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Nottinghamshire lucha en Hove con Hutton como héroe

En un County Ground gris, húmedo y bajo focos encendidos desde primera hora, Nottinghamshire pasó casi todo el día a la defensiva. Solo al final, con la luz cayendo y el nuevo balón algo más dócil, Brett Hutton y Tom Giles encontraron una rendija por la que escapar.

El vigente campeón cerró el primer día del duelo de Division One del Rothesay County Championship en Hove con 232-9, una cifra que dice menos de lo que costó cada una de esas carreras. Sussex, pese a su sanción de 12 puntos y con la vista puesta en repetir el cuarto puesto del curso pasado, sometió a los visitantes con un ataque de seamers disciplinado, paciente y sin concesiones.

Hutton rescata a Notts

La jornada pertenece a los lanzadores de Sussex, pero la historia la escribió Hutton. Entró con Nottinghamshire tambaleándose y se quedó más de dos horas y media en el centro. Terminó con 59* de enorme valor, cincuenta alcanzados tras 112 bolas de pura resistencia, hojas de ruta claras y nada de florituras.

Su asociación de noveno wicket con Giles, 74 carreras que cambiaron el tono de la tarde, fue el único tramo en el que los campeones parecieron realmente cómodos. Giles, sólido y compacto para 32, cayó justo antes del cierre, bowleado por un nip-backer de Tom Price que le ganó la espalda y devolvió algo de impulso a Sussex.

Hasta entonces, el día había sido una larga persecución de aire para Nottinghamshire.

Sussex huele sangre desde el inicio

Haseeb Hameed perdió el sorteo por sexta vez consecutiva. Lo mandaron a batear bajo un cielo pesado, con nubarrones, humedad y swing desde la primera pelota. El pitch ofrecía poco movimiento de seam, pero la bola se movió en el aire durante horas, sobre todo antes del almuerzo.

Durante 14 overs, Hameed y Ben Slater parecieron haber domado el peligro. 47 sin wicket, defensa ortodoxa, selección de golpe sobria. Nada hacía presagiar lo que venía.

El capitán fue el primero en ceder. Jugó lejos del cuerpo, algo que raramente perdona un seamer en Hove, y encontró el guante bajo de Charlie Tear en slip tras un envío de Price. El pacer, que disputaba su primer partido de Championship desde mediados de junio tras problemas físicos en su estreno en el club, volvió a sentirse parte del escenario grande.

Apenas se anotaron seis carreras en los cinco overs posteriores. Ari Karvelas apretó el lazo: solo cuatro carreras en seis overs, línea y longitud casi de manual. La presión se acumuló.

Slater, que había pasado la barrera de las 10.000 carreras en first-class cricket durante su 21, resistía con oficio. Pero Sean Hunt regresó al ataque y necesitó solo cuatro bolas para derribarlo. El zurdo lanzó angulado hacia él, Slater empujó hacia delante y la bola besó el borde del bate camino de Tom Clark, seguro abajo en second slip.

La tercera pieza en caer fue Freddie McCann. Otro zurdo, esta vez Jaydev Unadkat, lo expuso por falta de pies y John Simpson no falló detrás de los stumps. Con ese wicket, Unadkat alcanzó un hito mayor: el número 500 en su carrera de first-class. Una cifra que encaja con la autoridad con la que manejó la nueva bola.

Lluvia, respiro breve y golpe a Clarke

La lluvia llegó justo antes del almuerzo y se perdieron 13 overs. Para Nottinghamshire fue casi un alivio. A la vuelta, Joe Clarke y Jack Haynes parecieron encontrar una franja de calma. 36 carreras en ocho overs, toques más fluidos, algo de iniciativa.

El respiro duró poco.

Unadkat, con la bola algo más vieja, atacó más pleno. Una entrega más adelantada, que enderezó al final, bastó para que Haynes tocara de nuevo hacia second slip. Otro wicket, misma zona, mismo mensaje: no había margen de error.

El golpe grande llegó después. Karvelas, impecable en todo el día, se quedó con el wicket que todos querían: Clarke, máximo anotador de la división esta temporada. El bateador había hecho lo más difícil. Llegó a 36, superó la barrera de los 1.300 runs en el Championship, parecía instalado para una entrada larga.

Y entonces, una sola desconexión. Un outswinger de Karvelas, invitación al drive. Clarke extendió el golpe, pero el timing no fue el de costumbre. Directo a extra cover. En ese momento, el griego presentaba unas cifras que resumían su dominio: 14-7-12-1. Casi ascético.

Un ataque sin respiro

La caída de Clarke abrió la puerta a un nuevo mini-colapso. Mitch Hay, que había sido perdonado en uno, volvió a atacar un outswinger, esta vez de Price. Tear, otra vez protagonista, se lanzó bajo a su izquierda para completar una gran captura.

Liam Patterson-White tampoco encontró refugio. Hunt regresó y, con algo de movimiento tardío, le arrancó el borde desde la defensa en back foot, directo a second slip. Cada cambio de bola, cada rotación de seamer, mantenía la misma sensación: Sussex dictaba el ritmo.

El momento cumbre de Unadkat llegó en el over 58, cuando Olly Stone arrastró la bola sobre sus propios stumps. Un wicket feo, pero vital. Nottinghamshire se hundía.

Hasta que entró Hutton.

La resistencia final y la mirada al segundo día

Con el marcador inclinado y el vestuario casi vacío, Hutton decidió que el día no terminaría con Sussex paseándose. Defendió con criterio, castigó lo corto y lo ancho cuando se presentó la ocasión y, sobre todo, se negó a regalar su wicket. Giles le acompañó con madurez, rotando el strike, absorbiendo golpes y tiempo.

Juntos, estiraron la entrada 24 overs más. Cada minuto era oro para un campeón que necesita puntos y confianza en la recta final del torneo. Cuando Giles vio su off stump desplazarse por el nip-backer de Price, el daño ya estaba hecho: Sussex había dejado escapar la oportunidad de cerrar el innings en torno a 160-170.

Nottinghamshire aún tiene una bala más en la recámara: la incorporación de última hora de Mukesh Kumar, seamer indio con 233 wickets en first-class, todos logrados en su país. En un campo que ha ofrecido swing todo el día y con una bola nueva en camino, su impacto puede definir el partido.

Sussex ha impuesto su ley con la bola. Nottinghamshire ha sobrevivido a base de orgullo. El segundo día dirá si la resistencia de Hutton fue solo un paréntesis… o el punto de giro en la defensa del título.