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Patrick Vieira y la ausencia de Sadio Mané en Senegal

Patrick Vieira necesitó apenas una rueda de prensa para sofocar el primer incendio de su etapa al frente de Senegal. La ausencia de Sadio Mané en su primera lista había levantado sospechas, rumores y teorías sobre una posible ruptura con la gran estrella del país. El técnico fue directo: no hay caso Mané, hay problema físico.

El nuevo seleccionador explicó que el delantero de Al-Nassr se queda fuera de los partidos ante Mozambique y Etiopía, clasificatorios para la Copa Africana de Naciones 2027, por molestias físicas, no por una decisión deportiva ni por un giro en su futuro internacional.

“Llamé a Sadio por teléfono y sufre un problema físico, por eso no estará con nosotros en esta concentración, pero probablemente estará presente en la próxima”, explicó el francés, según recogió el medio senegalés Seneweb.

Una frase, dos mensajes: calma para el vestuario y tranquilidad para un país que vive el fútbol con la piel a flor de juego.

Una primera lista sin su bandera

El impacto fue inmediato cuando se conoció la primera convocatoria de Vieira. Su estreno al frente de los “Leones de la Teranga” llegaba sin el hombre que ha sido emblema, líder y referencia de la mejor etapa de la selección senegalesa. El contexto, además, no ayudaba: nuevo seleccionador, nuevo ciclo y un calendario que ya aprieta con el arranque del camino hacia 2027.

La explicación llegó en su presentación oficial, apenas horas después de asumir formalmente el cargo. Vieira dejó claro que la decisión se tomó tras hablar directamente con Mané y que la puerta de la selección sigue abierta de par en par para el atacante.

“Elegí Senegal con el corazón”

Si la ausencia de Mané centraba las primeras preguntas, el otro gran tema era inevitable: por qué Senegal, por qué ahora. Vieira no esquivó el asunto económico y lo despejó con la misma contundencia.

“Mi elección fue una decisión que vino del corazón, y no por dinero”, subrayó.

En un fútbol donde los contratos pesan tanto como los escudos, el francés quiso marcar territorio desde el primer día: su apuesta es deportiva, emocional y de pertenencia.

Según relató, apenas necesitó una reunión para decir sí. La conversación con el presidente de la Federación Senegalesa resultó decisiva. “Desde la primera reunión que me unió con el presidente de la federación, acepté inmediatamente asumir este desafío”, confesó. Sin largas negociaciones, sin interminables rondas: una propuesta, una charla, una respuesta.

Una generación que invita a soñar

Detrás de ese “sí” rápido hay algo más que romanticismo. Vieira ve en Senegal un proyecto en ebullición, una generación lista para dar el salto definitivo. El técnico habló de un grupo “excepcional” a punto de explotar, un talento que encaja con su deseo de transmitir lo aprendido en la élite.

“Había una generación excepcional de jugadores a punto de emerger, y se me presentaba una verdadera oportunidad para poner mi experiencia de alto nivel a su servicio”, explicó.

No se trata solo de gestionar estrellas consolidadas, sino de moldear el relevo, de construir el siguiente equipo que mantenga a Senegal entre las grandes potencias africanas.

Su objetivo central, insistió, pasa por volcar esa experiencia acumulada como jugador y entrenador en un nuevo proyecto con los “Leones de la Teranga”, codo a codo con la federación. No habló de promesas vacías ni de títulos garantizados, sino de trabajo y de estructura.

Un proyecto que arranca sin su faro… por ahora

El arranque del ciclo Vieira llegará, por tanto, sin Sadio Mané sobre el césped, pero con su sombra presente en cada conversación. El técnico ha querido desactivar cualquier lectura de ruptura antes de que prenda. Mané no está, pero cuenta. Y, si se cumple el pronóstico del seleccionador, volverá en la próxima ventana internacional.

Senegal abre una nueva era con un campeón del mundo como guía en el banquillo y una generación hambrienta en el campo. El primer mensaje ya está lanzado: el corazón de Vieira late por estos colores. Falta por ver hasta dónde puede llevar a un grupo que no se conforma con haber tocado la cima de África una sola vez.