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El nuevo Arsenal: fondo de armario y oportunidades

El nuevo Arsenal ya no vive al límite. Vive de su fondo de armario.

Durante años, el margen de error fue mínimo. Un par de lesiones en puestos clave y la temporada se tambaleaba. Hoy, el panorama es otro: casi cada posición tiene dos soluciones fiables, muchas de ellas con fútbol grande en las piernas y otras con una juventud que ya no se asusta ante los focos.

Olivia Smith es el ejemplo perfecto. Tres temporadas de fútbol senior de altísimo nivel, incluida una 2025-26 en la que cargó con el peso de un gran traspaso sin que le temblaran las piernas. Smilla Holmberg llega con un recorrido similar y el aval de una Eurocopa con Suecia, donde disputó una hora en el cruce de cuartos ante Inglaterra. Lisa Baum aterriza con menos bagaje internacional que ellas, sí, pero lleva compitiendo a nivel absoluto desde los 15 años. No es una promesa, es una profesional precoz.

Un blindaje casi total… con una fisura en el centro de la zaga

En medio de tanta abundancia, hay un punto rojo en el mapa: el centro de la defensa. Leah Williamson no termina de encadenar meses de plena disponibilidad y la larga recuperación de la rotura de cruzado de Katie Reid mantiene la zona en tensión. Si la capitana de Inglaterra vuelve a caer, las únicas centrales puras serían Lotte Wubben-Moy y Steph Catley.

Es el único “y si” serio en una plantilla que, por lo demás, impresiona por profundidad y calidad. Y que, para la grada de Arsenal, invita a algo más que al optimismo: huele a oportunidad.

El fin de la dependencia extrema

Ese salto de nivel era imprescindible. Arsenal ha vivido demasiado tiempo pendiente de la salud y el estado de forma de unas pocas elegidas. En el centro del campo, el caso más evidente: Kim Little y Mariona Caldentey. Cuando faltaba una de las dos, la caída de prestaciones la temporada pasada fue notable. Y sostener un proyecto de títulos sobre esa cuerda floja es un riesgo, más aún con Little ya con 36 años.

La dirección deportiva ha atacado el problema de frente con dos nombres de peso: Georgia Stanway y Geraldine Reuteler. Dos fichajes que no sólo elevan el techo técnico, también reparten responsabilidades y minutos, algo clave para que el equipo llegue entero a primavera.

La misma historia se repetía con Alessia Russo. Arsenal y la selección de Inglaterra han exprimido al límite a una delantera que, pese a esa carga brutal, ha logrado mantenerse lejos de las lesiones. Un mérito que habla de su profesionalidad y del trabajo invisible fuera del césped. Aun así, el plan no podía seguir dependiendo de que Russo lo jugara casi todo.

Ahora no será así. La llegada de Selina Cerci se suma a la presencia de Stina Blackstenius y de Michelle Agyemang —esta última todavía en fase de recuperación de una rotura de cruzado— para conformar un grupo de delanteras capaz de sostener una rotación real. Russo, por fin, podrá descansar sin que el equipo pierda filo.

Libertad en el ‘10’ y un centro del campo camaleónico

El mercado también ha destapado una nueva vía en la mediapunta. Frida Maanum ha sido la dueña habitual del puesto de ‘10’, en un carril donde ni la ya salida Victoria Pelova logró asentarse ni los experimentos con Kyra Cooney-Cross ofrecieron las respuestas esperadas. Rosa Kafaji, incorporada en 2024, también ha salido este verano rumbo a London City Lionesses, lo que parecía estrechar las opciones.

En realidad, las ha multiplicado. Reuteler, Little, Caldentey y Stanway pueden actuar más adelantadas, mientras que Maanum tiene la capacidad de retrasar su posición y organizar desde más atrás. Ese abanico permite a Arsenal jugar con combinaciones distintas según el rival, el momento de la temporada o la necesidad de repartir esfuerzos. Un centro del campo que rota no sólo para descansar, sino para atacar mejor los puntos débiles del contrario.

Todo ello se suma a una base ya ganadora. Con Slegers en el banquillo, el equipo ha levantado la Champions League y se ha plantado en semifinales en la defensa del título, confirmando que el nivel competitivo no es una promesa, sino un hecho.

Fichajes de élite y un contexto que se abre

La lista de incorporaciones habla por sí sola. Ona Batlle es una lateral de talla mundial. Stanway figura entre las mejores centrocampistas del planeta. Cerci ha marcado más goles en la Bundesliga en las dos últimas temporadas que cualquier otra futbolista. Reuteler dejó su calidad a la vista de todos en la Euro 2025. Y Baum se presenta como un proyecto ilusionante tanto para el presente como para el futuro inmediato.

El entorno también cuenta. Man City, vigente campeón de la WSL, merece todos los elogios, pero su título llegó en una campaña sin la carga de la Champions League. Este curso, con Europa de vuelta en su calendario, el desafío cambia por completo.

Chelsea, dominador absoluto con seis ligas consecutivas antes del éxito de City, viene de su peor temporada en siete años en la WSL. La plantilla mantiene talento de sobra, pero hay interrogantes en varias zonas del campo y un historial reciente de lesiones que ya les pasó factura, vaciando el banquillo en los momentos clave.

Manchester United, tras un verano discreto y la sorprendente salida de su entrenador Marc Skinner, no se perfila como una amenaza inmediata. Y el ambicioso proyecto de London City Lionesses, por más que haya logrado atraer a una doble ganadora del Balón de Oro como Alexia Putellas, parece todavía a un paso de poder discutir seriamente el título.

El gran objetivo pendiente

En ese escenario, Arsenal se presenta con algo que pocos pueden presumir de tener: una plantilla fuerte en casi todas las líneas, perfiles versátiles que permiten cambiar de plan sin cambiar de identidad y la experiencia reciente de saber cómo se gana en las noches más grandes.

Ya han conquistado Europa. Ahora, el reto es doméstico. La misión es clara y concreta: volver a levantar la WSL por primera vez desde 2019. La pregunta ya no es si tienen plantilla para hacerlo, sino si serán capaces de gestionar la abundancia con la misma precisión con la que antes sobrevivían a la escasez.