NBA impone sanciones históricas a los Clippers por violar el tope salarial
La NBA descargó el mazo sobre Los Angeles Clippers y su estrella Kawhi Leonard tras casi un año de investigación por violar las normas de “circunvención del tope salarial”. El resultado no es una simple multa. Es un terremoto institucional.
Un año de suspensión para el propietario Steve Ballmer. Cinco elecciones de primera ronda del Draft, de 2029 a 2033, confiscadas. Una multa de 30 millones de dólares para la franquicia. Y 700.000 dólares que deberá pagar Leonard a la liga. Un paquete de sanciones que deja un mensaje directo: el sistema salarial no se toca.
Leonard, eso sí, mantiene su contrato y no será suspendido. Su esperado traspaso a Toronto Raptors —acordado en junio— había quedado congelado a la espera del dictamen de la liga. Con el informe cerrado, el alero se prepara para regresar a Canadá en medio de una tormenta que lo señala, pero que golpea con más fuerza a la organización angelina.
Un patrón de conducta, no un desliz
La liga fue tajante en su comunicado. La investigación halló “un patrón de mala conducta y múltiples violaciones significativas de las reglas” por parte de los Clippers, a quienes recordó como reincidentes en materia de circunvención del tope salarial.
El origen del caso se remonta a septiembre del año pasado, cuando el periodista Pablo Torre destapó en un pódcast un supuesto entramado de acuerdos ocultos entre Leonard y la franquicia. A partir de ahí, la NBA tiró del hilo.
Lo que apareció detrás del telón fue un acuerdo de patrocinio hasta entonces desconocido entre Leonard y Aspiration, una empresa ya en bancarrota que había recaudado cientos de millones con un discurso de sostenibilidad. El problema no era solo el socio. Era la naturaleza del acuerdo: pagos muy elevados a Leonard a cambio de prácticamente nada tangible.
Meses después saldría a la luz otro convenio similar con Daktronics, fabricante de marcadores electrónicos. Y el informe final detalla que los Clippers no se limitaron a mirar hacia otro lado. Según la NBA, el club “inició de forma activa oportunidades de ingresos fuera de la cancha” para Leonard con cuatro compañías: Aspiration Partners, Boingo Wireless, Daktronics y Lockton Insurance, y las “indujeron” a firmar con él ofreciéndoles negocio desde la propia franquicia.
El castigo no se queda ahí. La investigación concluye que los Clippers también pagaron “gastos personales en nombre de Leonard y sus representantes” y no informaron de “solicitudes indebidas” de ingresos extra realizadas por Dennis Robertson, tío y entonces hombre de confianza del jugador.
La liga considera que Leonard violó las normas “a través de la conducta de Robertson”. En palabras del informe: presionó, por medio de su tío, para que los Clippers le ayudaran a conseguir esas oportunidades, se benefició de ellas y no reembolsó los pagos de gastos personales.
Ballmer, en el ojo del huracán
El propietario Steve Ballmer, uno de los dueños más visibles y apasionados de la NBA, queda ahora apartado de “todas las actividades de liga y de equipo” durante un año. La sanción se fundamenta en que “buscó deliberadamente ayudar al señor Leonard a obtener oportunidades de ingresos fuera de la cancha, aprobó un acuerdo comercial que sabía que era condición previa para que Aspiration firmara con Leonard, y no creó las condiciones para que su organización respetara las normas de circunvención”.
No es el único alto ejecutivo señalado. Gillian Zucker, presidenta de operaciones de negocio, queda suspendida sin sueldo durante un año por ser “primaria y directamente culpable” de los acuerdos de patrocinio irregulares y por “proporcionar declaraciones falsas y engañosas” a los investigadores. Lawrence Frank, presidente de operaciones de baloncesto, recibe seis meses de suspensión sin sueldo por su participación en esos acuerdos y por aprobar gastos indebidos para Leonard y su familia.
Dennis Robertson, el tío del jugador, queda vetado durante cinco años para “hacer negocios o relacionarse con equipos NBA y sus filiales” en nombre de cualquier jugador o empleado. Un cierre de puertas casi total en el ecosistema de la liga.
La NBA y la Asociación de Jugadores han firmado un acuerdo que declara estas sanciones “definitivas y vinculantes para todas las partes”. Adam Silver, comisionado, no escondió su enfado. Calificó las infracciones de los Clippers como “flagrantes” y habló de “fallos institucionales y de liderazgo” en la franquicia angelina. El mensaje es claro: el sistema pactado para determinar los salarios es sagrado porque sostiene la competitividad de la liga.
Los Clippers contraatacan: “rechazamos enérgicamente”
En el otro lado, los Clippers no han tardado en levantar la voz. En un comunicado, la franquicia asegura que “rechaza enérgicamente” las conclusiones de la NBA y califica la investigación, liderada por el despacho Wachtell Lipton, de “profundamente sesgada”.
El club sostiene que la liga les dijo en privado cosas distintas a lo anunciado de forma pública y acusa al proceso de encajar un relato prefabricado en lugar de seguir las pruebas. Aseguran haber cooperado “de buena fe” durante un año y prometen ahora luchar “con la misma intensidad” para demostrar su inocencia, explorando “todas las vías disponibles” y confiando en un arbitraje “ético e imparcial”.
Leonard, por su parte, opta por un tono muy diferente. A través de su nuevo agente, Harrison Gaines, asumió “plena responsabilidad por los errores de juicio” de personas de su “círculo cercano” y lamentó la distracción generada para aficionados y familia. Insiste en que firmó su contrato con los Clippers y los acuerdos cuestionados “de buena fe” y “sin conocimiento de intención alguna de eludir el tope salarial”.
El alero reivindica su trayectoria de 15 años priorizando a su familia, el juego y sus compañeros, y mira ya a su vuelta a Toronto con una idea fija: “cerrar este capítulo” y avanzar “con la hoja en blanco”.
Aspiration, el fraude que encendió la mecha
Para entender cómo se llegó hasta aquí hay que salir de la pista y entrar en el mundo financiero. En junio, Joe Sanberg, cofundador de Aspiration, fue condenado a 14 años de prisión por fraude a inversores. Cuando la empresa quebró, los documentos judiciales revelaron que Leonard figuraba como acreedor. Ballmer había invertido 60 millones de dólares en la compañía. Dennis Wong, único propietario minoritario de los Clippers, aportó 1,99 millones nueve días antes de que se realizara un pago de 1,75 millones a Leonard. La hija de Wong trabajaba en Aspiration y la empresa incluso llegó a pactar un patrocinio de parche en la camiseta de los Clippers que nunca se materializó.
En 2023, dos ex empleados de Aspiration presentaron una denuncia ante la SEC bajo pena de perjurio acusando a la empresa de pagar a Leonard “un bonus incentivado para eludir el tope salarial de la NBA, disfrazado de acuerdo orgánico de patrocinio”. Un antiguo miembro del departamento financiero de Aspiration, en el programa “Pablo Torre Finds Out”, afirmó que se les ordenó no cuestionar el acuerdo con Leonard porque “era para eludir el tope salarial”.
La NBA interrogó a Sanberg durante la investigación y envió una carta al juez Stephen V. Wilson informando de su cooperación. Ballmer, en cambio, presentó una declaración como víctima poniendo en duda la credibilidad del empresario.
Un historial que ya levantaba sospechas
El nombre de Dennis Robertson no es nuevo en los despachos de la liga. Cuando Leonard fue agente libre en 2019, varios informes apuntaron a que su tío había pedido beneficios ilegales a los equipos interesados. Según el periodista Bruce Arthur, del Toronto Star, al entorno de los Raptors se le habrían solicitado participaciones en la propiedad de Raptors y Maple Leafs, además de 10 millones de dólares extra al año en ingresos por patrocinios. Cuando el club canadiense sugirió que en Toronto abundaban las empresas dispuestas a tener a Leonard como imagen, la respuesta del entorno habría sido tajante: “No queremos hacer nada”.
Ese mismo año, The Athletic informó de peticiones similares a Los Angeles Lakers: uso de avión privado, una casa y una participación en la franquicia. Los Lakers rechazaron esas exigencias. La NBA abrió entonces una investigación y no encontró pruebas de irregularidades por parte de los Clippers. La sombra, sin embargo, quedó proyectada.
Una temporada extraña que acaba en castigo ejemplar
Todo este ruido extradeportivo ha acompañado a una campaña ya de por sí extraña para los Clippers. Leonard rindió a buen nivel, pero el equipo, concebido para pelear por el anillo, arrancó con dudas, se atascó y cerró la fase regular con un discreto 42-40. Cayó en el Play-In ante Golden State Warriors y, con la sensación de ciclo agotado, la franquicia movió ficha en el mercado: traspasó a James Harden e Ivica Zubac pensando más en el mañana que en el presente.
Ahora ese futuro se complica. Cinco primeras rondas de Draft perdidas son un golpe profundo a cualquier proyecto. Un propietario apartado durante un año, dos presidentes suspendidos, el tío y antiguo hombre fuerte del jugador vetado de la liga, y una estrella que se marcha a Toronto con una mancha en el expediente, aunque sin sanción deportiva directa.
La NBA ha hablado con dureza. Los Clippers prometen contraatacar. La pregunta es cuánto tardará la franquicia en recomponerse de un castigo que no solo afecta a su plantilla, sino a la credibilidad de todo un proyecto. Y si, cuando lo haga, el ecosistema competitivo de la liga seguirá dispuesto a confiar en ellos del mismo modo.






