté ahí.

Del otro lado de la crítica está un joven portero que no se esconde. Lammens ha dejado claro desde su llegada que sueña con ser un pilar a largo plazo en Manchester y ganarse, con el tiempo, un lugar junto a los grandes arqueros de la historia del club. Sabe perfectamente dónde se ha metido: la exigencia brutal de la Premier League y el escrutinio constante de la prensa inglesa.

El propio Lammens lo explicó el año pasado, con una lucidez poco habitual para su edad: “Eso es Inglaterra. Si las cosas van mal, pueden enterrarte muy hondo, pero si van bien, te elevan hasta el cielo”. No se deja deslumbrar por los elogios ni por las comparaciones prematuras. “Me tomo eso con cautela, porque para que me mencionen en la misma frase que Schmeichel, voy a tener que demostrarme muchas más veces. Pero fue un cumplido muy bonito. Espero jugar aquí 10 años y ser importante, para que, como Schmeichel y Van der Sar, pueda dejar un legado”.

Sus palabras dibujan ambición, pero también conciencia del listón que debe alcanzar. Y ese listón ha vuelto al centro del debate tras el último derbi de Mánchester, un partido frustrante para el United y para su portero. Lammens no pudo evitar que Erling Haaland encontrara el camino al gol, y aunque la derrota fue un fracaso colectivo, la mirada de Scholes se detuvo en la portería. En noches así, sugiere, un guardameta verdaderamente élite puede marcar la diferencia.

Ahí es donde se endurece el juicio. Cada intervención de Lammens, cada salida, cada balón aéreo, cada mano dudosa o salvadora, quedará ahora sometida al filtro de ese veredicto: “el jurado todavía está deliberando”. No es solo una frase; es un marco. Condiciona la percepción, alimenta el debate, coloca una lupa permanente sobre el belga.

Para un portero joven, en el campeonato más exigente del mundo, el margen de error es mínimo. Lammens no solo debe ser correcto. Debe ser decisivo. Tiene que sumar puntos, sostener al equipo en las noches malas, transmitir la misma sensación de inevitabilidad que daban Schmeichel o Van der Sar cuando el rival se plantaba delante de ellos.

El reto es brutal, pero también es la oportunidad de su vida. Cada partido será una especie de examen oral ante la historia del club. Y en Old Trafford, la pregunta ya resuena en las gradas, en los estudios de televisión y en los vestuarios rivales: ¿está Lammens a la altura de la portería del Manchester United… o solo está calentando el sitio para el próximo gran nombre?