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Una noche de guerra en la jaula: decisiones ajustadas y un TKO rotundo

La velada arrancó con un combate denso, de esos que se cuecen a fuego lento. Murdoch y Rabindra Dhant se midieron en el centro, sin estudio largo, directo al agarre. Murdoch encontró rápido la pierna de Dhant y aseguró el leg lock, pero el indio respondió con calma, picando con jabs constantes mientras buscaba espacio.

De ese forcejeo nació el primer gran momento: Dhant giró la posición y convirtió la defensa en un intento serio de sumisión. Amenaza real. Murdoch, sin embargo, mantuvo la cabeza fría, escapó del estrangulamiento y se sacudió la presión. El intercambio de intentos continuó: ahora fue Murdoch quien buscó la espalda, pero Dhant leyó bien el movimiento y evitó el rear naked choke. La bocina llegó con Dhant atrapado en el suelo, pero sin descomponerse.

En el segundo tramo, Murdoch siguió mandando desde arriba. Control, peso, paciencia. Parecía tener el combate donde quería, hasta que Dhant encontró un resquicio. Desde abajo, casi sin espacio, clavó un codazo seco en el rostro de Murdoch. Golpe claro, de esos que hacen ruido en las tarjetas. Así se cerró el primer asalto, con la sensación de que ninguno se despegaba del otro.

El guion se mantuvo en el siguiente episodio. Murdoch volvió a cazar la pierna de Dhant y lo obligó a retroceder hacia la jaula. Pero el castigo empezó a venir del otro lado: Dhant descargó una ráfaga de hooks de izquierda y derecha que dejaron a Murdoch visiblemente tocado. Cuando parecía que el indio tomaba la iniciativa definitiva, Murdoch recurrió a lo que mejor se le había dado en la noche: top control firme y una serie de jabs para cerrar el asalto con autoridad.

La pelea llegó a las tarjetas sin un dominador evidente. Los jueces tuvieron la última palabra.

Rabindra Dhant se llevó el triunfo por decisión dividida sobre Kasib Murdoch, premio a su resistencia bajo presión y a los destellos de agresividad que marcaron la diferencia.

Meng hace valer el empuje local ante Fukuda

Meng saltó al combate arropada por su público, pero el inicio fue más prudente que explosivo. Ritmo contenido, pocas alegrías. Cuando decidió acortar la distancia, lo hizo con intención: entró con un hook de derecha bien plantado sobre Fukuda. El asalto se fue sin que ninguna se despegara con claridad.

La segunda ronda mostró a Meng con más colmillo. Empujó a Fukuda hacia la jaula, combinó golpes y, en un descuido, atrapó el brazo de su rival para cerrar un estrangulamiento firme. Parecía el final. Fukuda, sin embargo, aguantó, se defendió con oficio y consiguió salir del peligro, arrancando oxígeno donde casi no lo había.

Con todo por decidir, el tercer asalto se convirtió en una cuestión de carácter. A falta de unos 40 segundos, Fukuda se lanzó a la desesperada, encadenando hooks, buscando el golpe que cambiara la historia. No lo encontró. Meng leyó la precipitación, consiguió la posición superior y descargó ground and pound hasta el final del combate.

Las tarjetas reflejaron la tensión: Meng venció a Fukuda por decisión dividida, impulsada por su cierre dominante y la sensación de control en los momentos clave.

Suzuki impone su velocidad y cierra con TKO sobre Larcinese

El duelo entre Suzuki y Larcinese tuvo un protagonista claro desde el inicio: la velocidad. Larcinese abrió con low kicks de tanteo, pero el que conectó de verdad fue Suzuki, con un hook de derecha rápido y limpio. A partir de ahí, el japonés marcó el ritmo, siempre en movimiento, obligando a su rival a reaccionar tarde.

Larcinese rozó el desastre al borde del primer asalto. Suzuki lanzó una flying knee que pasó a centímetros. Si llega a conectar, la pelea habría terminado ahí mismo. El round se cerró con ambos intercambiando golpes, pero con Suzuki dejando la impresión de ir un paso por delante.

El segundo asalto confirmó las sensaciones. Suzuki salió agresivo, variando ángulos y golpes, empujando a Larcinese hacia una actitud defensiva. Cuando por fin recibió un impacto claro, respondió con instinto: cambió de marcha, consiguió la posición superior y castigó con una serie de golpes que forzaron la detención.

TKO para Suzuki, victoria por parada arbitral y una declaración de intenciones en una noche cargada de decisiones ajustadas.

Tajima domina a distancia y se gana una cita clave

Ryo Tajima y Chungreng Koren ofrecieron un combate de estilos marcados. Desde el primer segundo, Tajima explotó su ventaja de alcance. Jab, paso atrás, evasión. Todo lo que Koren lanzó, Tajima lo vio venir y lo esquivó con aparente facilidad.

Koren intentó cambiar el guion con un derribo, pero Tajima se plantó firme. El indio logró empujar al japonés contra la jaula y lo mantuvo ahí, pero en un descuido perdió el equilibrio. Tajima no perdonó: se colocó por encima y soltó una ráfaga de jabs sobre un Koren atrapado al cierre del primer asalto.

En el segundo, Koren insistió con la misma receta: presión contra la jaula, cuerpo a cuerpo, desgaste. Esta vez, Tajima encontró un hueco mínimo, se giró y conectó un hook de derecha limpio que desorientó al indio. Aun así, el round terminó como empezó, con Koren empujando y logrando algunos golpes cortos.

El tercer asalto siguió la tendencia. Koren, más suelto y expresivo, buscó más volumen, más iniciativa. Tajima, fiel a su estilo, administró la distancia y evitó el intercambio desordenado. Sin final explosivo ni finalización, todo quedó en manos de los jueces.

Ryo Tajima se impuso a Chungreng Koren por decisión unánime y se ganó el derecho a enfrentarse al ganador del combate entre Rabindra Dhant y Kasib Murdoch. Escalón superado, reto mayor en el horizonte.

Park resiste la sangre y doblega a Abduveva

El choque entre Bohyun Park y Abduveva arrancó parejo, con un primer asalto de golpes sueltos y pocas combinaciones largas. Ambas encontraron huecos, ninguna logró romper el equilibrio.

La pelea cambió de tono en el segundo. Abduveva inició el clinch y, desde ahí, castigó con varias patadas al torso de Park. Parecía tomar el control, pero la surcoreana respondió en el tramo final con un golpe que marcó la noche: un jab potente que abrió la nariz de Abduveva y cambió el gesto del combate. Park cerró el asalto con varias manos claras y la sensación de que el duelo se inclinaba hacia su lado.

Antes del tercero, los médicos revisaron a Abduveva para determinar si podía seguir. Aprobada la continuación, regresó a la jaula con la cara marcada. Park olió la oportunidad. La llevó contra la jaula, insistió en el derribo, buscó dominar cada centímetro. Abduveva se negó a rendirse, se defendió del takedown, pero la sangre empezó a brotar con intensidad. Tiempo muerto. Nueva revisión. Y otra vez, de vuelta al combate.

La última campana llegó con Park imponiendo su plan, controlando los espacios y acumulando trabajo. No hubo suspense en las tarjetas: Bohyun Park venció a Abduveva por decisión unánime, en una pelea donde el castigo constante pesó tanto como la sangre derramada.

Una noche de decisiones divididas, dominio táctico y un TKO rotundo. Y, sobre todo, una sensación clara: varios de estos nombres han dado un paso al frente. La pregunta es quién mantendrá este nivel cuando la jaula vuelva a cerrarse.