Ohio State se enfrenta a Memphis en su último examen antes de la B1G
El calendario no da tregua, pero pocas veces un partido de temporada regular llega tan cargado de contexto como el que afronta Ohio State este domingo. Bajo los focos del Jesse Owens Memorial Stadium, en Columbus, las Buckeyes reciben a Memphis a las 7 p.m., en lo que será su último duelo no conferencial antes de sumergirse de lleno en la Big Ten. El choque se podrá seguir en directo a través de B1G+, con entrada y estacionamiento gratuitos para la afición local.
Un arranque que ilusiona
Ohio State aterriza en la cita con un balance de 3-0-1 y la sensación de estar creciendo a toda velocidad. Su última exhibición, un 4-0 ante Princeton en casa, dejó algo más que tres puntos: dejó un mensaje.
Ese día, Mia Stevens firmó su primer gol como universitaria, culminando una asistencia precisa de Callie Tumilty. Un estreno soñado, en un equipo que ha encontrado múltiples vías para hacer daño.
La gran protagonista, sin embargo, fue Amanda Schlueter. La atacante se apuntó un doblete con un impacto demoledor: abrió el marcador en el primer minuto y lo cerró desde el punto de penal en el último. Un gol para romper el hielo, otro para sellar la goleada. Máxima eficacia.
Entre medias, Jadin Bonham se encargó de tejer el juego. Repartió dos asistencias, una en el primer tanto de Schlueter y otra en el gol de Elle Britt, confirmando que el equipo no depende de una sola figura para generar peligro.
Fortaleza atrás y un premio bajo palos
El brillo ofensivo no tapa lo que está ocurriendo en la otra área. Peighton Northrup sumó ante Princeton la tercera portería a cero de su carrera, con dos intervenciones seguras, bien arropada por una zaga que apenas permitió dos remates a puerta en todo el encuentro.
Ese control defensivo no es un accidente. El bloque de las Buckeyes se ha mostrado compacto, agresivo en la presión y muy disciplinado en la protección del área. El reconocimiento no tardó en llegar: Northrup fue nombrada recientemente B1G Goalkeeper of the Week, un premio que respalda su momento de forma y la solidez colectiva.
Un duelo con cuentas pendientes
El partido del domingo será apenas el segundo enfrentamiento histórico entre Ohio State y Memphis. El precedente, en 2023, cayó del lado de las Tigers. Aquella derrota quedó marcada y añade un punto de picante a la noche en Columbus.
Ohio State llega con un registro de 2-1-1 ante rivales que actualmente militan en la American Conference, un dato que habla de competitividad, pero también de margen de mejora. Memphis, por su parte, aterriza con un 2-2-1 en este inicio de temporada, capaz de lo mejor y todavía en busca de regularidad.
No se trata solo de un cruce entre conferencias. Memphis es el único representante de la American Conference presente en el Top 25 del IWSOC Coaches’ Poll. Un sello de respeto nacional que convierte el choque en un examen real para medir el techo inmediato de las Buckeyes.
Un Top 10 que obliga
El contexto clasificatorio añade otra capa. Ohio State figura esta semana en el puesto número 8 del ranking de entrenadores, su mejor ubicación desde octubre de 2024. No es un detalle menor: el programa ya suma 47 victorias ante equipos del Top 25, una estadística que respalda su peso histórico en este tipo de escenarios.
Con ese cartel, cada partido deja de ser simplemente “uno más”. El margen de error se reduce, la exigencia se dispara y el último amistoso de lujo antes de la Big Ten se convierte en una prueba de carácter.
Es el tipo de noche en la que un equipo puede consolidar su candidatura o dejar dudas antes de entrar en la parte más dura del calendario. Bajo las luces del Jesse Owens Memorial Stadium, con la grada abierta y la confianza en alza, la pregunta es clara: ¿confirmará Ohio State su condición de aspirante serio o permitirá que Memphis vuelva a aguarle la fiesta?






